Resurrección de Lázaro

En ocasiones podemos encontrarnos ante situaciones tan difíciles que nos hacen sentir abandonados. Sin embargo, tengamos presente que nada es imposible para Dios ni para su amado Hijo, y que Jesús nos escucha en los momentos de angustia. De hecho, cuando Marta acudió a Él llorando porque su hermano Lázaro había muerto, Jesús le dijo: Jesús le dijo: «Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá: y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?». (Juan 11:25-26). ¡Qué desafío para Marta: tenía que confiar en el Señor cuando el veredicto de muerte ya había sido pronunciado!...

Te invitamos a descubrir o volver a meditar juntos en este milagro de Jesús que se relata en el Nuevo Testamento, de modo que puedas reavivar la esperanza y tener una fe más fuerte ante cualquier desafío.

 

El relato de la resurrección de Lázaro en el Evangelio de Juan

“32 María llegó adonde estaba Jesús y, al verlo, se postró a sus pies y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto».
33 Jesús, al verla llorar a ella, y también a los judíos que la acompañaban, conmovido y turbado,
34 preguntó: «¿Dónde lo pusieron?». Le respondieron: «Ven, Señor, y lo verás».
35 Y Jesús lloró.
36 Los judíos dijeron: «¡Cómo lo amaba!».
37 Pero algunos decían: «Este que abrió los ojos del ciego de nacimiento, ¿no podría impedir que Lázaro muriera?».
38 Jesús, conmoviéndose nuevamente, llegó al sepulcro, que era una cueva con una piedra encima,
39 y le dijo: «Quiten la piedra». Marta, la hermana del difunto, le respondió: «Señor, huele mal; ya hace cuatro días que está muerto».
40 Jesús le dijo: «¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?».
41 Entonces quitaron la piedra, y Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, te doy gracias porque me oíste.
42 Yo sé que siempre me oyes, pero le he dicho por esta gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado».
43 Después de decir esto, gritó con voz fuerte: «¡Lázaro, ven afuera!».
44 El muerto salió con los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: «Desátenlo para que pueda caminar».
45 Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él” (Juan 11:32-45).

Jesús lloró

En el episodio de la muerte de Lázaro encontramos el versículo más corto de la Biblia: “Y Jesús lloró”. ¿Alguna vez te has preguntado por qué Jesús lloró? A decir verdad, existen muchas interpretaciones que han surgido respecto a las lágrimas que Jesús derramó ante la noticia de la muerte de su amigo Lázaro. Sin embargo, una cosa es cierta: en ese momento nuestro Señor fue movido por la compasión. Cuando pasemos por momentos difíciles, no pensemos que Dios es insensible, sino mantengámonos firmes, creyendo que Dios es compasivo, pues ¿qué padre se alegraría de la desgracia de sus hijos?

 

Si crees, verás la gloria de Dios

Jesús vino a la tierra para mostrarnos la gloria de Dios, y mientras estuvo aquí actuó lleno del poder del Padre, y ese mismo poder  extraordinario sigue estando disponible para nosotros en la actualidad. Para tenerlo, la única condición es "creer". No olvidemos que Jesús dijo: “ Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre. Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Hombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo” (Juan 14: 12-13). 

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