Manejar las emociones: acogerlas y comprenderlas para vivir mejor

Ya seamos hipersensibles emocionalmente, estemos acostumbrados a las emociones intensas y desbordantes, nos sintamos incómodos con ciertos sentimientos o intentemos, a veces inconscientemente, huir o reprimir emociones que consideramos molestas o inapropiadas, las emociones forman parte de nuestro día a día. Alegría, tristeza, miedo, ira, sorpresa... No son 4, 5 o 7 las emociones que experimentamos en nuestra vida, sino una gama infinita que va desde las más sutiles hasta las más violentas. Más allá de los códigos culturales, familiares y sociales que valoran o rechazan unas u otras emociones, cada ser humano, desde tiempos inmemoriales, debe aprender a convivir con sus emociones. El libro de los salmos de la Biblia ilustra perfectamente la universalidad de los movimientos del alma humana

Pero, ¿qué podemos hacer en la práctica con esta herencia, a veces bastante pesada? ¿Cómo manejar mis emociones en familia, en pareja, en el trabajo? ¿Cómo puedo manejar mis emociones sin dejar que me abrumen, pero sin reprimirlas tampoco? La meditación, que hunde sus raíces en la antropología cristiana, ofrece una manera de escuchar y comprender lo que nos afecta, para sentirnos más libres y vivos.

El rol y la riqueza de las emociones

La etimología y la definición de la palabra emoción nos recuerdan que las emociones son las que nos ponen en movimiento. Nos impulsan a actuar, a ponernos en marcha, a huir, a luchar, a defendernos, a tender la mano a los demás... Por supuesto, siempre podemos encontrar razones intelectuales y racionales para actuar (pero también podemos encontrar con la misma facilidad razones intelectuales y racionales para no actuar); las emociones, en cambio, cortocircuitan todo razonamiento. Esa es su fuerza... pero también es lo que puede asustarnos.

Las emociones son también lo que nos une. Contribuyen a nuestra facilidad para relacionarnos. Puede que no entienda nada de las tradiciones y la cultura de mi vecino, pero puedo entender su rabia, su nostalgia, su ansiedad, su alegría... porque mi corazón las conoce. Por eso hablamos de inteligencia emocional.

La espiritualidad cristiana nos invita a maravillarnos con nuestras emociones. Forman parte de nuestra vida interior. ¡Sentir es estar vivo! No hay emociones negativas o positivas, todas tienen algo que decirnos y todas nos invitan a comprender mejor lo que ocurre en nuestro interior. Los Evangelios nos cuentan cómo también Jesús se sintió tocado, conmovido y trastornado por las personas que encontró y por los acontecimientos. Dios, al abrazar nuestra condición humana a través de Jesús, asumió todas nuestras emociones.

El manejo de las emociones en tres etapas

La palabra "manejar", aunque se utiliza a menudo cuando hablamos de emociones, quizá no sea la más adecuada. Las emociones no deben manejarse del mismo modo que un problema (haciéndolo desaparecer o tratándolo rápidamente). No son una disfunción en sí mismas. Sin embargo, cuando se reprimen o no se comprenden (principalmente por nosotros mismos), pueden desbordarnos y expresarse de forma inadecuada e incontrolada. Así que se trata más bien de vivirlas conscientemente para actuar con ellas (y no a pesar de ellas o contra ellas).

Podemos hacerlo de tres maneras:
- sintiendo (el cuerpo)
- reflexionar (la cabeza)
- actuar (el corazón).

1- Escuchar y acoger

Lo primero es tomarse el tiempo de acoger las sensaciones y los sentimientos corporales asociados a esta emoción.

Cualquier emoción que sientas toma forma dentro de ti. Identificar cómo y dónde se aloja la emoción en nuestro cuerpo nos ayuda a identificarla con claridad y a tomar distancia de ella.

  1. ¿Qué siento en mi respiración? ¿Es más rápida, más entrecortada, menos llena?
  2. ¿Qué siento en el estómago? ¿Un nudo en el estómago, gorgoteo, necesidad de ir al baño, etc.?
  3. ¿Siento frío o calor? ¿A qué nivel?
  4. ¿Siento tensión en los músculos, en los hombros, en la mandíbula? ...

