Los beneficios de la meditación espiritual para los niños
Los beneficios de la meditación para los niños (reducción del estrés, ayuda para conciliar el sueño, concentración, etc.) se destacan a menudo. Se trata especialmente de meditación consciente o prácticas psico-corporales como la sofrología. Pero, ¿qué hay de la meditación orante? En la tradición cristiana, la meditación ocupa un lugar importante. Lejos de ser solo una práctica de relajación, es una forma de estar presente en -cuerpo, corazón y mente- ante Dios y, a través de él, de hacernos más presentes a nosotros mismos y a los demás. Esta relación íntima con Dios permite crecer en confianza y desarrollar una vida interior rica y segura. Y la buena noticia es que no hay edad mínima (ni máxima) para empezar. Descubre los beneficios de esta práctica para los niños, así como consejos para iniciarlos en ella.
Para controlar sus emociones
¿Cómo puede la meditación cristiana ayudar a los niños a gestionar mejor sus emociones?
A menudo, los niños experimentan emociones fuertes que les cuesta canalizar. Uno de los primeros beneficios de la meditación es que les ayuda a gestionar mejor estas emociones. Esto no es exclusivo de la meditación cristiana y, de hecho, muchas prácticas psico-corporales ayudan a gestionar las emociones. Pero al dedicar este tiempo de interioridad a la oración, y colocarse bajo la mirada benevolente de Dios, los niños adquieren una nueva perspectiva sobre estas emociones y sobre lo que puede haberlas desencadenado.
Aunque no siempre es fácil, especialmente para los niños pequeños, expresar con palabras lo que están experimentando, descubren que en la oración no necesariamente tienen que encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que sienten. Pueden mostrarse tal como son. Aprenden a sentirse amados y acogidos tal como son, con todo lo que les conmueve: tristeza, rabia, alegría, miedo...
Ya no se trata de superar, gestionar o controlar sus emociones, sino simplemente de dejarlas ser y confiarlas a Dios. Es entonces cuando pueden encontrar una sensación de calma que les permitirá recuperar la serenidad, afrontar mejor las situaciones angustiosas y relacionarse más serenamente con los demás.
¿Cómo podemos acoger sus emociones y ofrecérselas a Dios?
1- El tiempo de meditación puede iniciarse con un breve ejercicio de relajación que ayude a escuchar sus sentimientos y a volver a centrarse en lo que está viviendo. El método Vittoz es especialmente adecuado para los niños y para preparar un momento de oración. Desarrollado por un médico cristiano -el Dr. Vittoz- a principios del siglo XX, propone ejercicios sencillos para despertar la conciencia escuchando el cuerpo y el entorno. (Descubre ejercicios de respiración para relajarse, así como ejercicios para desarrollar su receptividad y su atención).
2- Tomar el tiempo de ponerse en presencia de Dios mediante un gesto o unas palabras: una señal de la cruz, encender una vela, rezar el Padre Nuestro...
3- Reflexionar sobre su "estado de ánimo interior" y confiáselo simplemente a Jesús. Esto puede hacerse con:
- Una simple frase "Hoy, siento que está gris dentro de mí / Siento que hay tormenta / ... Te lo confío a ti, Jesús, que también has experimentado todas las emociones".
- Un dibujo para los más pequeños, que se puede colocar delante de la vela o de una cruz
- Una conversación sincera, para los mayores, dirigiéndose a Jesús con sus propias palabras, como si hablara con un amigo.
(Encuentra otros consejos para acoger y gestionar mejor sus emociones)
Para adquirir confianza
¿Por qué meditar la Biblia puede ayudar a mi hijo a tener más confianza en sí mismo?
Los niños crecen teniendo que tratar con otras personas en su vida cotidiana, pero también con acontecimientos dolorosos, inesperados y a veces trágicos. Como adultos, no podemos protegerles de todo, sobre todo porque nosotros también podemos encontrarnos vulnerables y llenos de incertidumbre en el mundo que nos rodea.
Adentar a nuestros hijos en la meditación y la oración es una manera de ayudarles a descubrir la fuerza, la paz y la estabilidad que necesitan para afrontar los altibajos de la vida. La tradición cristiana siempre ha insistido en la importancia de meditar la Palabra de Dios. La Biblia está llena de historias que muestran la fidelidad, el apoyo y la fuerza de Dios, incluso en situaciones muy difíciles. A través de las aventuras de José, David, Rut, Rahab y Jacob, los niños y jóvenes descubren que Dios tiene un plan y una misión para cada uno de nosotros y que, confiando en Él, podemos superar todas nuestras pruebas.
