Palabras para un funeral

Además de la oración por los difuntos, existen otros textos o poemas, que se pueden leer durante el funeral de un ser querido. Como es bien sabido, este momento doloroso puede ser experimentado de manera muy diferente, según cada persona, y especialmente, según la convicción de cada cual. De hecho, rezar por los difuntos es fundamental para los creyentes, al ser una fuente de sanación. Además de esto, es importante que tengamos una visión espiritual de la muerte, a través de la cual cada uno pueda encontrar consuelo. 


Textos para leer durante las obsequias

Texto del libro de lamentaciones 3:17-26 

“He perdido la paz,

me he olvidado de la dicha;

me dije: «Ha sucumbido mi esplendor

y mi esperanza en el Señor».

Recordar mi aflicción y mi vida errante

es ajenjo y veneno;

no dejo de pensar en ello,

estoy desolado;

hay algo que traigo a la memoria,

por eso esperaré:

Que no se agota la bondad del Señor,

no se acaba su misericordia;

se renuevan cada mañana,

¡que grande es tu fidelidad!;

me digo: «Mi lote es el Señor,

por eso esperaré en él!».

El Señor es bueno para quien espera en él,

para quien lo busca;

es bueno esperar en silencio

la salvación del Señor.”

Palabra de esperanza de San Agustín

“Volveréis a verme, pero transfigurado y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando con vosotros por los senderos nuevos de la Luz y de la Vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás. No lloréis si me amabais.”

Poemas para un entierro

“El velero” de William Blake

“Estoy de pie en la playa,

un velero pasa a la brisa de la mañana

y parte hacia el océano.

Es la belleza, es la vida.

Lo observo hasta que desaparece en el horizonte.

Alguien a mi lado dice: “se ha ido”.

¿Se ha ido? ¿Hacia dónde? Se fue de mi vista, ¡eso es todo!

Su mástil está siempre tan alto,

su casco es fuerte para llevarlo.

Su desaparición total de mi vista está en mí, no en él.

Justo en el momento en que  alguien cerca de mí dice:

“se ha ido”,

hay otros que lo ven aparecer en el horizonte y llegar hacia ellos…

y exclaman con alegría: ¡ahí está!.

Así es la muerte. No hay muertes

Sino vivos en las dos orillas.”

“Atravesando la barra” de Alfred Tennyson

“Ocaso y estrella del atardecer

¡Y una clara llamada para mí!

Y que no haya lamento por la barra

En mi momento de zarpar

Sino una marea que al moverse parece dormida

Marea alta sin sonido ni espuma

Cuando lo que surgió de lo más hondo

Vuelve allá de donde vino

Crepúsculo y campana del atardecer

¡Y luego las tinieblas!

Y que no haya tristeza de despedida

En mi momento de embarcar

Pues por muy lejos de nuestros confines del Tiempo, del Espacio,

Que me pueda llevar la corriente

Espero ver a mi Piloto cara a cara

Una vez atravesada la barra.”

“Cuando esté muerta, mi amor” de Christina Rossetti

“Cuando esté muerta, mi amor,

No cantes tristes canciones para mí,

No plantes rosas en mi cabeza,

Ni sombríos cipreses:

Sé la hierba verde sobre mí,

Con rocíos y gotas mójame;

Y si te marchitas, recuerda;

Y si te marchitas, olvida.

Ya no veré las sombras,

No sentiré la lluvia,

No escucharé al ruiseñor

Cantando su dolor:

Y soñando a través del crepúsculo

Que no crece ni desciende,

Felizmente podría recordar,

Y felizmente podría olvidar.”

Con Hozana, encuentra consuelo en la esperanza de la vida eterna

La pérdida de un ser querido nos rompe el corazón, por lo cual necesitamos encontrar la paz de Dios, que sobrepasa los límites de nuestro entendimiento.

Hozana te ofrece múltiples opciones para que atravieses este momento tan complejo con esperanza: