Día 6: soledad purgativa y soledad iluminativa

Queridos amigos:

¡Bienvenidos a este retiro que seguiremos de la mano del gran místico San Juan de la Cruz!

Para hoy

Todos en nuestra vida sentimos soledad, aunque hay personas que la viven como una verdadera Cruz porque han perdido a sus seres queridos y han pasado de repente de estar acompañados a estar solos, y esto es un gran dolor. Hay otros que siempre han experimentado soledad porque desde pequeños se han visto desprovistos en su vida de todo afecto. Todos experimentamos esta soledad en mayor o menor grado, y los que estamos acompañados tememos que llegará un día en el que tal vez estemos solos. Pero es bueno darse cuenta de que nunca estamos solos. Dios siempre ha estado con nosotros y estará. Otra cosa es el dolor de la soledad que no podemos evitar. Y este dolor forma parte de nuestra condición humana. Nos recuerda que somos seres dependientes de Dios.  Esta soledad nos desapega de muchas cosas. Nos vacía, nos prepara para acoger el Amor de Dios.

Sus textos

Hay también otro tipo de soledad que se produce en el alma cuando Dios la utiliza para esta labor de purificación de la que estamos hablando. Habla de ella San Juan de la Cruz en “Noche Oscura”, dice así:

"Porque se añade a esto, a causa de la soledad y desamparo que en esta oscura noche la causa, no hallar consuelo ni arrimo en ninguna doctrina ni en maestro espiritual; porque, aunque por muchas vías le testifique las causas del consuelo que puede tener por los bienes que hay en estas penas, no lo puede creer. Porque, como ella está tan embebida e inmersa en aquél sentimiento de males en que ve tan claramente sus miserias, parécele que, como ellos no ven lo que ella ve y siente, no la entendiendo dicen aquello, y en vez de consuelo, antes recibe nuevo dolor, pareciéndole que no es aquél el remedio de su mal, y la verdad así es. Porque hasta que el Señor acabe de purgarla de la manera que él lo quiere hacer, ningún medio ni remedio le sirve ni aprovecha para su dolor"  

(Noche oscura, Libro 2, Capítulo 7)


Es decir, que además de la soledad humana que todos podemos sentir, a veces Dios permite que exista en nosotros una soledad total. No le vemos a Él, y ningún medio nos sirve para encontrarle. En esos momentos no se encuentra consuelo ni apoyo en ningún maestro, ni doctrina. Los libros no te ayudan. Nada te dice nada. Por decirlo de una forma graciosa "A perro flaco todo son pulgas". 

Y es ahora cuando se empieza a fortalecer tu fe y tu amor, y empiezas a apoyarte en Dios de verdad.

Meditemos

-Retírate si puedes a un lugar tranquilo. 

-Relájate con una respiración profunda y abandona todas tus preocupaciones en manos de tu Padre Dios.

-Imagínate que estás con Jesús en el monte de los olivos momentos antes de su Pasión. Jesús está solo. Los apóstoles se han quedado dormidos y en la hora de la agonía Jesús está completamente solo. Tampoco en ese momento se siente acompañado por su Padre. Le pasa lo mismo que a ti. Te comprende muy bien.

-Quédate con Jesús y haceros compañía mutuamente. Cada vez que te sientas tan solo vete al monte con Jesús.

Oremos

Jesús estoy contigo, te acompaño. Gracias. Amén.


Queridos amigos, ¡hasta mañana!

Tomo un minuto para meditar todas estas cosas en mi corazón (Lucas, 2:19)

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"Que sus conversaciones sean siempre agradables y oportunas, a fin de que sepan responder a cada uno como es debido". Colosenses 4:6

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