Mes de San José

¡Comienza cuando quieras el retiro!

Dedica el mes de marzo a San José. Durante 31 días, contempla sus virtudes, acude a su intercesión y aprende de él a vivir más cerca de Jesús y María.

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Marzo, un mes junto a San José


La Iglesia celebra el 19 de marzo la solemnidad de San José, esposo de la Virgen María, y la tradición católica ha dedicado especialmente este mes a honrarlo y acudir a su intercesión.

En esta comunidad queremos vivir todo el mes de marzo de la mano de San José: no solamente para pedirle aquello que necesitamos, sino para conocerlo mejor y aprender de su manera de responder a Dios.

Durante 31 días contemplaremos distintos aspectos de su vida y sus virtudes: su fe, su silencio, su obediencia, su trabajo, su fortaleza, su pureza, su cuidado de la Sagrada Familia y su confianza en la Providencia.


¿Cómo viviremos cada día?

Cada jornada encontrarás las oraciones propias de esta devoción, acompañadas de una meditación, un fruto para llevar a la vida y una jaculatoria.

Puedes hacer este momento de oración a tu propio ritmo, procurando reservar cada día unos minutos de silencio y recogimiento.

Y si durante este mes puedes acercarte con mayor frecuencia a los sacramentos, especialmente a la Eucaristía y la Reconciliación, deja que también ellos formen parte de este camino de crecimiento espiritual.

No buscamos simplemente completar 31 días.

Queremos llegar al final de marzo conociendo un poco más el corazón de San José y habiendo aprendido algo de su manera de amar a Jesús y María.

Marzo con San José: 31 días para conocerlo, imitarlo y caminar con él hacia Jesús.

Oración de el retiro

Oración final

Acordaos, oh castísimo esposo de la Virgen María, dulce protector mío San José, no haberse jamás oído decir que alguno de los que han invocado vuestra protección e implorado vuestro socorro haya quedado sin consuelo. Animado con esta confianza, vengo a vuestra presencia y me encomiendo fervorosamente a vuestra bondad. ¡Ah!, no desatendáis mis súplicas, oh padre adoptivo del Redentor, antes bien, acogedlas favorablemente y dignaos socorredme con piedad. Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria; y enseguida: Jesús, María y José, proteged a la Iglesia Católica, a su cabeza visible el Sumo Pontífice, y protegednos a todos ahora y siempre. Amén. Jesús, María y José, amparadme en vida y en mi última agonía. Jesús, María y José, recibid cuando yo muera el alma mía. En sufragio de las almas del purgatorio más devotas a San José, reza un Padre Nuestro con Ave María y un Gloria.