Lirios perfumados de San José

Comece o retiro quando você quiser!

Durante 16 miércoles, contempla una virtud de San José y aprende de su vida interior para crecer, de su mano, en el amor a Jesús.

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16 miércoles para aprender de las virtudes de San José


La vida de San José fue sencilla y escondida, pero estuvo llena de virtudes cultivadas en lo cotidiano: en su trabajo, en su silencio, en su obediencia a Dios y, sobre todo, en su entrega a Jesús y María.

En esta devoción recorreremos 16 “Lirios perfumados”, cada uno dedicado a contemplar una virtud de San José y a descubrir cómo podemos vivirla también nosotros.

El itinerario está basado en el libro Lirios perfumados de San José, del Hno. Agustín del Divino Corazón.


¿Cómo viviremos cada miércoles?

Durante 16 miércoles recibirás un nuevo Lirio perfumado. Cada encuentro tendrá cuatro momentos:

  1. Rezar el Rosario a San José.
  2. Leer y meditar el Lirio perfumado correspondiente, profundizando en una virtud de San José.
  3. Rezar las Letanías de San José.
  4. Terminar con la oración final a San José.

No buscamos solamente conocer más cosas sobre él. Semana tras semana queremos detenernos ante su manera de vivir y preguntarnos qué puede enseñarnos hoy como cristianos.

Cada virtud contemplada será como un lirio que ofrecemos a San José y, al mismo tiempo, una invitación a dejar que Dios la cultive también en nuestra propia vida.

Puedes comenzar este camino en cualquier momento. Reserva cada miércoles un espacio para encontrarte con San José, contemplar una de sus virtudes y llevarla contigo durante el resto de la semana.

La mejor manera de honrar a San José no sea hablar mucho de él, sino aprender a vivir un poco más como él vivió: cerca de Jesús, disponible para Dios y fiel en lo pequeño.

🎈 A lo largo de la novena: confía tus intenciones a San José y reza por las intenciones que han sido dejadas en esta página especialmente creada.

Oração do retiro

Oración final a San José

¡Oh!, San José: cuya protección es tan grande, tan poderosa y eficaz ante el Trono de Dios, en vuestras manos entrego todos mis intereses y mis deseos. ¡Oh!, San José: asistidme con vuestra poderosa intercesión, conseguidme de vuestro Divino Hijo nuestro Señor todas la bendiciones particulares que necesito a fin de que habiendo conseguido aquí en la tierra la ayuda de vuestro poder celestial pueda ofrecer mi gratitud y homenaje al padre más amoroso.