Miedo y vergüenza a confesarse: ¿cómo superar este bloqueo?
Confesarse no siempre es fácil. A veces puede dar miedo la idea de confesarse o sentir vergüenza al reconocer los propios pecados. Otros se preguntan para qué ir, sobre todo si tienen la sensación de que siempre vuelven a caer en los mismos errores: "¿De qué sirve confesarme si siempre vuelvo a cometer los mismos pecados?", o también: "No es para tanto, no hace falta que me confiese…"
Sin embargo, el sacramento de la reconciliación no está pensado para aplastarnos, sino para levantarnos. Descubramos cómo superar el miedo a confesarnos.
¿Por qué tenemos miedo de confesarnos?
El miedo a la confesión es frecuente. Estas son algunas de las preocupaciones que podemos sentir antes de ir a confesarnos.
El miedo a confesar ciertos pecados
Algunos pecados parecen especialmente difíciles de confesar. Uno puede pensar: "No seré capaz de decirlo" o "Me da demasiada vergüenza confesarlo".
Sin embargo, en realidad no hay nada que temer, ya que los sacerdotes están acostumbrados a "oírlo todo" durante las confesiones.
El miedo a ser juzgado
Otro temor frecuente es el de la mirada del sacerdote. Muchos se preguntan: "¿Qué pensará de mí?" o "¿Me verá de otra manera después de esto?". Este miedo puede ser aún más intenso si uno se confiesa habitualmente al sacerdote de su parroquia o si colabora con él en la vida parroquial. Este miedo es comprensible, pero no corresponde a la realidad de lo que es la confesión.
¿Se escandalizará el sacerdote por mis pecados?
Es una pregunta que a veces se plantean los penitentes antes de confesarse. En realidad, hay que recordar algo muy sencillo: los sacerdotes lo han oído todo. Están acostumbrados a escuchar confesiones y a conocer las miserias humanas, desde los pecados más graves hasta los menos graves. También conocen la psicología humana con toda su complejidad: las heridas, el sufrimiento, las adicciones, las personas que a veces padecen trastornos psíquicos, etc. Por lo tanto, lo que un penitente le vaya a contar al sacerdote durante el sacramento de la reconciliación no debería "escandalizarlo" como uno podría imaginar. Más allá de los pecados, los sacerdotes suelen sentirse admirados y felices de que las personas encuentren la humildad necesaria para confesar sus pecados y volver a Dios. Muchos sacerdotes dan testimonio de ello. El papel de los sacerdotes no es, por tanto, juzgar a las personas, y mucho menos condenarlas.
¿Puede el sacerdote repetir lo que he dicho en la confesión?
Cuando un penitente se confiesa, el sacerdote está obligado a guardar lo que se conoce como el secreto de confesión. Esto significa que tiene absolutamente prohibido revelar lo que ha oído, sean cuales sean las circunstancias.
¿Cómo superar el miedo y la vergüenza de ir a confesarse?
Puede quedar cierta aprensión, miedo o vergüenza a la hora de ir a confesarse. Es normal, ya que la confesión toca lo más íntimo. Sin embargo, es importante recordar que la confesión es un lugar de misericordia, y no de juicio. El papa Francisco recordaba, por otra parte, que la confesión no es un tribunal de condena.
También puede ser útil comprender de dónde proviene ese miedo: el temor a confesar los pecados, la mirada del sacerdote o incluso el desánimo. El maligno puede desanimarnos sugiriéndonos: "¿Para qué voy a confesarme, si corro el riesgo de volver a cometer los mismos pecados?". Pero estos pensamientos no deben impedirnos seguir adelante.
A continuación, te presentamos algunas formas concretas de superar el miedo o la vergüenza de ir a confesarse.
- Preparar la confesión: Hacer un pequeño examen de conciencia antes de ir a confesarse ayuda mucho. Esto permite ver las cosas con más claridad, expresar mejor los pecados y afrontar la confesión con mayor serenidad.
- Ser sencillo y directo: No es necesario explicarlo todo con detalle ni entrar en pormenores. Basta con confesar los pecados con sinceridad y humildad.
- Recordar por qué se va: No se va a la confesión para ser humillado, sino para ser perdonado. Es un encuentro con la misericordia de Dios.
- Pensar en la paz que se siente después: Aunque a veces pueda haber miedo antes de la confesión, no es nada comparado con la paz que se siente después, gracias al perdón recibido.
¡Con Hozana, recemos!
Hozana te ofrece durante todo el año numerosas comunidades de oración para desarrollar tu vida de oración y de fe, como: