22-La Preciosísima Sangre de Jesucristo enriquece el alma con todas las virtudes

Oración de Santa María Magdalena de Pazzi y Acto de Contrición

Padre Eterno, cubre mis labios con la Preciosísima Sangre de tu amado Hijo, de manera que mis oraciones sean purificadas antes de ascender a tu divino altar.

Dios mío, me arrepiento de todo corazón de todos mis pecados y los aborrezco, porque al pecar, no sólo merezco las penas establecidas por ti justamente, sino principalmente porque te ofendí, a ti sumo Bien y digno de amor por encima de todas las cosas. Por eso propongo firmemente, con ayuda de tu gracia, no pecar más en adelante y huir de toda ocasión de pecado.

Amén

Reflexión sobre la obra redentora del Señor

Formado el Paraíso terrenal por la mano Omnipotente de Dios para ser dichosa morada de nuestros primeros padres en el estado de la inocencia, contenía las fuentes abundantes de cuatro ríos que se extendían sobre toda la tierra. Y ¿cuál era el sentido simbólico de estos ríos sino las Llagas Sagradas de Jesús? De estas Llagas se derivan, como de una fuente, todas las gracias que se derraman en las almas con la Sangre Preciosa que de ellas corre. Observad a Santa Gertrudis en sus admirables éxtasis; parécele que de las Llagas Santísimas de Jesús salía, cual caudalosos ríos, la Sangre divina que fertilizaba los campos de la Iglesia; de donde resulta que todas las virtudes que adornan a las almas deben recibir su esplendor y su vida de esta Sangre adorable, para ser meritorias de la vida eterna. Y efectivamente, ¿cómo el alma podría merecer, si Jesús no hubiese derramado su Sangre? ¿Cómo formar un buen pensamiento, cómo invocar el Nombre Santísimo de Jesús, cómo observar la santísima ley divina, si no estuviese esta Sangre para vivificar y animar todas nuestras buenas acciones? Nuestras oraciones no subirían al Cielo ni serían aceptadas; nuestras obras de misericordia no serían meritorias, sin la virtud de esta Sangre de propiciación: al modo que el sol comunica su luz con todos sus resplandores a la tierra toda, que sin él no sería sino tinieblas, así las almas, faltas de esta Sangre de luz eterna, permanecerían en la obscuridad y en la insuficiencia de merecer. ¡Oh eficacia admirable de esta Preciosísima Sangre!
Para cerciorarnos de esta verdad en su principio mismo, debemos considerar atentamente cuán débil es naturalmente el hombre para la práctica de las virtudes; su debilidad es tal, que no le permite concebir y desear, y mucho menos practicar por sí mismo ninguna virtud meritoria de la vida eterna sin el auxilio de la gracia. Y esta gracia de practicar el bien ¿de dónde procede sino de los méritos de esta Sangre Sagrada que ha derramado Jesús? Esto hacía decir a Jesús, dirigiéndose a Santa Teresa: «te doy mi Sangre»: queriendo decir que con esta Sangre la daba todos los bienes y que podía con este oro precioso enriquecer su alma con todas las virtudes. Por esta Sangre la humildad tiene el mérito de ser ensalzada, en virtud de las humillaciones de Jesús que la derramó. Por esta Sangre, la paciencia es coronada en el Cielo, en virtud de los padecimientos que Jesucristo sufrió derramándola. Por esta Sangre, la caridad resplandece y hace al alma que la posee semejante a los Ángeles del Cielo, en virtud de aquel Cordero inmaculado que se sacrificó en la Cruz. Por esta Sangre, la caridad se inflama y hace al alma aceptable a Dios, en razón del amor ardiente de Jesús que quiso rescatarnos con su Sangre. ¡Oh bendita Sangre!; ¡qué tesoro eres para nosotros! Haz que todos conozcan tu valor y tu precio incomparable.

Rosario a las Santas Llagas/Rosario de la Preciosísima Sangre (A elección)

(Se usa un rosario normal, se presentan en paralelo)

Al inicio:

Oh Jesús, divino redentor, sé misericordioso con nosotros y con el mundo entero. Amén

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Amén

¡Perdón! ¡Misericordia, Jesús mío!; durante los peligros presentes, cúbrenos con tu preciosa sangre. Amén

Padre Eterno, ten Piedad y Misericordia por la Sangre de Jesucristo, Tu Único Hijo. Ten Misericordia de nosotros, Te suplicamos.

Amén. Amén. Amén.

Cuentas grandes:

Bendita sea la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, que con ella nos redimió.

/

Padre Eterno, te ofrezco las Santas Llagas de Nuestro Señor Jesucristo, para sanar las llagas de nuestras almas.

Cuentas pequeñas:

Preciosísima Sangre de Cristo, lávanos. Preciosísima Sangre de Cristo, defiéndenos.

/

Jesús mío, perdón y misericordia, por los méritos de tus Santas Llagas.

Cadena:

Jesucristo, aplaca tu ira, tu justicia y tu rigor. Líbranos de esta epidemia, misericordia Señor.

/

María, madre llena de aflicción, las llagas de tu Hijo graba en mi corazón.

Al finalizar:

Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.

/

Padre Eterno, te ofrezco las Santas Llagas de Nuestro Señor Jesucristo, para sanar las llagas de nuestras almas (3 veces).

