¿Cómo confesarse? Guía práctica sobre la confesión

Confesarse en la Iglesia católica consiste en reconocer los propios pecados ante Dios, a través de un sacerdote, para recibir su perdón. Muchas personas se preguntan: "¿Qué tengo que decir? ¿Se me olvidará algo?" o incluso "Hace mucho que no me confieso, ¿cómo lo hago?".

En la práctica, la confesión se desarrolla en varias etapas: el examen de conciencia, la confesión de los pecados, el acto de contrición y la absolución. Si te preguntas cómo confesarte en la práctica, esta guía te explica cada etapa de forma sencilla. 



Hacer el examen de conciencia

Antes de confesarse, es fundamental dedicar un tiempo a la sinceridad ante Dios. A esto se le llama examen de conciencia.

Aquí tienes dos formas sencillas de hacerlo:

  • a partir de la relación con Dios, con los demás y con uno mismo
  • a partir de los 10 mandamientos

Es bueno saberlo: Estos dos métodos son complementarios y permiten reflexionar mejor sobre la propia vida ante Dios. El examen de conciencia no tiene por qué ser perfecto. Simplemente sirve para disponer el corazón.

Hacer el examen de conciencia partiendo de la relación con Dios, con los demás y con uno mismo

Mi relación con Dios

  • ¿Está Dios realmente en el centro de mi vida? 
  • ¿Rezo con regularidad? 
  • ¿Confío en Dios a la hora de tomar decisiones? 
  • ¿Vivo mi fe abiertamente o con miedo? 

Mi relación con los demás

  • ¿He herido, juzgado, menospreciado o calumniado a alguien?
  • ¿Me dedico a chismorrear?
  • ¿Perdono con facilidad?
  • ¿Cuido de los demás o los descuido?
  • ¿Me sirvo de los demás para sacar provecho de ellos? ¿Soy fiel en mis relaciones?

Mi relación conmigo mismo

  • ¿Soy orgulloso?
  • ¿Soy perezoso o descuidado?
  • ¿Cuido mi salud?
  • ¿Me dejo llevar por los excesos (pantallas, comida, alcohol, juegos de azar, drogas, etc.)?
  • ¿Respeto mi dignidad?

Hacer un examen de conciencia a partir de los 10 mandamientos

Los 10 mandamientos son otra forma de hacer un examen de conciencia más preciso. Se encuentran en la segunda sección de la tercera parte del Catecismo de la Iglesia Católica.

1.º mandamiento: Yo soy el Señor tu Dios. No tendrás dioses delante de mí

  • ¿Es Dios lo primero en mi vida?
  • ¿Confío en Él y busco cumplir su voluntad?
  • ¿Rezo con regularidad o solo en los momentos difíciles?
  • ¿Me dejo llevar por "ídolos" (supersticiones, horóscopos, adivinación, espiritismo, etc.)?

Segundo mandamiento: No pronunciarás en vano el nombre del Señor, tu Dios

  • ¿Respeto a Dios en mis palabras?
  • ¿He faltado al respeto a Dios o a las cosas sagradas por burla o frivolidad?
  • ¿Critico a la Iglesia? 

3.º mandamiento: Santificarás el día del Señor

  • ¿Qué lugar ocupa la misa en mi vida?
  • ¿Asisto a misa los domingos y respeto el descanso dominical?
  • ¿Soy realmente consciente del significado de la Eucaristía cuando comulgo?
  • ¿Influye la misa en mi forma de vivir? 

4.º mandamiento: Honra a tu padre y a tu madre

  • ¿Cómo es mi relación con mis padres? ¿Mantengo un contacto regular con ellos?
  • ¿Les ayudo en su vida? ¿Contribuyo a la paz familiar?
  • ¿Rezo por ellos? 

5.º mandamiento: No matarás

  • ¿He puesto en peligro mi vida, mi salud o la de los demás, o he herido a alguien con mis palabras o mis actos? 
  • ¿He fomentado comportamientos indebidos (como el aborto, el abuso del alcohol o el consumo de drogas)?

6.º mandamiento: No cometerás adulterio

  • ¿He buscado estímulos sexuales (pornografía, imágenes u otros) o he cometido actos contrarios a la castidad, solo/a o con otros?
  • ¿He vivido la fidelidad y el respeto hacia mi cónyuge en la entrega mutua, o he sido infiel a mi compromiso conyugal?

7.º mandamiento: No robarás

  • ¿He robado, retenido o hecho un mal uso de bienes que no me pertenecen?
  • ¿Tengo una actitud de avaricia, envidia o gasto excesivo?
  •  ¿He cometido alguna vez fraude (especialmente en materia de impuestos)?

