Meditación guiada matutina: 10 minutos con Jesús
A continuación, te presentamos el desarrollo de una sesión de meditación matutina. Esta meditación se divide en dos partes: un primer tiempo de acogida para conectarte con tu cuerpo y con el día (inspirado en el método psicocorporal del doctor Vittoz ) y un tiempo de oración para confiar tu día a Jesús. Esta meditación puede utilizarse como oración de la mañana. Solo 10 minutos para abrirte en cuerpo y alma a todo lo bueno que te ofrece el día.
Meditación espiritual para empezar el día con energía positiva
Primer paso: despertar del cuerpo (3 ó 4 minutos)
Me pongo en posición de despertar para ayudar al cuerpo a ponerse activo. Puedo sentarme en la cama o arrodillarme en el suelo, por ejemplo.
Busco una postura cómoda pero despierta que me ayude a estar presente en este momento.
Enderezo la espalda,
Alargo ligeramente el cuello.
Relajo y bajo los hombros,
relajo las manos y la cara
y sonrío, manteniendo el rostro relajado.
Permanezco en esta posición relajada durante unos segundos.
Luego, realizo cada uno de estos pasos suavemente, tomándome el tiempo necesario para asimilar mis sensaciones en cada momento:
Pienso en el tiempo exterior y sonrío,
Visualizo la habitación en la que estoy y mi posición,
Escucho los sonidos que me rodean y sigo sonriendo,
Siento mi respiración y el movimiento que esta genera en mi cuerpo.
Mi atención se dirige ahora hacia mi asiento, la zona que sostiene mi cuerpo y está en contacto con el soporte.
Siento toda la superficie en contacto con el soporte.
Relajo al máximo esta zona, que choca con mi silla o sillón.
Noto la sensación de estar anclado ahí, de estabilidad, de seguridad. Me dejo llevar.
Segunda etapa: despertar espiritual (de 5 a 6 minutos)
Ahora entro en un momento de oración.
Me abro al Señor. A mi manera, me hago presente ante él: con un gesto, una palabra. Luego le pido que bendiga mi día.
Para vivir con serenidad la jornada que tengo por delante, puedo contar, por una parte, con la gracia del Señor y, por otra, seguir uno de los consejos que daba Juan XXIII en su decálogo de la serenidad :
"Hoy elaboraré un programa detallado para mi jornada; puede que no lo cumpla del todo, pero lo escribiré y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión".
Me tomo un momento para redactar este programa. No dudo en escribirlo si me ayuda. Puedo pedir ayuda al Espíritu Santo.
Termino este tiempo de meditación recitando esta oración de la Madre Teresa. Me tomo el tiempo de hacer mías cada una de estas frases, de ofrecérselas al Señor. Puedo detenerme unos segundos entre cada frase para dejar que las palabras resuenen.
"Vengo a ti, Jesús, para que me toques antes de empezar el día.
Deja que tus ojos se posen en los míos por un momento.
Déjame llevar la seguridad de tu amistad a mi lugar de trabajo.
Llena mi espíritu para soportar el desierto y el ruido.
Que tu bendito resplandor cubra la cima de mis pensamientos.
Y dame fuerza para los que me necesitan.
Amén".
Entonces puedo levantarme suavemente, sonriendo a este día que comienza.
Otras posibles meditaciones matutinas
Hay muchas meditaciones y oraciones que puedes utilizar para empezar bien el día. Aquí tienes algunas que te ayudarán a despertar plenamente a las gracias del día:
- ¡Meditación de gratitud para cultivar esta virtud que hace la vida más bella!
- Meditación del evangelio del día, para empezar a escuchar a Cristo por la mañana.
- Leer un versículo de la Biblia, ¡para nutrirte de la Palabra de Dios y empezar el día con más fuerza, paz y esperanza renovada!
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