Santa Rita: biografía, milagros, causas desesperadas

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La esperanza nunca se desanima

Fue casada en contra de su voluntad con un ateo violento, pero su bondad hizo que se convirtiera. Con él tuvo dos hijos, pero prefirió verlos muertos antes que se vengaran de los maleantes que asesinaron a su padre. Su oración será respondida: ¡la peste se los llevó el mismo día! Al quedar totalmente sola, su deseo era entrar al convento, sin embargo fue rechazada varias veces, pero esto no la desanimó y finalmente un milagro logró convencer a las hermanas para que le abrieran las puertas. Después de haber sufrido en su matrimonio, Rita recibió un estigma: una espina de la corona de Cristo en su frente, la cual se asocia al dolor de Jesús. Ella, obedientemente llevó esta herida de amor que ofreció por los casos desesperados hasta su muerte.

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Biografía de Santa Rita

Santa Rita nació en 1381 en Roccaporena, cerca de Casia. Sus padres, bastante ancianos, eran unos campesinos piadosos que rogaban pacientemente un hijo al Señor, y Él se los concedió. Desde su nacimiento la niña recibió una protección especial del Señor: un testimonio de ello es el milagro de las abejas. 

La madre de la joven Rita le transmitió un gran amor por Cristo y una devoción especial por su Pasión. Por consiguiente, siempre fue muy piadosa: pasaba su tiempo sirviendo a sus padres ancianos y dedicándose a la oración. Realizaba sus tareas domésticas y el trabajo agrícola con mucha bondad. Además, tenía dos lugares preferidos: una habitación pequeña que ella misma convirtió en oratorio y el Monte Scoglio, donde iba a practicar el recogimiento espiritual. Por otra parte sus padres, preocupados por el futuro de su única hija, deciden casarla. A pesar que Rita deseaba en su corazón entrar en el convento desde hacía un tiempo, prefirió aceptar la voluntad de sus padres para no hacerlos sufrir. De este modo, se casó con Paolo Mancini a la edad de 14 años. Desafortunadamente, este hombre violento y colérico no era el marido ideal para Rita, quien sufrió mucho por sus ataques de furia.

Rita, llena de valor y buena voluntad, se dedicó a su nueva tarea como esposa y madre. Tuvo dos hijos y se esmeró por darles una buena educación cristiana, especialmente llevándolos con ella a hacer obras de caridad. Además de sufrir todo en silencio, la joven esposa ofreció ayunos y sacrificios por la conversión de su marido. La gracia llegó finalmente a la vida de Paolo quien, arrojándose a los pies de su esposa, le pidió perdón. A partir de ese momento, la vida familiar se transformó y parecía que la felicidad se había apoderado de ese hogar.

Por desgracia, poco después de su conversión, Paolo Mancini fue salvajemente asesinado por antiguos compañeros, con quienes anduvo en malos pasos anteriormente. Sus dos hijos, convertidos en jovencitos, tomaron el camino de la venganza y entraron en esa vida de violencia. Sin embargo, Rita actuó heroicamente y con su amor de su madre prefirió ver a sus hijos muertos antes que culpables de un pecado mortal. De hecho, los jóvenes murieron tranquilamente, uno tras otro, por causa de una enfermedad. Tras esos desafortunados eventos, Rita, quien estaba sumergida en su cruel dolor, se dirigió a su crucifijo, preguntando: "Señor, aquí estoy sola en el mundo, ¿qué quieres de mí ahora?". La respuesta fue clara: volvió a recordar que quería entrar en el monasterio de las Agustinas de Casia.

Rita solicitó tres veces la admisión en el convento, pero fue rechazada por su situación y edad. Sin embargo, finalmente la aceptaron, luego de ser transportada  milagrosamente por tres santos al interior del convento. La hermana Rita se mostró inmediatamente como una persona peculiarmente santa. Desde entonces, se dedicó a todos los servicios, especialmente a ayudar a los pobres, a quienes siempre ayudó con amor. Rita, profundamente habitada por la Pasión de Cristo, se sumergió en ella durante sus meditaciones y un día, una de las espinas de la corona del crucifijo se desprendió y se insertó en su frente. En lugar de retirarla, la hermana Rita mantuvo esta dolorosa herida por el resto de su vida. De hecho, esta herida purulenta y maloliente hizo que la encerraran en una habitación aislada.

La hermana Rita recibió muchas visitas y le llevaron muchas intenciones de oración. Por tal motivo multiplicó sus penitencias y los milagros se hicieron cada vez más frecuentes. La noticia se difundió rápidamente y la hermana Rita empezó a ser conocida. Poco después cayó enferma y permaneció en cama durante cuatro años antes de su muerte. De hecho, Rita recibió la visita de Jesús y de la Virgen María quienes le anunciaron su muerte tres días después, para ese entonces ella se sentía cada vez más débil. Posteriormente, el 22 de mayo de 1457 Rita voló al cielo dejando tras ella una multitud de gracias.

