Meditación para dormir para niños a partir de 4 años
Los pequeños rituales nocturnos ayudan a los niños a dormir mejor. Leer un cuento, rezar una oración, dar un abrazo... todas estas cosas ayudan a calmar a los niños y les dan la seguridad que necesitan para afrontar la noche con tranquilidad. A continuación, te presentamos una meditación guiada adaptada a los más pequeños, que te ayudará a dedicar un tiempo a tu hijo y a Dios, antes de ir a la cama, para conciliar el sueño tranquilamente.
Meditación con el peluche para disfrutar de la ternura de Dios
Momento de acogida e instalación
Pide al niño que vaya a buscar su peluche o un juguete suave que le guste.
Invítale a sentarse en su cama. Puede arrecostarse, pero también permanecer sentado si lo prefiere, en su cama o en el regazo de sus padres.
Hazle sentir cómodo hasta que encuentre la posición adecuada y luego invítale a cerrar los ojos.
Introducción
Los padres introducen la meditación:
Hoy te invito a sentir que Dios está lleno de ternura.
Preparar el ejercicio, la historia, los sentimientos
El padre o la madre guía al niño con algunas instrucciones.
Suavemente, empieza a acariciar tu peluche.
Con caricias suaves, como si fuera muy frágil y no quisieras dañarlo.
Invita al niño a que se tome su tiempo para sentir y acoger sus sensaciones: ¿Qué sientes en la punta de los dedos? ¿Es suave, liso, un poco áspero? ¿Se siente bien en la mano?
Después de darle unos segundos para que acaricie el peluche, vuelve a empezar .
Estás acariciando el peluche, pero también puedes tener la impresión de que te está acariciando la mano. Es agradable para él y agradable para ti.
Igual que la ternura de Dios: es agradable para Dios y es agradable también para ti.
Siempre que lo necesites, siempre que quieras, puedes tomarte el tiempo para un ratito de ternura con Dios.
Invita al niño a dirigirse a Dios con una palabra tierna. Si es necesario, dale un ejemplo. Si no, dale libertad para que diga lo que quiera.
Puede empezar diciendo una palabra de cariño, por ejemplo: Dios mío, te quiero mucho.
Dale al niño un poco de tiempo para que sienta la presencia de Dios. Tranquilízale bien diciéndole que no tiene que sentir nada físicamente para que Dios esté allí.
Ahora, todavía con los ojos cerrados, puedes sentir la caricia interior de Dios en tu corazoncito.
Es muy suave, muy delicada, pero está ahí, muy presente.
Tiempo para que el niño esté con Dios
El padre o la madre invita al niño a dirigirse directamente a Dios, con sus propias palabras. Dale ejemplo tomándote tú mismo unos segundos de silencio, con los ojos cerrados.
Dios está lleno de ternura. Eres su maravilla y te quiere.
Si quieres, puedes decirle de nuevo, en voz baja, con el corazón: "Te quiero", o cualquier otra cosa que te desees decirle. Este es tu momento con él.
Fin de la meditación y preparación para acostarse
Poco a poco, puedes abrir los ojos.
Ahora vas a prepararte para dormir.
Sabes que, día y noche, Dios está ahí, en tu corazón, y que te ama.
(Descubre meditaciones para confiar tu noche a Dios para adultos).
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