NOVENA SALESIANA DE LA NATIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR - Hozana

NOVENA SALESIANA DE LA NATIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR

Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote

NOVENA SALESIANA DE LA NATIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR

Meditemos junto al Doctor de la Caridad sobre el Nacimiento de Nuestro Redentor

¡Comienza cuando quieras el retiro!

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Meditemos junto al Doctor de la Caridad sobre el Nacimiento de Nuestro Redentor

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Durante cada día se publicarán:

- 1 Meditación sobre la Navidad, extraída de los escritos de San Francisco de Sales

- 1 Oración a San José

- 1 Oración a la Santísima Virgen

- 1 Oración al Niño Jesús

- Se terminará con el rezo de los Misterios Gozosos del Santo Rosario, conjuntamente con las Letanías Lauretanas y la Oración a San José del Papa León XIII

Oración de el retiro

MISTERIOS GOZOSOS DEL SANTO ROSARIO, LETANÍAS LAURETANAS Y ORACIÓN A SAN JOSÉ DEL PAPA LEÓN XIII

Por la Señal de la Santa Cruz… En el Nombre del Padre… ACTO DE CONTRICIÓN: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre Verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois, Bondad Infinita, y por que Os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido, también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de Vuestra Divina Gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén. Señor, abre mis labios. Y mi boca proclamará Tu alabanza. Dios mío, ven mi auxilio. Señor, date prisa en socorrerme. MISTERIOS GOZOSOS: 1) La Anunciación del Arcángel Gabriel a María Santísima (Fruto del Misterio: La humildad) 2) La Visitación de María Santísima a su prima Santa Isabel (Fruto del Misterio: La caridad fraterna) 3) El Nacimiento del Niño Jesús de Una Madre Virgen (Fruto del Misterio: La pobreza) 4) La Presentación del Niño Jesús en el Templo y la Purificación de María Santísima (Fruto del Misterio: La obediencia y la pureza) 5) El Niño Jesús es perdido y hallado en el Templo entre los Doctores (Fruto del Misterio: La búsqueda de la Voluntad de Dios en todas las cosas) Padre nuestro, que estás en el Cielo, Santificado sea Tu Nombre, venga a nosotros Tu Reino, hágase Tu Voluntad, en la tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén. Dios Te Salve, María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres y Bendito es el fruto de Tu Vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén. JACULATORIAS: ¡María, Madre de Gracia, Madre de Piedad, Amor y Misericordia! – Defiéndenos del enemigo, ahora y en la hora nuestra muerte. Amén. ¡Oh Jesús mío!, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas y socorre especialmente a las más necesitadas de tu Divina Misericordia. Amén. Por las Intenciones del Papa, para ganar las Indulgencias concedidas al rezo del Santo Rosario: Padre Nuestro, Ave María y Gloria. LETANÍAS DE NUESTRA SEÑORA: Señor, ten misericordia de nosotros Cristo, ten misericordia de nosotros Señor, ten misericordia de nosotros Cristo, óyenos Cristo, escúchanos Dios, Padre celestial, ten misericordia de nosotros Dios, Hijo, Redentor del mundo, Dios, Espíritu Santo, Santísima Trinidad, Un Solo Dios, Santa María, ruega por nosotros. Santa Madre de Dios, Santa Virgen de las Vírgenes, Madre de Cristo, Madre de la Divina Gracia, Madre de la Iglesia, Madre Purísima, Madre Castísima, Madre Siempre Virgen, Madre Inmaculada, Madre Amable, Madre Admirable, Madre del Buen Consejo, Madre del Creador, Madre del Salvador, Virgen Prudentísima, Virgen digna de veneración, Virgen digna de alabanza, Virgen Poderosa, Virgen Clemente, Virgen Fiel, Espejo de Justicia, Trono de la Sabiduría, Causa de nuestra alegría, Vaso espiritual, Vaso digno de honor, Vaso de insigne devoción, Rosa Mística, Torre de David, Torre de Marfil, Casa de Oro, Arca de la Alianza, Puerta del Cielo, Estrella de la Mañana, Salud de los enfermos, Refugio de los pecadores, Consoladora de los afligidos, Auxilio de los Cristianos, Reina de los Ángeles, Reina de los Patriarcas, Reina de los Profetas, Reina de los Apóstoles, Reina de los Mártires, Reina de los Confesores, Reina de las Vírgenes, Reina de todos los Santos, Reina Concebida sin pecado original, Reina Asunta a los Cielos, Reina del Santísimo Rosario, Reina de las familias, Reina de la paz. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Oremos: Te rogamos nos concedas, Señor Dios nuestro, gozar de continua salud de alma y cuerpo, y por la gloriosa intercesión de la Bienaventurada siempre Virgen María, vernos libres de las tristezas de la vida presente y disfrutar de las alegrías eternas. Por Cristo nuestro Señor. Amén. ORACIÓN A SAN JOSÉ (Compuesta por el Papa León XIII): A Vos recurrimos en nuestra tribulación, Bienaventurado José, y después de haber implorado el auxilio de vuestra Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente vuestro Patrocinio. Por la caridad que os unió con la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que profesasteis al Niño Jesús; os rogamos suplicantes que volváis benigno los ojos a la herencia que Jesucristo conquistó con Su Sangre, y que nos socorráis con vuestro poder y celo, en nuestras necesidades. Proteged, Custodio Prudentísimo de la Divina Familia, el linaje escogido de Jesucristo; preservadnos, Padre amantísimo, de todo contagio de error y corrupción; sednos propicio y asistidnos desde el Cielo, fortísimo Protector nuestro, en este combate que al presente libramos contra el poder de las tinieblas. Y del mismo modo que, en otra ocasión, librasteis, del peligro de la muerte al Niño Jesús, defended ahora a la Iglesia Santa de Dios, contra las insidias de sus enemigos y contra toda adversidad. Amparad a cada uno de nosotros con vuestro perpetuo patrocinio, a fin de que, habiéndoos por ejemplar, y sostenidos por vuestros auxilios, podamos vivir santamente, morir piadosamente y obtener la felicidad eterna del Cielo. Amén.

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