Jardín del Edén

¿Qué es el Jardín del Edén? ¿Acaso existió realmente?
El jardín del Edén se conoce comúnmente como el paraíso terrenal, edad de oro de la humanidad, cuna de la humanidad, huerto del Edén, etc… De hecho, Génesis, el primer libro bíblico del Antiguo Testamento describe este maravilloso jardín en el que el hombre experimentó la felicidad divina en algún momento, y nos dice que Adán y Eva vivían allí llenos de alegría, hasta que fueron tentados por la serpiente, comieron el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, y fueron expulsados de este hermoso lugar.

¿Dónde está el Jardín del Edén?

“El Señor Dios plantó un jardín en Edén, al oriente, y puso allí al hombre que había formado. Y el Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles, que eran atrayentes para la vista y apetitosos para comer; hizo brotar el árbol del conocimiento del bien y del mal. De Edén nace un río que riega el jardín, y desde allí se divide en cuatro brazos. El primero se llama Pisón: es el que recorre toda la región de Javilá, donde hay oro. El oro de esa región es excelente, y en ella hay también bedelio y lapislázuli. El segundo río se llama Guijón: es el que recorre toda la tierra de Cus. El tercero se llama Tigris: es el que pasa al este de Asur. El cuarto es el Eufrates” (Génesis 2:8-14).

En el pasaje anterior, la biblia nos habla de una realidad terrenal, pero quizá este lugar debería considerarse menos desde un punto de vista geográfico (lugar físico), y más desde una perspectiva conmemorativa, pues el hombre lleva en sí mismo el recuerdo de un tiempo bendito lleno de felicidad, que le permite luchar por esta armonía perdida en la época actual.

 [community-card id=7734]

Un tiempo de armonía

Armonía con Dios

En el Jardín del Edén, el hombre hablaba continuamente con Dios; su relación era sencilla y natural, pues Dios proveía todas sus necesidades y ellos vivían sin preocupaciones ni dolor. Sin embargo, la desobediencia del hombre ante la tentación de ser igual a Dios, los llevó a probar el fruto del árbol del conocimiento del bien y el mal (que San Agustín llama “el pecado original”). Este acto de desobediencia destruyó la armonía con Dios, trayendo como consecuencia el miedo, el dolor y la tristeza.

Como una vez existió la armonía total en la tierra, el hombre aún desea encontrar ese estado de paz y tranquilidad por sus propios medios, sin embargo, solo Dios puede devolverle la paz al alma, es decir, solo cuando podemos abandonarnos por completo y con total confianza en nuestro creador, podremos obtener perdon y paz, pues Él es un Padre amoroso que mantiene los brazos abiertos y espera el regreso de sus hijos (ver ejemplo de la parábola del hijo pródigo).

Armonía con la Tierra

El Edén es un jardín, y este término hace alusión a una naturaleza domesticada y acogedora (no hostil ni salvaje), es decir, a un lugar de armonía entre el hombre y su entorno. 

En la Biblia, Dios invitó al hombre a ser su guardián, para que trabajara la tierra y no la explotara: “El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivara y lo cuidara” (Génesis 2:15). Sin embargo, muchos de nosotros hemos hecho caso omiso a esta directiva y hemos destruido el lugar que nos ha sido entregado. 

Por esto, ante los desastres ecológicos, el Papa Francisco -en su encíclica Laudato' Si- nos invita a volver a descubrir esta armonía entre el hombre y la creación, que implica cuidado, respeto y atención hacia nuestra casa común:

“Es importante leer los textos bíblicos en su contexto, con una hermenéutica adecuada, y recordar que nos invitan a «labrar y cuidar» el jardín del mundo (cf. Gn 2,15). Mientras «labrar» significa cultivar, arar o trabajar, «cuidar» significa proteger, custodiar, preservar, guardar, vigilar. Esto implica una relación de reciprocidad responsable entre el ser humano y la naturaleza. Cada comunidad puede tomar de la bondad de la tierra lo que necesita para su supervivencia, pero también tiene el deber de protegerla y de garantizar la continuidad de su fertilidad para las generaciones futuras”.

Association Hozana - 8 rue du Palais de Justice, 69005 Lyon

Contáctenos