Aunque su santidad fue reconocida inmediatamente por todos, la Iglesia Católica esperó casi cinco siglos para proclamarla Santa en 1900. En la actualidad, su cuerpo aún descansa intacto en la Basílica de Casia.

Rita, santa de las causas perdidas

Santa Rita de Casia es conocida como la santa de las causas desesperadas, pues su intercesión siempre ha sido muy efectiva. Su culto se ha extendido gradualmente en Italia y en todo el mundo.

Los cristianos de todas las clases sociales se dirigen a ella después de haber agotado los recursos humanos y no encontrar una solución a su sufrimiento o angustia. 

En realidad, Rita no se distinguió por acciones extraordinarias sino por su santidad, humilde y obediente. Toda su vida santa Rita se esforzó por complacer al Señor en todos los sentidos, aceptando las pruebas y haciendo la voluntad del Padre en cada situación. Desde su juventud hizo muchos sacrificios y penitencias que la acercaron cada vez más a Dios, y fue por este camino que hizo elevar cada vez más sus oraciones al Cielo, para recibir a cambio una multitud de gracias. 

Ella, quien conoció todos los estados de la vida, intercede por todo tipo de dificultades. Por ejemplo, reza por los que desean tener un hijo, por las esposas, por las parejas en crisis, por las madres cuyos hijos van en la dirección equivocada, por las monjas, por los enfermos, a quienes sirvió toda su vida, por las causas perdidas. En todas estas situaciones su intercesión es tan poderosa y efectiva que se ha convertido en "la patrona de los casos imposibles".

Santa Rita, patrona de los gitanos

Rita, en compañía de otras monjas, realizó una gran peregrinación a Roma con motivo del Gran Jubileo de 1450. Luego de haber atravesado Italia a pie, en condiciones difíciles, Rita se convirtió en la patrona de los viajeros y los gitanos.

Los milagros en la vida de Santa Rita

El milagro de las abejas

Mientras trabajaban en el campo, sus padres colocaron a la pequeña Rita en una cesta al pie de un árbol, donde pronto estuvo rodeada de abejas. Uno de los campesinos que se había herido la mano regresó donde estaba la pequeña y la encontró cubierta de abejas, incluso, algunas se habían metido en su boquita. Sin embargo, para sorpresa de todos, las abejas no le hicieron daño, y lo que es más sorprendente aún, mientras miraba su mano, el campesino se dio cuenta que estaba completamente sano. De hecho, cuando Rita se convirtió en monja, unas abejas parecidas llegaron al monasterio. 

El milagro de la vid

La Hermana Rita obedeció a la Madre Superiora en todos los sentidos, y para probarla, esta le pidió que regara todos los días una cepa de vid seca. A pesar de la burla, Rita se tomó este trabajo muy a pecho. Después de un año ocurrió el milagro: la rama muerta reverdeció, creció y dio un excelente fruto. Esta rama todavía vive en el convento de Casia y lleva más de quinientos años produciendo uvas de calidad excepcional.

El milagro de las rosas

Cuando aún era monja y estaba postrada en cama, la hermana Rita pidió a un visitante que le trajera una rosa de su jardín. Este se va pensando que la hermana estaba delirando, pues el invierno estaba en pleno apogeo. Sin embargo, cuando ya se le había olvidado la petición de la enferma, pasó en frente de su viejo jardín y para su sorpresa, vio una rosa espléndida que había florecido. Esto sucedió de nuevo con dos higos que maduraron en pleno invierno.

Los milagros de la muerte de Santa Rita

Justo después de la muerte de Santa Rita, comenzaron a ocurrir maravillas: mucha gente la vio ascender a la gloria, la campana del monasterio comenzó a sonar sin que nadie la tocara, la herida de su frente se curó dejando sólo un hermoso rastro, su cuerpo esparció un delicioso perfume y su cara estaba mucho más hermosa que de costumbre. Además, una hermana que se inclinó para besarla, gritó de inmediato, pues milagrosamente su brazo paralizado recuperó su movilidad.

Por lo anterior, una multitud proveniente de toda la región quería venerar el cuerpo de quien ya era conocida como "la santa de Roccaporena"; para ello se preparó un ataúd abierto especial para colocar el cuerpo, que permaneció bello, flexible y perfumado. De hecho, muchos milagros ocurrieron gracias a aquella mujer, cuya intercesión ya era muy poderosa en la Tierra.

Reza con Santa Rita

Descubre las muchas oraciones a Santa Rita para pedir su intercesión:

Hay muchas devociones a Santa Rita: el rosario, las letanías, las medallas. También se puede pedir la intercesión de Santa Rita por una causa muy difícil o desesperada, a través de esta novena. Además, muchos santuarios han sido dedicados a Santa Rita.