Cuaresma para renacer: de la crisis al crecimiento

el retiro del 10 de feb de 2027 al 21 de mar de 2027

Un itinerario de 40 días para que, en la Crisis, hagamos Creces. Diariamente: una meditación en audio.

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Cuaresma: una nueva mirada para vivir con sentido y compromiso

La Cuaresma es un camino de conversión y transformación: una oportunidad para encontrarnos con nosotros mismos, nacer de nuevo y dejar brotar las semillas de una vida plena en nuestra realidad cotidiana.

Siguiendo el calendario litúrgico del ciclo B, este itinerario propone una reflexión diaria para profundizar en la interioridad, avanzar en la conversión y seguir a Jesús.

Dos palabras: crisis y creces

El cristiano está llamado a renacer, a dejar brotar el Reino de Dios y a crecer como persona.

La crisis puede ayudarnos a reconocer lo valioso de nuestra historia y a ganar libertad para avanzar. Cuando todo parece quebrarse y no encontramos salida, pueden surgir brotes de vida nueva.

De ahí la invitación a crecer en medio de la crisis y recoger frutos con creces, más allá de lo que esperamos o imaginamos.

Este camino requiere valentía: atrevernos a dar pasos y hacer tiempo y espacio para Dios, que espera con paciencia para tendernos la mano y alimentar nuestra esperanza.

¿Qué propone este itinerario?

Tres prácticas que nacen de la Palabra: oración, limosna y ayuno. Sus iniciales forman «OLA», un sencillo recordatorio de la invitación a responder a Dios y contribuir a una humanidad nueva.

¡Cinco semanas para volver a nacer!

  • ✝️ Miércoles de Ceniza: el perfume nuevo y fresco del Evangelio.

  • 🎨 Semana 1: llenar de color la vida.

  • ✨ Semana 2: reflejar el resplandor de la fuerza recibida.

  • 🧐 Semana 3: admirar los detalles que jamás se olvidan.

  • 💕 Semana 4: descubrir la atracción de un amor extremo.

  • ✨ Semana 5: encontrar una respuesta creativa a nuestra búsqueda.

Oración de el retiro

Oración a Jesús, de John Newman

Jesús mío: ayúdame a esparcir tu fragancia donde quiera que vaya; inunda mi alma con tu espíritu y tu vida; llena todo mi ser y toma de él posesión de tal manera que mi vida no sea en adelante sino una irradiación de la tuya. Quédate en mi corazón en una unión tan íntima que quienes tengan contacto conmigo puedan sentir en mí tu presencia; y que al mirarme olviden que yo existo y no piensen sino en Ti. Quédate conmigo. Así podré convertirme en luz para los otros. Esa luz, oh Jesús, vendrá toda de Ti; ni uno solo de sus rayos será mío. Te serviré apenas de instrumento para que Tú ilumines a las almas a través de mí. Déjame alabarte en la forma que te es más agradable: llevando mi lámpara encendida para disipar las sombras en el camino de otras almas. Déjame predicar tu nombre sin palabras… Con mi ejemplo, con mi fuerza de atracción con la sobrenatural influencia de mis obras, con la fuerza evidente del amor que mi corazón siente por Ti.