Oración por los difuntos

Durante la celebración de un funeral en la iglesia, generalmente se rezan diferentes oraciones para encomendar el alma del difunto al Señor. La lectura de algunas oraciones está a cargo del sacerdote u oficiante, sin embargo, los familiares del difunto también pueden leer algunas oraciones, por ejemplo, la oración universal o de los fieles. Además, las personas cercanas al difunto pueden escoger una oración para dar gracias por su vida, por sus logros, por los momentos compartidos con él y para pedir a nuestro Padre misericordioso que lo acoja en su seno y en su luz. Para dicho fin, podemos escoger algunas oraciones católicas, como la oración De Profundis, que se encuentra en el libro de los Salmos, o también podemos acudir a los textos y poemas espirituales.

Oración por un ser querido fallecido

“Padre santo, Dios eterno y Todopoderoso, te pedimos por (el nombre del difunto), que llamaste de este mundo.

Dale la felicidad, la luz y la paz. Que él, habiendo pasado por la muerte, participe con los santos de la luz eterna, como le prometiste a Abraham y a su descendencia.

Que su alma no sufra más, y te dignes a resucitarlo con los santos el día de la resurrección y la recompensa.

Perdónale sus pecados, para que alcance junto a ti la vida inmortal en el reino eterno.

Por Jesucristo, Tu Hijo, en la unidad del Espíritu Santo. Amén.”

Oración por un difunto

¡Oh Dios! Nuestro creador y redentor, con tu poder Cristo conquistó la muerte y volvió a ti glorioso. Que todos tus hijos que nos han precedido en la fe (especialmente N...) participen de su victoria y disfruten para siempre de la visión de tu gloria donde Cristo vive y reina contigo y el Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Dales, Señor, el descanso eterno. Brille para ellos la luz perpetua. Descansen en paz. Amén.

María, Madre de Dios, y Madre de misericordia, ruega por nosotros y por todos los que han muerto en el regazo del Señor. Amén.”

Oración de San Agustín

“No lloréis si me amabais. ¡Si conocierais el don de Dios y lo que es el Cielo! ¡Si pudiérais oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos! ¡Si pudiérais ver con vuestros ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso! ¡Si por un instante pudiérais contemplar como yo la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen!

Creedme: Cuando la muerte venga a romper vuestras ligaduras como ha roto las que a mí me encadenaban y, cuando un día que Dios ha fijado y conoce, vuestra alma venga a este Cielo en el que os ha precedido la mía, ese día volveréis a ver a aquel que os amaba y que siempre os ama, y encontraréis su corazón con todas sus ternuras purificadas.

Volveréis a verme, pero transfigurado y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando con vosotros por los senderos nuevos de la Luz y de la Vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás. Amén.”

Oración universal por los difuntos

Durante la celebración del funeral en la iglesia, los fieles rezan una oración colectiva, la cual se conoce como la oración universal u oración de los fieles. Esta última incluye diferentes intenciones de oración. En este caso, se presentará principalmente al fallecido y a sus familiares. No obstante, también se pueden incluir intenciones más generales, por ejemplo, los familiares fallecidos, los enfermos, los ancianos, los que sufren, la Iglesia, etc.). Para esto, se le pedirá a la familia que escriba las oraciones, con la ayuda del equipo parroquial designado para las familias dolientes, o con la ayuda del sacerdote.

Puedes encontrar ejemplos de intenciones de oración para los funerales, así como consejos sobre cómo escribir la oración de los fieles para funerales.

¿Por qué y cómo debemos rezar después del funeral?

La muerte de un ser querido es un momento muy delicado. Si bien es cierto que la muerte es dolorosa, en algunas circunstancias puede ser aún más traumática. Cuando atravesamos esos momentos tan difíciles, sin importar nuestras creencias, la mayoría de nosotros sentimos la necesidad de tener un recogimiento espiritual, es decir, de concentrar nuestros pensamientos en la espiritualidad. Por esta razón, la oración nos permite abrir el corazón al espíritu de consolación que Dios envió, también nos permite presentar a los más afectados por esta muerte (viuda/viudo, padres, hijos), y acompañar el alma del difunto en su encuentro con el Padre.

A medida que pasan los días, los meses, los años, el dolor nos oprime menos, y la ausencia se vuelve más llevadera, sin embargo, nuestros muertos siempre necesitan nuestras oraciones. No debemos olvidarnos de rezar por ellos, y de pedirles también que recen por nosotros. Nuestra relación con ellos no se termina con la muerte, sino que permanece muy viva. 

Por ejemplo, podemos aprovechar el 2 de noviembre, día de los muertos, para rezar por los muertos de nuestras familias y visitar sus tumbas. Del mismo modo, podemos simplemente incluirlos en nuestra oración de la noche, o rezar un Padre Nuestro o un Ave María por ellos. Además, se pueden celebrar misas por los difuntos, en la que el sacerdote dirá una intención y toda la congregación presentará al fallecido en sus oraciones.

Las almas del purgatorio también necesitan mucho de nuestras oraciones, ya que ellas se purifican con la esperanza de poder unirse al Señor, y nuestras oraciones les ayudan a hacerlo. Así que no olvidemos rezar por ellas cada vez que nos sea posible.

Reza por los difuntos con Hozana 

Cuando perdemos a un ser querido, podemos sentirnos angustiados. A pesar de que la fe nos permite esperar encontrar de nuevo a nuestros seres queridos, en la vida eterna, a veces las preguntas y dudas a veces se hacen presentes. Por lo tanto:

  • Únete a esta comunidad en línea, para conocer un poco más sobre los misterios de la eternidad, gracias a los vídeos cortos que recibirás cada día, en los cuales un sacerdote exorcista responderá tus preguntas sobre la muerte y la eternidad, y hará una oración especial por los difuntos.

  • Haz esta novena, presenta en tus oraciones a las almas del purgatorio, y encomiéndalas a María para que las guíe al Padre.