Lectio: primera etapa de la lectio divina

La lectio divina es una forma de oración que nos coloca a la escucha de la palabra de Dios y nos permite conocerlo mejor. Esta lectura piadosa de los textos bíblicos ha sido fuertemente impulsada por la Iglesia a partir  del Concilio Vaticano II, que la considera una vía de crecimiento espiritual para todo cristiano. Consta de cuatro etapas: lectio, meditatio, oratio y contemplatio

Primero debe entenderse en qué consiste esta primera etapa de la lectio (lectura) y cómo ponerse en las condiciones adecuadas para cosechar sus frutos.

¿Qué es la lectio?

“Habla, Señor, que  tu siervo escucha” (1 Samuel 3 : 10)

Este primer paso consiste en leer un pasaje de la Biblia. Sin embargo, no es para leerlo como se leería un artículo de periódico, rápidamente para hacerse una idea general. La lectio es una fase de lectura lenta y tranquila en la que hay que escuchar cada palabra, escuchar plenamente la palabra de Dios. A través de las palabras, es la voz del Señor lo que buscamos. A través del texto, se busca una presencia.

La palabra es alimento para el alma; esta etapa es por consiguiente la que nos permite degustarlo. Es importante darse por entero en esta experiencia como para saborear un plato delicado: con curiosidad y atención en cada matiz, en cada detalle sutil  que despierte en nosotros.

¿Cómo proceder con la lectio?

Una postura receptiva

Se debe buscar una postura (corporal, mental y espiritual) adecuada para la escucha y la contemplación. A continuación damos algunos elementos para ponerse en buenas condiciones:

- Elegir un momento favorable y un lugar tranquilo.

- Relajar el cuerpo, respirar profundamente unas cuantas veces para evitar la dispersión física y mental.

- Antes de comenzar a leer, invocar al Espíritu Santo para que nos ayude a aceptar esta palabra y a abrir nuestro corazón al mensaje divino.

Tres lecturas lentas

Leer como si estuviéramos descubriendo un nuevo lugar, con todo nuestro corazón y con todo nuestro cuerpo. Se recomienda leer el pasaje al menos tres veces, lentamente; con, si es posible, al menos una lectura en voz alta. Si una palabra o una expresión nos llama, repitámosla, dejemos que nos impregne. Podemos intentar recordar un pasaje y "rumiarlo" durante el día. Puede ser interesante traer un cuaderno y un lápiz y permitirse la oportunidad de copiar ciertos pasajes.

Prestar atención a nuestros sentimientos

Estar atentos a los pensamientos, sensaciones, sentimientos que se nos cruzan mientras leemos. Démosle la bienvenida sin juicio pero con interés. ¿Quizás haya cosas que resuenen de manera especial en nosotros? ¿Expresiones, imágenes que nos tranquilizan? ¿Otras que nos molestan?

Finalmente, se termina este primer paso con un tiempo de silencio para interiorizar adecuadamente todo esto, antes de pasar a la segunda etapa: la meditatio.

¿Qué texto sagrado elegir?

La lectio divina es la lectura en oración de las Sagradas Escrituras. Se puede realizar a partir de cualquier pasaje del Nuevo o del Antiguo Testamento. Podemos decidir sumergirnos en la lectura de un libro de la Biblia y avanzar cada día con un pasaje de este libro, o elegir seguir la liturgia y leer el evangelio del día.

También puede ser interesante dejarse llevar por el deseo, la atracción por un texto o dejarse aconsejar, en particular por un sacerdote. Es posible que necesitemos releer un texto que ya conocemos. Tengamos cuidado de leerlo como si fuera la primera vez, guiados por el Espíritu Santo.

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Por ejemplo, si te unes a la comunidad “la reflexión del día”, podrás, por medio de las Sagradas Escrituras, tener un momento espiritual y vivir un encuentro con Dios a través de la oración.  

Además, con esta comunidad, podrás meditar en la palabra de Dios, en compañía e otros hermanos y hermanas que hacen parte de la misma comunidad en línea.
También puedes hacer depositar una intención de oración, para que otros cristianos oren contigo por tu petición.