Meditar los Evangelios es también una buena manera de tomar conciencia de la presencia de Jesús a nuestro lado y de su atención a lo que vive hasta el más pequeño de nosotros.
Al desarrollar su confianza en Dios y en sus promesas, los niños descubren su potencial y el maravilloso ser que Dios ve en ellos.
¿Cómo se medita la Biblia con un niño?
Existen muchas ediciones diferentes de la Biblia, para que los niños de todas las edades y niveles de lectura puedan descubrir las grandes historias bíblicas y los Evangelios: Biblia ilustrada para niños, Biblia héroes de cómic, Biblia manga, etc.
1- Ponte en presencia de Dios con un gesto (señal de la cruz, vela) o una breve oración (Padre Nuestro, por ejemplo).
2- Lee un pasaje de la Biblia o una de las historias bíblicas. Dedica el tiempo que el niño necesite.
3- Dedica un tiempo para que cada niño diga lo que ha aprendido del texto. Deja que el niño comience.
- ¿Qué entendieron, qué no entendieron, qué los desafió, qué los cuestionó, qué los impactó, qué los divirtió?
- ¿Qué dice sobre Dios?
- Para los niños mayores, ¿qué dice sobre la relación de Dios con la humanidad? ¿Qué piensan?
4- Deja que elijan una palabra, frase o expresión y pídeles que la recuerden a lo largo del día.
(Encuentra más consejos y métodos para meditar en la Biblia o en un versículo bíblico. También hay versículos bíblicos para meditar que te ayudarán a crecer en confianza y otros para combatir el estrés y la ansiedad).
Para desarrollar su interioridad
¿Por qué es tan importante cultivar la vida interior para el bienestar de nuestros hijos?
Del mismo modo que es importante ayudar a nuestros hijos a desarrollar su cuerpo y su mente, también es necesario alimentar su alma. La oración es lo que alimenta nuestra relación con Dios, lo que nos permite avanzar en nuestro camino espiritual. Desde muy pequeños, es posible dar a los niños el gusto por estos momentos de interioridad que les permiten estar más presentes a Dios, a los demás y a sí mismos, vivir plenamente lo que tienen que vivir. La meditación cristiana ayuda a unificar todo nuestro ser: cuerpo, corazón y mente. Para los niños, que tienen por naturaleza una aptitud para vivir las cosas en plenitud, es bueno mostrarles que la oración puede encarnarse realmente. Crecer en todas las dimensiones de nuestra persona nos ayuda a vivir más armoniosamente.
En un mundo con tantos estímulos externos, es vital poder volver a uno mismo, encontrar ese espacio interior y descubrir sus riquezas. Un niño que haya desarrollado esta capacidad se convertirá en un adulto más fuerte.
Meditaciones guiadas para niños
La tradición cristiana ofrece diversas formas de meditar: la oración silenciosa, el rosario, la contemplación, la lectio divina, etc. Es importante adaptar la forma y el formato según la edad y la sensibilidad del niño, pero a cualquier edad es posible habituarse al silencio para escuchar, recitar una docena de rosarios o ver la bondad de Dios en una rosa florecida...
Descubre meditaciones guiadas para :
- Niños a partir de 4 años,
- Niños a partir de 8 años,
- Prepararse para acostarse por la noche
- Relajarse
4 consejos prácticos para ayudar a tu hijo a meditar
- No exageres. Una sesión corta de 5 minutos es suficiente desde el principio. No hay por qué desanimar al niño con sesiones largas. Poco a poco, las sesiones pueden hacerse un poco más largas.
- Establece una regularidad. Como ocurre con cualquier práctica nueva, para que se adopte es necesario mantenerla a lo largo del tiempo. Elegir un momento adecuado del día (por la noche, antes de acostarse, por ejemplo) es la mejor manera de mantenerla.
- Apoyar sin interferir. El objetivo de este tiempo de meditación es desarrollar una relación personal e íntima entre el niño y Dios. Nuestra presencia puede ser necesaria, sobre todo al principio, para guiar y animar, pero es importante dejar que el niño encuentre su propia manera de meditar y sepa retirarse.
- Utilizar meitaciones guiadas en audio: Las meditaciones guiadas en audio son una ayuda inestimable para adentrarse en la meditación. La aplicación Meditatio tiene toda una sección para niños con meditaciones adaptadas a cada edad: a partir de 4 años, a partir de 10 años, a partir de 13 años... ¡Descárgatela gratis para descubrirlas!
