La contemplatio: cuarta etapa de la lectio divina

La última etapa de la lectio divina, la lectura orante de las Sagradas Escrituras, es una etapa de contemplación. Después de haber leído y meditado la palabra divina (la lectio y la meditatio), después de haber orado en respuesta al mensaje recibido (la oratio), se nos invita a entrar en comunión con Dios. Paso a paso nos hemos acercado a Él y así podemos contemplarlo mejor en el silencio interior de nuestro corazón.

¿Qué es la contemplatio?

"Muéstrame tu rostro, déjame escuchar tu voz; porque tu voz es dulce y tu rostro encantador." (Cantar de los Cantares 2:14)

La etapa de la contemplatio es la culminación de esta progresión que comenzó con la lectura de un pasaje de la Biblia. Escuchamos al Señor, le respondimos y este intercambio nos llevó a la presencia de nuestro creador. Esta última fase es, por consiguiente, una elevación de nuestra alma hacia Quien ella tiende o busca. El alma descansa en Él. Al hacer que nuestros deseos se ajusten a los de Dios, somos completamente suyos y podemos entrar en la adoración.

¿Cómo practicar la contemplatio?

Entregarse a Dios

Aun más que en las etapas anteriores, la contemplación se sustrae a todas las reglas. Las etapas anteriores nos ayudan a preparar nuestro corazón para tener una sola voluntad: que se haga la voluntad de Dios. Tenemos que olvidarnos de nosotros mismos, entrar en un silencio interior para ser solo acogedores. Si nos resulta difícil esta entrega, podemos fijar nuestra atención en un versículo, en una imagen sagrada, en la llama de una vela.

Acoger el don de Dios

Ahora estamos listos para recibir la presencia amorosa de Dios dentro de nosotros. Pero esto es un regalo, no está condicionado a nada. Podemos sentir con fuerza esta alegría, esta paz, y tampoco podemos, a menudo incluso, no sentir nada. Esto no debería ser motivo de desánimo. Si fuera automático, ya no sería un regalo gratuito.

Incluso en esos momentos, permanezcamos con el corazón abierto, invitando al Padre y al Hijo a hacer en nosotros su hogar. Porque también es una situación de acogida que nos hace crecer como cristianos en humildad, paciencia y fe.

¡Acoge el regalo de Dios con las comunidades de Hozana!

Hozana te ofrece numerosas opciones para que aprendas a orar y crezcas en tu vida de oración diariamente. Por ejemplo, si te unes a la comunidad “la reflexión del día”, podrás, por medio de las Sagradas Escrituras, tener un momento espiritual y vivir un encuentro con Dios a través de la oración.  
También puedes hacer depositar una intención de oración, para que otros cristianos oren contigo por tu petición.