Sufragios por las benditas almas. - Hozana

Sufragios por las benditas almas.

Sufragios por las benditas almas.

Por: Ana Lilia Lira y Leonardo cortés M.

Querida comunidad, terminando con este tema maravilloso y como ya hemos hablado recordemos que para ayudar a las benditas almas como paso primordial debemos estar en estado de gracia, ya que para poder ayudar a limpiar debemos nosotros estar limpios, puesto que si hay barro en tus manos ¿cómo vas a ayudar a limpiar a alguien? Es así que debemos hacer una confesión de vida y con todo el arrepentimiento en el corazón y así poder ofrecer estos sufragios que a continuación describimos:

  • La santa misa. Ofrecer la eucaristía tiene un poder maravilloso como decía el padre Antonio Royo Marín “ningún sufragio aprovecha tan eficazmente a las almas del purgatorio como la aplicación del Santo Sacrificio de la Misa” pues estamos ofreciendo la misma sangre de Cristo por la misericordia divina y el perdón de sus pecados.

La Santa Misa es el Sufragio más eficaz para los difuntos según lo demostró el caso de una hermana de San Vicente Ferrer, llamada Francisca, que murió y su alma se apareció al Santo, revelándole que había sido sentenciada a sufrir en el Purgatorio hasta el día del Juicio Final, pero que, como enseguida San Vicente le aplicó las 30 misas Gregorianas, volvió a aparecérsele al concluirlas, para agradecerle tan poderosísimo Sufragio, en virtud del cual Dios le perdonaba todas sus penas y volaba ya gloriosísima al cielo.


  • Sacrificios, penas, dolores. Todo tipo de mortificaciones que vivamos las podemos ofrecer en acto de reparación por nuestros propios pecados y por los de las benditas almas, por minúsculo que sea el dolor en el purgatorio es muy deseado cualquier tipo de refrigerio que mitigue el dolor del fuego y que ayude acelerar el tiempo de purga, podemos ofrecer desde un dolor de muela hasta el dolor mas grande e insoportable producido por cualquier causa. Nuestras mortificaciones espirituales también las podemos ofrecer en acto de reparación, así que cada vez que algo pase, que traiga un dolor o una pena a tu vida sabes que lo puedes aprovechar haciendo la caridad que mas agrada a Dios pedir por las almas purgantes.


  • Oraciones, novenas, el santo rosario por las benditas almas. La oración es como un refrigerio que de nuestra alma sube hacia el cielo. También una simple invocación, una jaculatoria, un sacrificio, un acto breve de amor a Dios, tienen una eficacia extraordinaria de sufragio. Entre las oraciones que podemos rezar prevalecen: el «Oficio de los Difuntos», el Salmo 50, podemos rezar también el Santo Vía Crucis (agrada a Dios que sea los viernes a las 3 pm, pero puede ser en cualquier día y a cualquier hora), el Santo Rosario, los sufragios de la coronilla de la divina voluntad. A todas estas u otras oraciones hay que agregar la santa Confesión y Comunión; es necesario que, en ocasión de la muerte de una persona querida, todos los parientes se confiesen y comulguen por el alma. Las novenas son unas prácticas devocionales de oración tanto de preparación, alabanza y gratitud como de intercesión en el caso de los difuntos.


  • Las Indulgencias. La indulgencia es una remisión de una pena temporal, adeudada por los pecados, que la Iglesia concede bajo ciertas condiciones al alma en gracia, aplicándole los méritos y las satisfacciones abundantes de Jesucristo, de la Virgen y de los Santos, los cuales constituyen su tesoro y por lo cual anulan sobre la tierra en todo o en parte la deuda de un alma anulándola también en el cielo. Hay indulgencia «Plenaria» y «Parcial». Para ganar la indulgencia es necesario estar en estado de gracia y tener la intención de ganarla. Por la Comunión de los Santos podemos socorrer a los difuntos, la Iglesia nos da la facultad de aplicarles este inmenso tesoro de misericordia, reduciendo así sus penas que son la satisfacción de las culpas cometidas durante la vida presente. Las indulgencias son tesoros espirituales con los cuales se perdona la pena temporal merecida por los pecados ya perdonados. Las indulgencias pueden aplicarse a nosotros o a las almas del purgatorio. El Papa Pablo VI, en 1967, dictó normas sobre las indulgencias. Cada día se puede ganar una sola indulgencia plenaria y sin límite las parciales.

Para ganar una indulgencia plenaria se necesitan cuatro condiciones:

  • Confesión
  • Comunión
  • Orar por las intenciones del Sumo Pontífice (bastará un Padre nuestro y Ave                                                                                                    María u otras oraciones por el Papa)
  • Exclusión de todo afecto al pecado

La confesión puede hacerse varios días o después de ganar la indulgencia. Conviene que la comunión se haga el mismo día. Con una sola confesión se pueden ganar varias indulgencias plenarias en diversos días. Para cada indulgencia plenaria se requiere una comunión especial.

Se gana indulgencia plenaria:

  • Visitando cualquier iglesia u orando por los difuntos el 2 de noviembre.
  • Igualmente visitando la iglesia parroquial en el día del titular. (Por ejemplo, si usted se llama Ignacio, ir el 31 de julio).
  • El 2 de agosto por la «Porciúncula», visitando una iglesia.
  • Rezando el Santo Rosario en la iglesia o en familia.
  • Adorando al Santísimo Sacramento, a lo menos por media hora.
  • Leyendo la Sagrada Escritura a lo menos por media hora.
  • Haciendo el Vía Crucis.
  • El viernes Santo venere y bese la cruz en la solemne acción litúrgica.
  • Recitando la oración "A Jesús Crucificado" los Viernes de Cuaresma delante de un crucifijo.


No olvidemos que ellos cuentan con nosotros para que intercedamos y pidamos la misericordia divina por sus faltas, al hacerlo también nos beneficiaremos nosotros en el tiempo que sea nuestro turno.


Hermanos que la paz de nuestro señor Jesucristo sea con ustedes y sus familias.

Consagremos nuestros corazones al triunfo del inmaculado corazón de María.

Tomo un minuto para meditar todas estas cosas en mi corazón (Lucas, 2:19)

"Que sus conversaciones sean siempre agradables y oportunas, a fin de que sepan responder a cada uno como es debido". Colosenses 4:6