Puede parecer un poco difícil, pero los ejercicios vittoz para trabajar la receptividad corporal son una buena manera de aprender a escuchar mejor a tu cuerpo.
Cabe señalar que, si bien todas las tensiones emocionales tienen un efecto sobre el cuerpo, lo contrario también es cierto. Actuando sobre nuestro cuerpo, podemos incidir sobre lo que nos agita interiormente. Por eso, los ejercicios de relajación para aliviar la tensión muscular o los ejercicios de respiración profunda pueden ayudarte a controlar mejor las emociones fuertes.

2- Comprender, identificar, discernir

Una vez aceptada la emoción en el cuerpo, es el momento de cuestionarla.

  1. ¿De dónde procede? 
  2. ¿Qué la ha desencadenado? 
  3. ¿Qué intenta decirme? 
  4. ¿Es una emoción que experimento con frecuencia o no? 

Una emoción nunca es gratuita, siempre tiene algo que enseñarnos. Apela a nuestro cerebro arcaico. La ira nos dice que sentimos que no se ha respetado nuestro territorio. La tristeza nos dice que dejemos pasar algo. El miedo nos anima a ser precavidos o a huir.

Si no actuamos por impulso, sino que nos tomamos el tiempo necesario para razonar las cosas, podemos discernir : 

  1. Si la emoción es proporcional y está directamente vinculada al acontecimiento que la desencadenó; o si puede estar exacerbada por una herida íntima. En este caso, conviene relativizar el acontecimiento externo para no correr el riesgo de reaccionar de forma exagerada.
  2. Si lo que me empuja a hacer (anular una cita, gritar a la persona que tengo delante, servirme otro vaso de alcohol, etc.) es lo más adecuado en esa situación.

3- Actuar con conciencia

Una vez que la emoción ha sido claramente identificada y cuestionada, podemos actuar conscientemente. No es la emoción la que nos controla a nosotros y a nuestra reacción; somos nosotros los que tenemos el control.

  1. Entonces puedo decidir conscientemente actuar, pero decidiendo de qué manera, en qué momento... (por ejemplo: si he identificado tristeza en mí, puedo decidir tomarme el tiempo para despedirme de alguien o de algo, definiendo cuándo y cómo quiero hacerlo, en lugar de reprimir mi pena y cargar con ella todo el tiempo)
  2. ... o no actuar (como, durante una discusión, decidir guardar silencio, por ejemplo, cuando creo que no gano nada discutiendo, o decidir no huir de una situación que me asusta, sino prepararme para ella).

Un acto consciente adquiere sentido, compromete nuestra voluntad y nos pone en control de la situación. No es necesariamente posible actuar de inmediato; simplemente, la acción puede definirse, elegirse y llevarse a cabo más adelante (descubre por qué es importante desvincularse de las emociones ). 

Herramientas y consejos para afrontar mejor las emociones

Métodos psico-corporales

La práctica de la meditación, porque nos permite estar más presentes con nosotros mismos, se cita a menudo como una herramienta para manejar nuestras emociones. Esto es especialmente cierto en el caso de la meditación de atención plena. El método psico-corporal de Vittoz es especialmente adecuado para trabajar una mejor gestión de las emociones, ya que el trabajo del Dr. Vittoz está orientado a un mejor control del cerebro y, por tanto, a una vida más consciente.

Oración y meditación cristiana

La meditación cristiana, al tiempo que nos permite dar un paso atrás y ser más conscientes, permitirá que nuestras emociones nos pongan en movimiento espiritualmente. La unidad psico-corporal está en el centro de la religión cristiana, una religión de encarnación. Ya sea mediante la oración, la lectura de los salmos, la meditación de un versículo o de un pasaje bíblico, Dios acoge nuestras emociones y sabe cómo calmarlas.

Descubre meditaciones guiadas:
- para ayudarte a manejar tus emociones en el trabajo
- manejar el estrés y la ansiedad
- afrontar la tristeza
- para controlar mejor su ira
- afrontar las malas noticias
- ayudar a los niños a gestionar sus emociones

Vive tus emociones con más calma con Meditatio

La aplicación Meditatio ofrece una serie de meditaciones guiadas en audio. Enraizadas en las tradiciones meditativas cristianas, estas meditaciones espirituales nos ayudan a acoger y manejar mejor los movimientos interiores que todos experimentamos. Descarga la aplicación gratuita y descubre meditaciones para afrontar emociones y situaciones de crisis, así como programas que te ayudarán a comprender y calmar mejor lo que puede ser una fuente de emociones fuertes en tu vida.

Association Hozana - 8 rue du Palais de Justice, 69005 Lyon

Contáctenos