Consejos del padre Pío de Pietrelcina

El Padre Pío llevaba una vida de mucha santidad y estaba en continua relación con el Cielo, a través de la oración, los sacramentos y las uniones místicas con Cristo. Por lo tanto, sus consejos fueron inspirados por Jesús y son de gran valor para aquellos que quieren caminar hacia Cristo.

Se sabe que el Padre Pío ha tenido muchos hijos e hijas espirituales. Él los tomó bajo su cobertura y los guió por el camino de la santidad. De hecho, el padre capuchino interactuaba mucho con sus hijos espirituales a través de cartas y son justamente esas cartas preciosas las que hacen resonar las palabras del Padre Pío por todo el mundo en la actualidad. 

Puedes ver también los milagros del Padre Pío en la actualidad.

A continuación, te ofrecemos algunos de los consejos y recomendaciones del Padre Pío sobre diversos temas.

Un llamado a la santidad

El Padre Pío hace eco de las palabras de Cristo: "Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo" (Mateo 5:48).

“Debemos procurar no cometer ninguna falta, pequeña o grande, porque todo es grave para el Divino Corazón que nos ama infinitamente. Recordemos esto a cada momento y no tratemos de poner nuestras faltas en la balanza del farmacéutico.”

"Sé, pues, siempre fiel a Dios en el cumplimiento de las promesas que le has hecho y no te preocupes de las burlas de los ignorantes. Debes saber que los santos son siempre vituperados por el mundo y por los mundanos y han puesto bajos sus pies al mundo con sus máximas.”

La importancia de la oración

El Padre Pío era un hombre de oración. Rezaba sin cesar, recitaba el rosario constantemente y vivía en una incesante unión con Jesús y la Virgen María. Esta vida de oración daba vida a su alma, era la fuente de la cual el padre estigmatizado sacaba la fuerza para continuar su misión. De hecho, el nos invita a seguirlo y especialmente a seguir a Jesús en este camino.

"Quien no medita, es como el que no se mira nunca al espejo. No le importa salir desaliñado, pues, aún sin saberlo, puede haberse ensuciado." ...

"El que medita, dirige sus pensamientos a Dios, espejo de su alma. Trata de conocer sus defectos. Hace lo posible por corregirlos. Frena sus impulsos. Ordena su conciencia." ...

“El sagrado don de la oración, está colocado en la mano derecha del Salvador, y a medida que estés vacío de ti mismo, es decir, del amor del cuerpo y de la propia voluntad, y que te irá radicando bien en la santa humildad, el Señor lo irá comunicando a tu corazón.” (Epist. III, P.979s.)

Llevar su cruz con Jesús

El Padre Pío nos enseña a pasar por las pruebas a la manera de Cristo y de la Virgen María, confiándonos totalmente al Padre, con resignación y paciencia.

“El Señor a veces te hace sentir el peso de la cruz. Este peso te parece intolerable, pero lo llevas porque el Señor en su amor y misericordia extiende tu mano y te da fuerza.”

"Cuando sientas el peso de la Cruz más pesado sobre tus hombros, pídele a Dios que te consuele. Al hacerlo, no irás en contra de la voluntad de Dios, sino que imitarás a Cristo, quien, en el Huerto de los Olivos, pidió alivio a su Padre.”

"Si no le complace escucharte, resignate y pronuncia, como Jesús, tu "Fiat": ¡Que se haga tu voluntad!”

"Debes, preferiblemente, humillarte ante Dios, antes que desanimarte si te reserva los sufrimientos de su Hijo y si quiere hacerte sentir débil.Cuando por fragilidad te caes, tienes que elevar hacia Él la oración de la resignación y de la esperanza, y agradecerle los beneficios con los que te enriquece día a día.”

El santo de San Giovanni Rotondo dio gran consuelo a los que se dirigieron a él con sus palabras.

"Cuanto más dura sea la prueba que Dios envía a sus elegidos, tanto más abundantemente los conforta durante la opresión y los exalta después de la lucha.”

"Los ángeles sólo nos tienen envidia por una cosa: ellos no pueden sufrir por Dios. Sólo el sufrimiento nos permite decir con toda seguridad: Dios mío, mirad cómo os amo.”

Los ataques del demonio

El Padre Pío tuvo una gran experiencia en la lucha contra Satanás y los demonios, ya que fue atacado desde la infancia y tuvo que enfrentarse al mal cuando era aún pequeño. Al hacerlo, siempre se confió totalmente a Jesús, a su Santa Madre y pidió la ayuda de su ángel de la guarda. Por lo tanto, el Padre Capuchino tiene mucho que enseñarnos sobre cómo luchar y superar estas batallas a lo largo de la vida.

“El demonio es como un perro rabioso atado a la cadena; no puede herir a nadie más allá de lo que le permite la cadena. Manténte, pues, lejos. Si te acercas demasiado, te atrapará.El demonio tiene una única puerta para entrar en nuestro espíritu: la voluntad; no existen puertas secretas. Nada es pecado si no ha sido cometido por la voluntad. Cuando no entra en juego la voluntad, no se da el pecado, sino la debilidad humana.”

"No temáis, Jesús es más poderoso que el infierno. Al solo recuerdo de su nombre, todos, en el cielo y la tierra, caen de rodillas ante Jesús, consuelo de los buenos y terror de los impíos."

"Las tentaciones, el bullicio, las preocupaciones, son las armas de nuestro enemigo. No lo olvidéis: si hace tanto ruido, es señal de que está afuera y no dentro. Lo que debiera espantarnos sería que reinase la paz y la armonía entre nuestra alma y el demonio.”

La confianza infinita en Jesús

La santidad rima con la confianza y el Padre Pío, como muchos santos antes que él, nos recuerda el poder de la confianza perfecta en Dios, en su bondad, en su misericordia. La confianza es la llave que abre el corazón de Dios.

“Mientras más nos hacemos pequeñitos por la virtud de la confianza, tanto más se abren el corazón y los brazos de Dios.”

"Pon a menudo tu confianza en la Divina Providencia, y estate seguro de que pasarán antes el cielo o la tierra, que tu Señor deje de protegerte.”

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