Oración de alianza

Originada en los ejercicios espirituales de San Ignacio, la Oración de Alianza es una práctica preciosa para mantener y profundizar una relación viva con Dios, del mismo modo que cuidamos una amistad verdadera. Esta oración ofrece también una pausa esencial, un momento para detenernos en el ajetreo de la vida cotidiana y reflexionar sobre el significado de nuestras acciones. Nos invita a reconocer el valor único de nuestras vidas, a maravillarnos como dice el Salmo 139: "Maravillaos de que yo sea." Es un momento para contemplar lo que es bueno, alegrarse de ello, arrepentirse y cuestionar lo que podría mejorarse. Al cultivar la gratitud, transforma nuestra perspectiva, haciéndonos pasar del sentimiento de que "todo es una obligación" al reconocimiento de que "todo es un don". Practicada más a menudo por la noche, ya que nos permite reexaminar nuestra jornada, esta oración se convierte en un encuentro regular, una manera de dar gracias, discernir y avanzar con Dios.




Primer paso: dar gracias

Se trata de ponerse en presencia del Señor en calma y silencio. Luego reflexionar sobre los motivos para dar gracias:

Alegrarme de que existo

Estoy vivo. Gozo de buena salud. Contemplo la belleza de la creación. Soy consciente de todo lo que se me da, ya sea material o inmaterial. Todo es un regalo.

Alegrarme de lo que he recibido durante el día

Al revisar el día, se trata de recordar lo que hemos recibido de los demás y de Dios. Cultivar la gratitud por las pequeñas cosas recibidas de los demás y de Dios.

Alegrarme de las buenas acciones o palabras que han venido de mí.

Sin falsa humildad ni orgullo, esto significa alegrarse por el trabajo realizado, por la escucha o el apoyo que he podido brindar, por cualquier pensamiento o acción que haya contribuido al bien, a la verdad o a la belleza.

Alegrarme de lo que otros han recibido

A veces no soy ni el autor ni el beneficiario de buenas acciones o palabras. Observar estas gracias me lleva a un profundo sentimiento de gratitud a Dios, que es la fuente de toda bondad, justicia y verdad.

Segundo paso: pedir perdón

Examinar el corazón

¿Qué palabras o comportamientos he utilizado durante el día que puedan haber sido hirientes? ¿Qué no he hecho? ¿Qué malos pensamientos he adoptado hacia mí mismo-a y hacia los demás?

Pedir perdón

Se los confío a Dios como a un amigo, me pongo bajo su mirada benevolente y le pido perdón.

Tercer paso: confiar y pedir

Después de pedir perdón, confío a Dios la tarea de ayudarme a ser mejor en aquello en lo que he pecado durante el día: indiferencia, palabras o comportamientos hirientes, falta de compasión, palabras no dichas, etc.

Confío a Dios mi día de mañana. Le confío lo que quiero obtener, cambiar, ya sean peticiones materiales o espirituales


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¡Hozana nos ayuda a rezar cada noche!

Hozana, convencida del poder de la oración, pretende ayudar a todos a perseverar para que todos los cristianos podamos experimentar más la alegría de la oración y la presencia de Jesús en nuestras vidas. Para conseguirlo, Hozana ofrece una amplia gama de sugerencias espirituales, entre las que encontrarás aquellas que alimentarán tu oración. Por ejemplo, puedes recibir un mensaje de Dios cada día, el Evangelio del día o una meditación diaria. ¡De ti depende elegir tu primera comunidad!