Meditar con los padres del desierto

¿Quiénes eran los Padres del Desierto? Son hombres que, entre los siglos III y VII, decidieron retirarse al desierto. Al principio, este retiro estuvo motivado por la persecución de los cristianos, que duró hasta principios del siglo IV, pero poco a poco, estos hombres que se retiraban al desierto comprendieron los beneficios de una vida así, lejos de toda mundanidad y de las tentaciones seculares, dedicada a la oración. Esta forma de vida fue atrayendo cada vez a más hombres y mujeres; se formaron comunidades en torno a fuentes de agua e iglesias. Los padres del desierto tenían la particularidad de no escribir nada. Sin embargo, sus discípulos tomaron nota de sus palabras, en lo que se conoce como apoftegmas. Conocedores del alma y de la palabra de Dios, son especialistas en la manducación  de esta palabra, desarrollan las virtudes de humildad  y caridad  y abogan por un cierto ascetismo  sin excesos. Enseñan discernimiento  y guardan el corazón, luchan contra malos hábitos, orgullo  y acedía, todo ello mediante la práctica de mesura y oración.



¿Por qué meditar hoy con los Padres del Desierto?

Como toda práctica meditativa, esta oración requiere cierta asiduidad, y en última instancia la meditación con los Padres del Desierto es una parte esencial de la misma. La meditación con los Padres del Desierto es similar a la meditación de plena conciencia, tan de moda hoy en día. Aunque la meditación de plena conciencia tiene como objetivo el bienestar personal, mientras que la meditación cristiana tiende a cultivar la relación con Dios, los Padres del Desierto se preocupan sobre todo por el mundo que les rodea. Los Padres del Desierto son los primeros en defender, entre otras cosas, el arraigo en el aquí y ahora y la importancia de la respiración, entre otras cosas. 

Sanadores del alma

Dedicados a una vida de oración, meditación y soledad, los Padres adquirieron un profundo conocimiento del alma y de los movimientos interiores que la animan. Incluso se les podría calificar como los primeros terapeutas, porque curaban verdaderamente las almas. Sus vidas estaban hechas de contemplación y silencio, y su objetivo era crecer espiritualmente. Meditar en sus palabras y en su espiritualidad puede ser muy útil en el ajetreado mundo actual, en el que estamos constantemente solicitados y tenemos que hacerlo todo de inmediato. Los Padres del Desierto tienen claves que nos ayudan a anclarnos en el momento presente y a acercarnos a Dios. Nos invitan a abrirnos a la vida que fluye misteriosamente en nuestro interior, a acoger las cosas y a recibir  mejor nuestra vida de Dios.

Maestros de la convivencia

El fundador de la vida cenobítica, es decir, de la vida en comunidad, por oposición a la ermitaña, es San Pacomo. Cada monje tiene un padre espiritual que le guía en su camino hacia Dios. Las palabras de los Padres forman los apotegmas.

En sus pequeñas comunidades, aprendieron a vivir juntos y pueden ayudarnos a aceptar a los demás tal como son, a amarlos y a ayudarlos en su camino hacia Dios. Ellos practican lamiséricordia y la moderación en el uso del lenguaje sentencioso, lo más cerca posible de Dios.

Su lenguaje colorista

Su lenguaje suele ser muy colorido y se dirige a todo el mundo, a la vez que muy poético, como podemos ver a continuación. Hablan de "ratones", "barcos" y sus "timones", "molinos"...

Cómo meditar con los Padres del Desierto

La primera recomendación es sentarse y guardar silencio.

Pensamientos como ratones

Uno de los Padres estableció una analogía entre los ratones y los malos pensamientos: "Los malos pensamientos -dijo un anciano- son como ratones en una casa. Si los matas uno a uno a medida que entran, todo va bien. Pero si esperas a que la casa esté infestada de ellos, te costará mucho echarlos. E incluso si lo consigues, la casa quedará devastada.

Los Padres se refieren a lo que llaman "guardar el corazón". "Que los pensamientos nos perturben o no es una de las cosas que no dependen de nosotros. Pero que permanezcan o no en nosotros, que despierten o no pasiones, forma parte de lo que está en nuestro poder", escribe Juan de Damas. Así que tenemos que controlar nuestros pensamientos y observar lo que ocurre en nuestros corazones.

Évagre añade: "Estate atento a ti mismo, sé el portero de tu corazón y no dejes que ningún pensamiento entre en él sin cuestionarlo". Se trata, pues, de observar los propios pensamientos y distinguir entre los que son buenos y los que son malos, para mantener la paz interior y no dejarse dominar por ellos. Juan Casiano se refiere incluso a la tarea de "cambiar el oro" para distinguir los pensamientos que vienen de Dios y cambiar los malos pensamientos por buenos.

Un barco y su timón

Para ilustrar la necesidad del discernimiento, Juan Casiano escribe: "Debemos, a través del tumultuoso torrente de las tentaciones, bajo el soplo del Espíritu del Señor, usar el discernimiento como un timón para seguir el camino de la virtud con gran precaución, sabiendo que nos romperemos inmediatamente contra las rocas si nos desviamos aunque sea un poco a la derecha o a la izquierda". ¿Es necesario comentar esta frase tan evocadora?

Un molino de alimentación

Los Padres utilizan también la imagen del molino de grano. Un molino muele durante todo el día el grano que se le da por la mañana. Así, si nuestro pensamiento se dirige a Dios por la mañana, toda nuestra jornada estará alimentada por Él. Nos invitan a cantar un himno, recitar un salmo o una palabra que nos nutra. Hoy podríamos entonar el estribillo de un canto de alabanza.

Oración del corazón

Los Padres del Desierto recomiendan también la oración del corazón. Se trata de una oración sencilla y breve, o jaculatoria, que nos invita a rezar al ritmo de nuestra respiración. Juan Casiano sugirió esta fórmula: "Dios, ven en mi ayuda, Señor, rápido en mi ayuda". Añadió que esta petición "expresa todos los sentimientos".



Profundizar en la meditación con los Padres del Desierto

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  7. Practicar la humildad
  8. Contemplar la creación
  9. La práctica del discernimiento
  10. Superar los malos hábitos


Meditar con los Padres del Desierto y Meditatio

Meditatio es la primera aplicación de meditación cristiana. Ofrece meditaciones guiadas en audio para ayudarte a pasar tiempo en oración y a la escucha de la Palabra de Dios.

Cada día se ofrece una meditación sobre el Evangelio del día, junto con algunas preguntas y puntos de reflexión para ayudarte en tu meditación.

Meditatio propone también varias meditaciones sobre distintos temas, para ayudarte a descubrir y profundizar tu relación con Dios.

En este programa titulado Meditar con los Padres del Desierto, podrá acceder cada día a palabras nutritivas y profundizar en su vida interior con quienes son especialistas en ellas.

Fuentes

1 https://www.lepelerin.com/
2 https://www.lavie.fr/
3 https://www.la-croix.com/