Beato Carlos de Foucauld

El hombre de los extremos

De fuerte carácter, oficial gallardo, joven, rico, malhechor y de costumbres indecentes, Carlos incendia su vida por los dos extremos con el siguiente resultado: se aburre. Muy rápido, esta existencia lo hastía: lo abandona todo y se va a explorar en solitario el desconocido Marruecos. Al regresar a Francia cae de rodillas, se siente lanzado por la borda pero recupera su fe y quiere una vida radical para Cristo. Escoge el eremitismo en lo más profundo del desierto. Abnegación, penitencia, abandono a la Providencia, es esta pues, su manera de dar testimonio de Jesús en tierra touareg. Perderá la vida apuñalado, como víctima de amor. Hoy, la familia espiritual al origen de su martirio cuenta con más de 15.000 miembros repartidos en el mundo entero. 

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Biografía de Carlos de Foucauld 

Carlos de Foucauld nació en Estrasburgo el 15 de septiembre de 1858. En su infancia, aprende a orar con su madre. Cuando apenas tiene seis años, sus padres y su abuela mueren. Carlos y su pequeña hermana serán puestos a cargo de su abuelo, quien resultará ser muy cariñoso. A sus 14 años, hace su primera comunión y confirmación el mismo día. 

Al ser un joven inteligente, Carlos tiene mucha facilidad para estudiar. Lee mucho pero sus lecturas y sus relaciones lo alejan de la fe. A la muerte de su abuelo, Carlos con 20 años, recibe toda la herencia y se lanza a una vida de placer y de fiestas. Tras dos años de estudios en la Escuela Militar, es nombrado oficial y en 1880 es enviado a Argelia donde se siente feliz. Al perder su empleo, debido a un lío de faldas, viaja a Túnez donde es enviado su regimiento. Allí, también se regocija de una vida bucólica en el campo. Cuando el 1882 esta vida se termina, Carlos decide viajar y presenta su renuncia. El joven Carlos se siente atraído por Marruecos, país inaccesible para los europeos y a lo largo de un año prepara su viaje desde Alger. Durante un año recorre cerca de 3000 km en Marruecos en condiciones difíciles, a menudo amenazado e incluso en peligro de muerte. Al salir de Marruecos, tiene la apariencia de un pobre indigente. 

Regresa para instalarse en París, cerca de sus seres queridos, a la edad de 28 años. Carlos encuentra personas con una fe ardiente y vuelve a la iglesia como atraído por el Señor. Allí se dedica a repetir: Mi Dios, si tú existes, haz que te conozca. Deseoso de instruirse en la religión católica, se dirige a la abadía Huvelin, donde de inmediato lo confiesan y procede a comulgar. Es así como Carlos regresa y recupera progresivamente su fe. En él nace el deseo de consagrar su vida al Señor. Para eso, deberá esperar 3 años y efectuar un peregrinaje en Tierra Santa

En 1890, ingresa a la orden de la Trappe y toma el nombre de Hermano Carlos de Jesús. En este punto, Carlos anhela vivir aún más la vida de Jesús y especialmente su pobreza. En 1897 obtiene el permiso del superior general de los trappistas para salir y seguir los pasos de Jesús. Se va a Nazaret, donde las hermanas clarisas lo reciben como empleado doméstico. Así pues, encuentra por fin la vida que tanto añoraba pero desea compartirla con otros hermanos. Por eso, escribe la Regla de los pequeños hermanos, su regla está íntimamente ligada a la eucaristía y Carlos desea ordenarse sacerdote para que una pequeña congregación pueda crearse alrededor del tabernáculo. En 1900, la abadía Huvelin, acepta que Carlos reciba el sacerdocio después de un año de estudios.

Carlos se siente llamado con urgencia a ir tras las ovejas más perdidas, las almas más abandonadas y alejadas de Cristo, que para él son los poblados recónditos del Sahara marroquí. En 1901, Carlos llega a Béni Abbès, una ciudad apartada cerca de la frontera argelina. Cada día pasa horas al pie del tabernáculo. Viviendo el evangelio, recibe a todos aquellos que se presentan ante él. Los hermanos no pueden unirse a su misión, debido a las dificultades de acceso para los europeos. En junio de 1903, el obispo decide visitarlo, y para atenderlo, Carlos debe atravesar la región de los Touaregs del desierto donde no hay sacerdotes. Durante su trayecto por el Sahara, dedica su tiempo libre a traducir los evangelios en lengua Touareg y a escribir un diccionario. En 1916, la primera guerra mundial que devastaba a Europa desde hacía 2 años, llega hasta esas regiones apartadas. Carlos de Foucauld es violentamente asesinado el 1 de diciembre de 1916 en Tamanrasset.      