8.º mandamiento: No darás falso testimonio

  • ¿Hablo de los demás con respeto y caridad, sin menospreciar, juzgar ni calumniar?
  • ¿He mentido, menospreciado o engañado alguna vez a alguien para obtener un beneficio?
  • ¿He intentado parecer mejor o más importante de lo que realmente soy?
  • ¿Respeto los secretos que me han confiado los demás?
  • ¿Cumplo mis promesas?

9.º mandamiento: No codiciarás la mujer de tu prójimo

  • ¿Cómo es mi comportamiento en la vida conyugal, antes o fuera del matrimonio?
  • ¿Respeto la dignidad de las personas del sexo opuesto, sin desprecio ni lujuria?
  • ¿Intento amar al otro tal y como me gustaría que me amaran a mí?

10.º mandamiento: No codiciarás los bienes de tu prójimo

  • ¿Cuál es mi relación con los bienes de los demás y con sus propiedades?
  • ¿Soy capaz de resistir mis deseos, sin envidia, orgullo ni ambición desmedida?
  • ¿Demuestro generosidad y superación personal, o intento imponerme o ser el centro de atención? 

¿Cómo se lleva a cabo la confesión?

La confesión sigue un procedimiento sencillo. Descubre las etapas.

Entrar en el confesionario

Tras el saludo y la bendición del sacerdote, puede haber una invitación a entrar en el confesionario. El penitente puede, si lo desea, comenzar leyendo un versículo o un texto bíblico, o dar gracias al Señor, antes de confesar sus pecados. También puede indicar al sacerdote la fecha de su última confesión, ya que el sacerdote no actuará de la misma manera dependiendo de si la confesión es habitual (por ejemplo, cada mes) o si ha pasado mucho tiempo desde la última (por ejemplo, diez años).

El penitente confiesa sus pecados

El penitente confiesa sus pecados al sacerdote con arrepentimiento. El objetivo es expresar claramente lo que se ha hecho, con la precisión suficiente para que el confesor pueda comprender la naturaleza del pecado. No es necesario entrar en todos los detalles ni contar toda la historia. Lo esencial es nombrar las faltas con humildad, sinceridad y verdad, sin minimizarlas ni exagerarlas.

Al final de la confesión de los pecados, el sacerdote puede preguntar al penitente si tiene algo más que añadir y, en su caso, darle algunos consejos espirituales.

El penitente recita el acto de contrición

Si el penitente no ha recitado su acto de contrición tras la confesión de sus faltas, el sacerdote puede invitarle a hacerlo.

Existen varios actos de contrición posibles, como:

"Dios mío, 

me arrepiento de todo corazón de todos mis pecados y los aborrezco.

Al pecar, no solo merezco los castigos justos, 

sino que ofendí a un Dios tan bueno y digno de amor.

Propongo firmemente, con la ayuda de tu gracia,

no pecar más y evitar las ocasiones de pecado.

Amén".

El sacerdote concede el perdón de Dios (Absolución)

Tras recitar el acto de contrición, el sacerdote concede la absolución. Existen varias fórmulas. La más conocida es probablemente esta:

"¡Que Dios, nuestro Padre, te muestre su misericordia! Por la muerte y la resurrección de su Hijo, ha reconciliado al mundo consigo y ha enviado al Espíritu Santo para la remisión de los pecados; por el ministerio de la Iglesia, que te conceda el perdón y la paz".

Es bueno saberlo: En algunos casos, el sacerdote puede aplazar o no conceder inmediatamente la absolución, sobre todo si el penitente no muestra un arrepentimiento sincero o no tiene intención de convertirse. Sin embargo, esto es poco frecuente, ya que la mayoría de las personas acuden al sacramento con una verdadera actitud de conversión y arrepentimiento.

El sacerdote puede proponer una penitencia o una reparación

Tras conceder la absolución, el sacerdote puede proponer al penitente una penitencia o un acto de reparación, relacionado o no directamente con los pecados confesados.

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¿Cómo confesarse en 5 sencillos pasos?
  • Hacer un examen de conciencia
  • Confesar los pecados
  • Recitar el acto de contrición
  • Recibir la absolución
  • Cumplir la penitencia
¿Y si se me olvida confesar algún pecado?

Si se olvida un pecado sin intención de ocultarlo, Dios lo perdona de todos modos durante la confesión. Basta con mencionarlo en la siguiente confesión. Lo importante es la sinceridad del arrepentimiento, no la perfección de la memoria.

¿Cuándo hay que confesarse?

La Iglesia invita a confesarse al menos una vez al año. No obstante, se recomienda encarecidamente hacerlo con mayor frecuencia. En cualquier caso, es necesario confesarse antes de recibir la Eucaristía si se ha cometido un pecado grave.