Día 4: Obra de Misericordia corporal: acoger al forastero - Hozana

Día 4: Obra de Misericordia corporal: acoger al forastero

Obra de Misericordia corporal: acoger al forastero

CON EL ANTIGUO TESTAMENTO


Cuando un extranjero resida contigo en tu tierra, no lo molestarás. Él será para ustedes como uno de sus compatriotas y lo amarás como a ti mismo, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto. Yo soy el Señor, su Dios. –Levítico 19: 33-34


CON EL NUEVO TESTAMENTO

Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pesaba a través de Samaría y Galilea. Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia y empezaron a gritarle: "¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!" Al verlos, Jesús les dijo: «Vayan a presentarse a los sacerdotes». Y en el camino quedaron purificados. Uno de ellos, al comprobar que estaba curado, volvió atrás alabando a Dios en voz alta y se arrojó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano. Jesús le dijo entonces: «¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?». Y agregó: «Levántate y vete, tu fe te ha salvado». –Lucas 15: 20, 24 

CON LOS SANTOS

John Henry Newman

Puso en duda la fidelidad de la iglesia anglicana. Sabía que la decisión de dejar el anglicanismo traería consecuencias para muchas otras personas. Después de años de oración, ayuno y estudio, vio claramente que la Iglesia Católica Romana era la misma Iglesia que la Iglesia de los Apóstoles y de los primeros cristianos. Supo en conciencia que tenía que unirse a ella si quería ser salvado. Después de una vida casi-monástica vivida durante tres años y medio, fue recibido en la Iglesia católica que, regocijándose de su conversión, no sabe que hacer a un hombre tan original. Newman nunca se arrepintió de su decisión. En su 'Apología', y también en muchas cartas, da testimonio de la paz interior que siempre lo acompañó como católico, a pesar de que, como es bien sabido, no se vio libre de dificultades tanto de fuera como de dentro de la Iglesia. Su concepto dinámico de la tradición ha sido plenamente integrado en el pensamiento de la Iglesia en el momento del Concilio Vaticano II.

Edith Stein

Su bautismo en la Iglesia Católica no es una ruptura con el pueblo judío. Al contrario, descubre sus propias raíces progresivamente. ¡Su entrada en la Iglesia el primero de enero, entonces fiesta de la circuncisión de Jesús, y su confirmación el 2 de febrero, Presentación de Jesús en el Templo, se hacen con ocasión de dos fiestas judías! (…) Descubre su propia misión de reconciliación quedando unida con pueblo judío en la persecución. Su memoria nos sitúa en un tiempo histórico complejo, la II Guerra Mundial. Su palabra clarividente, profética, testimonial, constituye todo un referente de persona profundamente implicada en la sociedad de su tiempo, preocupada por el cariz que iban tomando los acontecimientos políticos, y que ella, con su mirada penetrante y lúcida, fue capaz de atisbar y denunciar.  Intuye que la persecución a los judíos, ya iniciada, se prolongará y extenderá a los católicos, como la historia lo demostró. La respuesta que obtuvo de Roma, fue una Bendición para ella y sus familiares.

Chiara Lucía Badano

Gracias a su parroquia y a sus amigos y amigas de los Focolares, se encontró cara a cara con Jesucristo. Y sencillamente se lo tomó en serio, hasta alcanzar ese punto de «dulce cadena invisible» que se genera en toda relación humana cuando la amistad se hace profunda. Chiara daba desbordantes pruebas de sus convicciones: desde cuando daba la merienda a los pobres, hasta cuando acogió a una señora marginada, o cuando daba testimonio en un café con los amigos pues «lo que cuenta no es tanto hablar de Dios. Le tengo que anunciar con mi vida.» Su vida se hizo aún más luminosa después de que los médicos diagnosticaron a esta jovencilla un cáncer en los huesos,  enfermedad que le llevaría a la muerte. La fe dejó de ser en ella una cosa aprendida, la alegría y el sentido de vivir acompañada por su Señor, siguieron presentes. El médico que la asistió, no creyente, y muy crítico frente a la Iglesia, estaba cada vez más profundamente impresionado por su testimonio y el de su familia: “Desde que conocí a Chiara, algo ha cambiado dentro de mí. En ella hay coherencia, en ella todo el cristianismo me encaja”. 

Tomo un minuto para meditar todas estas cosas en mi corazón (Lucas, 2:19)

Comentarios

"Que sus conversaciones sean siempre agradables y oportunas, a fin de que sepan responder a cada uno como es debido". Colosenses 4:6

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