 Beatificación y canonización del Beato Carlos de Foucauld

Carlos de Foucauld fue beatificado en Roma el 13 de noviembre de 2005 por el papa Benedicto XVI. La iglesia conmemora su memoria el primero de diciembre. El miércoles 27 de mayo de 2020, el reconocimiento de un milagro gracias a la intercesión del beato, abre la vía a su próxima canonización

El milagro en cuestión tuvo lugar en 2016. Un joven carpintero tuvo una caída de 15 metros en la obra de restauración de la capilla del establecimiento escolar San Luis, en la ciudad francesa de Saumur. El joven no perdió el conocimiento, se puso en pie y en seguida fue a llamar el servicio de urgencias. Fue transportado al hospital donde es operado y regresó a su casa al cabo de una semana. Después de un tiempo de reposo, retomó sus actividades profesionales, sin ninguna consecuencia física ni psicológica. Se trata pues, no de una sanidad clásica, sino de un salvamento de peligro, que fue reconocido como una clara manifestación de la intercesión del beato Carlos de Foucauld, en vista del contexto específico en el cual se presentó. 

El primer milagro reconocido de Carlos de Foucauld, que había abierto el camino a su beatificación, es el de una italiana de Milán, sanada en 1984 de un cáncer de huesos.

Obra del Beato Carlos de Foucauld 

La obra del padre Foucauld es la pequeña hermandad que fundó, La Unión de hermanos y hermanas del Sagrado Corazón de Jesús. Al momento de su muerte, la cofradía contaba con alrededor de 50 miembros. Poco después de su muerte, los discípulos llegarán de todas partes, notablemente, gracias a Luis de Massignon, amigo de Carlos de Foucauld, y al éxito del libro de René Bazin sobre su vida. Dos figuras espirituales importantes, seguirán el camino dejado por el hermano Carlos de Jesús. Magdalena de Jesús, fundadora de las Pequeñas hermanas de Jesús y René Voillaume, fundador de los Pequeños hermanos de Jesús. La familia espiritual de Carlos de Foucauld comprende actualmente unos veinte grupos y más de 15.000 miembros. 

Espiritualidad y citas de Carlos de Foucauld

Carlos de Foucauld, convertido en hermano trappista abrió por completo las puertas de su corazón a Jesús y se dejó transformar por Él. Su espiritualidad está basada en el amor de Cristo y la voluntad de tomarlo como modelo. Estas dos palabras Jesús Caritas, figuran en sus escritos y reflejan su proyecto de vida. He aquí, los principales puntos que ejercitó en su corazón el beato Carlos de Foucauld durante su vida:  

  • El amor de Dios y del prójimo 

“El Evangelio me muestra que el primer mandamiento es amar a Dios con todo el corazón y que es necesario abarcar todo dentro del amor. Todos los hombres son hijos de Dios, quien los ama infinitamente: es imposible pues querer amar a Dios sin amar a los hombres, entre más amamos a Dios, más amamos a los hombres. El amor de Dios, el amor de los hombres es toda mi vida y será toda mi vida, es lo que espero.” 

  • La pobreza evangélica

“Yo amo a nuestro Señor Jesucristo y no podría soportar vivir una vida diferente a la suya… No quiero atravesar la vida en primera clase, mientras que, aquel a quien amo, la atravesó en la última clase.”

  • Jesucristo como modelo 

“El propósito sería vivir tan exactamente como sea posible la vida de Nuestro Señor: viviendo únicamente del trabajo de las manos, siguiendo al pie de la letra todos sus consejos.”

  • La adoración del santo sacramento

“La eucaristía es Jesús, es toda Jesús.”

“Cuando amamos, quisiéramos hablar sin parar a la persona que amamos, o al menos mirarla sin cesar. La oración no es nada diferente: la interacción familiar con nuestro amado. Mirarlo, decirle que lo amamos y gozarse de estar a sus pies.”

  • Llevar a Jesús a los musulmanes

El llamado del desierto será siempre muy fuerte en él. Se convertirá en el hermano universal, al establecer puentes con los musulmanes, a quienes consideraba como sus amigos. Él deseaba “extenderse por todas partes, sobretodo en los países infieles más abandonados, donde sería tan dulce llevar y aumentar el amor y los servidores de Nuestro Señor Jesús.” 

Oraciones de Carlos de Foucauld

La oración de entrega de Carlos de Foucauld 

“Padre mío,
Me entrego a ti, haz de mí como mejor dispongas,
Hagas lo que hagas conmigo, te estoy agradecido por ello. 
Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo. 
Siempre que tu voluntad se haga en mí, en todas tus criaturas, no deseo nada diferente, mi Dios. 
Pongo mi alma entre tus manos. 
Te la entrego mi Dios, con todo el amor de mi corazón, 
porque te amo y me es una necesidad de amor, entregarme a ti, 
ponerme entre tus manos, sin medidas, con una confianza infinita, porque tú eres mi Padre.”  

Orar con el Padre Carlos de Foucauld en Hozana 

Muy pronto encontrarás la novena al beato Carlos de Foucauld en esta misma página.