Gozos (Opcional)

Pues morís, Padre y Señor,

En una Cruz afrentosa,

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Esposo de sangre hermoso,

Que en vuestra Circuncisión,

Con ternura y compasión

La derramáis cariñoso:

Y aunque tierno y amoroso

Lloráis por el pecador:

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Entre el huerto de las penas,

Entre angustias y agonías,

Dais amante por mil vías

La Sangre de vuestras venas:

Y pues con dulces cadenas

Rendís nuestro desamor:

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Ríos de Sangre corrieron

De vuestro Cuerpo sagrado,

Cuando a golpes maltratado

Con tanto azote le hirieron:

Todo una llaga os hicieron,

Siendo el hombre el ofensor:

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Vos de espinas coronado

Tanta Sangre derramáis,

Que casi, mi bien, cegáis,

Todo el rostro ensangrentado:

Y pues tierno y lastimado

Pagáis por vuestro deudor:

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Al llegar desfallecido

Y sin aliento al Calvario,

Un aleve y temerario

Os arrebata el vestido:

Piel y Sangre, mal herido,

Nos dais en este rigor:

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Clavos son nuestros delitos,

Que en una Cruz os fijaron,

Y pies y manos rasgaron

Con dolores exquisitos:

La sangre de Abel da gritos

En favor de su agresor:

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Difunta vuestra hermosura,

Un ciego, el más atrevido,

El dulce pecho os ha herido,

Derramando con ternura

Raudales de gran dulzura

La Fuente del Salvador:

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Pues morís, Padre y Señor,

En una Cruz afrentosa,

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.

 

℣. Nos redimiste, Señor, con tu Sangre.

℟. Y nos hiciste un reino para tu Padre y Dios nuestro.


ORACIÓN: Omnipotente y Eterno Dios, que por la Preciosa Sangre de tu Hijo quisiste aplacarte y redimirnos, concédenos te suplicamos, recordarte el precio de nuestra Redención, para que merezcamos alcanzar en esta vida el perdón, y la gloria en la eterna. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Coloquio

¿Quién no se maravillará, amable Jesús mío, de vuestro inmenso amor por el cual nos habéis enriquecido con tantos bienes como hallamos en los méritos de vuestra Preciosísima Sangre? En verdad que podemos decir que en este tesoro encontramos todas las virtudes: in omnibus divites facti estis in illo, como nos dice S. Pablo. ¿Qué sucederá de mí, qué mérito podré yo adquirir sin la eficacia de esa Sangre que me realza y me fortifica en todas las buenas obras? Si hallo en mí algún pequeño bien yo le debo todo a vuestros méritos: Vos sois quien me habéis redimido, quien me habéis santificado con los Sacramentos y dándome tantas gracias para practicar el bien; y todo esto, sí, todo esto en virtud de la Santísima Sangre que habéis derramado por mí y me ofrecéis cada día a fin de que por Ella pueda salvarme. Sangre adorable de mi Jesús, te adoro de lo más profundo de mi corazón, te invoco ardientemente, tú serás mi salvación, por ti espero llegar al Paraíso.

Ejemplo de la vida de un santo

Santa Lutgarda oyó una noche una voz que la decía: « ¿Por qué pierdes el tiempo, perezosa? Levántate, que este es el tiempo de hacer penitencia por los pecadores que duermen en las inmundicias de sus vicios.» Aterrada la Santa, se fue a la iglesia, y sobre el suelo encontró a Jesús crucificado, cuya sangre corría por todas partes, reducido por los pecadores a tan doloroso estado. Abrazó entonces la cruz, la tomó sobre sí, y aplicó sus labios a la llaga del costado; en el momento sacó de ella un licor tan delicioso, que desde entonces sintió nacer en sí un valor todo nuevo para el servicio de Dios y la práctica de las santas virtudes. Se supo más tarde que, desde esa ocasión, conservó la santa en sus labios una dulzura más suave que la de la miel.

Jaculatoria

Padre Eterno, te ofrezco la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo en expiación por nuestros pecados y por las necesidades de la Santa Iglesia.

(Rezar la cantidad de veces que se quiera)

Letanías

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo óyenos.

Cristo escúchanos.

Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.

Santa Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.

Sangre de Cristo, hijo único del Padre Eterno, sálvanos

Sangre de Cristo, Verbo encarnado,

Sangre de Cristo, Nuevo y Antiguo Testamento,

Sangre de Cristo, derramada sobre la tierra durante su agonía,

Sangre de Cristo, vertida en la flagelación.

Sangre de Cristo, que emanó de la corona de espinas,

Sangre de Cristo, derramada sobre la Cruz,

Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación,

Sangre de Cristo, sin la cual no puede haber remisión,

Sangre de Cristo, alimento eucarístico y purificación de las almas,

Sangre de Cristo, manantial de misericordia,

Sangre de Cristo, victoria sobre los demonios,

Sangre de Cristo, fuerza de los mártires,

Sangre de Cristo, virtud de los confesores,

Sangre de Cristo, fuente de virginidad,

Sangre de Cristo sostén de los que están en peligro.

Sangre de Cristo, alivio de los que sufren,

Sangre de Cristo, consolación en las penas,

Sangre de Cristo, espíritu de los penitentes,

Sangre de Cristo, auxilio de los moribundos,

Sangre de Cristo, paz y dulzura de los corazones,

Sangre de Cristo, prenda de la vida eterna,

Sangre de Cristo que libera a las almas del Purgatorio,

Sangre de Cristo, digna de todo honor y de toda gloria,


Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.


V.- Nos rescataste, Señor, por tu Sangre.

R.- E hiciste nuestro el reino de los cielos.


Oremos: Dios Eterno y Todopoderoso que constituiste a tu hijo único Redentor del mundo, y que quisiste ser apaciguado por su sangre, haz que venerando el precio de nuestra salvación y estando protegidos por él sobre la tierra contra los males de esta vida, recojamos la recompensa eterna en el Cielo.

Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

"Guardava todas essas coisas no seu coração e pensava muito nelas". Lucas 2:19

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"Que as suas conversas sejam sempre agradáveis e de bom gosto, e que vocês saibam também como responder a cada pessoa". Colossenses 4:6

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