¿Qué es la meditación vipassana?

En el corazón de las tradiciones orientales más antiguas, la meditación Vipassana es una forma de purificar la mente mediante la observación atenta y silenciosa del ser. Originada hace más de dos mil quinientos años en la India en las enseñanzas de Buda, esta práctica pretende ver las cosas tal y como son, cultivando una conciencia sutil, equánime (desapegada y serena) de las sensaciones, pensamientos y emociones que recorren nuestro ser. Vipassana no es una práctica orientada al rendimiento, sino un método riguroso y exigente que invita a la experiencia directa, la paciencia y el anclaje en el momento presente. Dado que ahora se ha hecho muy popular entre diferentes tipos de meditación, exploremos los orígenes y fundamentos de este camino milenario y los principios fundamentales de su método, tal y como se transmite hoy en día en retiros intensivos de diez días.



Orígenes y fundamentos

La meditación Vipassana, cuyo nombre significa "visión penetrante" o "visión profunda", es una práctica fundamental del budismo, en particular en la tradición Theravāda. Su objetivo es desarrollar una comprensión directa y profunda de la realidad mediante la observación atenta de los fenómenos corporales y mentales, con el fin de percibir las tres características de la existencia: impermanencia, sufrimiento y ausencia del yo. Formalizada en textos antiguos, se basa en la concentración previa (samatha) para estabilizar la mente, antes de cultivar una observación aguda e indiferente de lo que ocurre en el interior de uno mismo...

Los orígenes de la Vipassana se remontan a la antigua India, más de cinco siglos antes de nuestra era, en tiempos del Buda Siddhartha Gautama. Según la tradición, la Vipassana fue iniciada por Buda en el momento de su despertar y transmitida como método para liberarse del sufrimiento. Practicada durante siglos, con el tiempo se perdió en gran medida, salvo en ciertas corrientes del budismo Theravāda, sobre todo en Birmania, donde la conservan linajes monásticos. En el siglo XX, esta tradición meditativa fue reintroducida en el mundo contemporáneo por maestros como Ledi Sayadaw, Mahasi Sayadaw y, sobre todo, S.N. Goenka, que la convirtieron en un método accesible a todo el mundo, independientemente de su afiliación religiosa.

Vipassana en la actualidad

Según su testimonio, Goenka, un importante hombre de negocios birmano, sufría dolores de cabeza que nada podía aliviar, hasta que le convencieron para que probara la meditación Vipassana. Tras un retiro, se curó por completo. Tras perfeccionarse con el maestro birmano U Ba Khin en la década de 1960, empezó a enseñar en la India, donde obtuvo un gran éxito, ya que sus cursos eran accesibles a todo el mundo en un país dominado por las divisiones religiosas y de castas. Poco a poco, los occidentales acudieron en masa al centro indio y Goenka empezó a formar profesores asistentes a principios de los 80, que luego se extendieron por todo el planeta, construyendo nuevos centros por todo el mundo. En la actualidad, 256 centros imparten meditación vipassana en todo el mundo.

Practicada en todo el mundo, principalmente en contextos laicos, terapéuticos o carcelarios, sigue considerándose una profunda vía de liberación interior, aunque sus efectos beneficiosos sobre el bienestar también están siendo estudiados por la ciencia contemporánea.

La meditación Vipassana se introdujo por primera vez en un entorno carcelario en 1975, en la Prisión Central de Rajastán. Su introducción en la prisión de alta seguridad de Tihar, en Nueva Delhi, en 1994, marcó un importante punto de inflexión. Su éxito llevó al Ministerio del Interior indio a recomendar que esta práctica se incorporara a todas las  prisiones del país como herramienta de reforma. Inspirados por esta iniciativa, se han llevado a cabo varios experimentos similares en prisiones de Israel, Canadá, Colombia, Taiwán, Reino Unido, España, Nueva Zelanda, Estados Unidos y México.

El método Vipassana

La enseñanza Vipassana puede resumirse en 3 palabras: moralidad; sila, concentración; samadhi y sabiduría; pañña. Durante los diez días de retiro, hay que respetar 5 preceptos, como no matar (comida 100% vegetariana), no tomar lo que no se da (el curso es gratuito) y no consumir sustancias tóxicas. Para la concentración, se requiere el noble silencio. Esto significa prescindir de las palabras y del contacto visual con otros meditadores. También está prohibido leer y escribir.

Un día normal consiste en levantarse a las 4 de la mañana y meditar de 4.30 a 6.30 en una gran sala con los demás meditadores (en Francia, la sala Dhamma del centro Vipassana tiene capacidad para unas cien personas). Hombres y mujeres están separados. Después llega la hora del desayuno. El resto del día se dedica a la meditación (unas diez horas diarias), intercaladas con dos descansos, el almuerzo a las 11h y un tentempié a las 17h. No hay cena hasta que se apagan las luces a las 21h30.

Los retiros se financian exclusivamente con donativos de los alumnos que han asistido a los cursos.

¿Qué opina el cristianismo?

Un jesuita adoptó la meditación vipassana en Japón, llamándola "meditación vipassana cristiana". Descubrió que a los japoneses, que tienen"una forma de pensar mucho más orientada hacia la integridad del cuerpo y la mente", les resultaba difícil cultivar el espíritu de desapego necesario para los ejercicios ignacianos, que estaban diseñados para occidentales con una forma de pensar más intelectual. Así, el jesuita Toshihiro Yanagida afirma que "esta forma de meditación aporta paz a la mente en una situación estresante y puede liberar de diversos sufrimientos y ansiedades mentales".

En términos generales, puede decirse que la meditación Vipassana, desde un punto de vista espiritual, se basa en conceptos como la ausencia del yo y la impermanencia, que difieren de la visión cristiana del alma y de la relación personal con Dios. Sin embargo, ciertas corrientes cristianas contemplativas ven posibles afinidades espirituales, siempre que se permanezca fiel a la fe cristiana. No parece haber ninguna oposición entre la vipassana y el cristianismo, siempre que esta forma de meditación se utilice como observación neutra de la mente con fines de limpieza psicológica o para aportar calma al espíritu. Evidentemente, existe una incompatibilidad si se utiliza con fines espirituales.

La Iglesia Católica, en un documento publicado por la Congregación para la Doctrina de la Fe en 1989 (Carta sobre ciertos aspectos de la meditación cristiana), advierte contra la adopción acrítica de métodos espirituales procedentes de otras religiones que podrían distraer al creyente de la revelación cristiana o del sentido personal de la oración. Insiste en que la meditación cristiana es ante todo un encuentro con una persona viva -Cristo- y no una búsqueda de absorción impersonal o de vacío interior.




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Fuentes

1 https://mahi.dhamma.org/fr/
2 https://www.jesuits.global/fr/2022/08/05/meditation-vipassana-chretienne/#:~:text=Du%20point%20de%20vue%20du,si%20elles%20sont%20très%20négatives.
3 https://chilowe.com/articles/meditation-retraite-vipassana-experience/?srsltid=AfmBOoqOxOBOHEf2qIIvx2_mYMEE_MW3bQOQqHTjUEsfudUCYyKiLOO6