Como nos recuerda el papa Francisco, “dar limosna es un deber tan antiguo como la Biblia”. De hecho, dar limosna a los pobres era un deber religioso para el pueblo judío. En el Nuevo Testamento, Jesús también nos habla de la limosna, pero como un acto de caridad, de amor hacia los más pobres. Nos invita a vivirlo con humildad y alegría, mostrando compasión hacia nuestros hermanos necesitados. Ya sea en la parábola de Lázaro y el rico, en el ejemplo de la viuda que daba limosna en el Templo o en su discurso de la montaña, Jesús nos invita a dar a cambio de todo lo que hemos recibido del Padre. Descubre estas enseñanzas sobre la limosna a través de estos pasajes bíblicos.
“Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado” (Mateo 5, 42)
“Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente” (Mateo 10, 8)
“El que robaba, que deje de robar y se ponga a trabajar honestamente con sus manos, para poder ayudar al que está necesitado” (Efesios 4, 28)
"Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo,porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron;desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver". (Mateo 25, 34-36).
“Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará”. (Mateo 6, 2-4)
«Jesús se sentó frente a la sala del tesoro del Templo y miraba cómo la gente depositaba su limosna. Muchos ricos daban en abundancia. Llegó una viuda de condición humilde y colocó dos pequeñas monedas de cobre. Entonces él llamó a sus discípulos y les dijo: "Les aseguro que esta pobre viuda ha puesto más que cualquiera de los otros, porque todos han dado de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir”». (Marcos 12, 41-44)
«Recuerda el proverbio "Sepan que el que siembra mezquinamente, tendrá una cosecha muy pobre; en cambio, el que siembra con generosidad, cosechará abundantemente". Que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría. Por otra parte, Dios tiene poder para colmarlos de todos sus dones, a fin de que siempre tengan lo que les hace falta, y aún les sobre para hacer toda clase de buenas obras». (2 Corintios 9, 6-8)
Trabajamos por el Reino de Dios a través del cuidado y el amor que mostramos hacia nuestros hermanos y hermanas, especialmente los más pequeños, los más desfavorecidos y los más pobres. Vive unos maravillosos retiros en línea en Hozana, por ejemplo:
La limosna es un gesto de caridad y compasión hacia las personas pobres o necesitadas. Pero va más allá, ya que también es importante para quien la da, que se atreve a mirar la pobreza y a dejarse tocar por ella. Como explica este hermoso pasaje del Libro de Tobías: “No apartes tu rostro del pobre y el Señor no apartará su rostro de ti. Da limosna según la medida de tus posibilidades: si tienes poco, no temas dar de lo poco que tienes.Así acumularás un buen tesoro para el día de la necesidad. Porque la limosna libra de la muerte e impide caer en las tinieblas, la limosna es, para todos los que la hacen, una ofrenda valiosa a los ojos del Altísimo”. (Tobías 4, 7-11).
Dar limosna es un acto de compartir. No se trata solo de dar a quien lo necesita. Implica escuchar su petición, aceptar darles también un poco de tiempo, de atención y una mirada. Dar limosna es aceptar ver la pobreza sin apartar la mirada y, con humildad, mostrar compasión y hacer justicia devolviendo un poco de lo que nosotros mismos hemos recibido.
Una ofrenda es algo que se da a Dios, mientras que la limosna es un gesto que se hace hacia otra persona necesitada. Aunque la limosna no está destinada a Dios, este gesto puede considerarse una ofrenda, ya que, al servir a los más pobres, servimos a Dios.