Alcanzar la santidad. Hoy: encontrar a Jesús. - Hozana

Alcanzar la santidad. Hoy: encontrar a Jesús.

Alcanzar la santidad. Hoy: encontrar a Jesús.

El paso más importante para llegar al camino de la santidad es descubrir en nuestra vida la presencia de Jesús. Para ello necesitamos una fe profunda.

Jesús fue perfecto  como Hijo de Dios y como humano.

Sufrió lo mismo que nosotros, alegría, dolor, desprecio, es decir semejante a cada uno de nosotros, menos en el pecado, de ahí que decimos que Él es el mayor ejemplo de santidad.

Qué bueno es sentir la fortaleza de Jesús en nuestras vidas especialmente cuando vivimos momentos difíciles o de incertidumbre, ahí al saber de su presencia adquirimos esa fuerza para afrontar cualquier situación. 

Esa fortaleza obedece a la santidad, la confianza de sabernos hijos de Dios nos ayuda y estimula para que nuestro comportamiento sea seguir las huellas de Jesús.             

Ser dóciles y dejarse llevar por el Espíritu nos ayuda cumplir los deberes de cristiano. Especialmente el amor a nuestro prójimo.

“Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Rom 8, 31).

Oración para descubrir al otro

Señor: enséñame a ver detrás de cada palabra, de cada hermano, alguien  que se esconde, que posee la misma profundidad o mayor que la mía, con sus sufrimientos y sus alegrías, alguien que tiene vergüenza, a veces, de mostrarse tal cual es: que no le gusta mostrarse ante los demás  por timidez o porque...quizá lo que mostró una vez fue lo mismo que nada.

 

Señor: hazme descubrir detrás de cada rostro en el fondo de cada mirada, un hermano, semejante a Ti y, al mismo tiempo, completamente distinto de todos los otros.

 

Quiero, Señor, tratar a cada uno a su manera, como Tú lo hiciste con la Samaritana, con Nicodemo, con Pedro... como lo haces conmigo.

 

Quiero empezar hoy mismo a comprender a cada uno en su mundo, con sus ideales, con sus virtudes y debilidades, también, ¿por qué no?... ¡con sus “manías”!

 

Ilumíname también para comprender a los que me dirigen, a los que tienen autoridad sobre mí.

Que comprenda aquellos a quienes estoy sujeto, de quienes, en cierta medida, dependo.

 

Ayúdame, Señor, a ver a todos como Tú los ves, a valorarlos no sólo por su inteligencia, su fortuna o sus talentos, sino por la capacidad de amor y entrega que hay en ellos.

 

¡Que en el “otro” te vea a Ti, Señor!

Señor, que te vea detrás de cada rostro.

 

Publicado por Reflejos de Luz

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Tomo un minuto para meditar todas estas cosas en mi corazón (Lucas, 2:19)

"Que sus conversaciones sean siempre agradables y oportunas, a fin de que sepan responder a cada uno como es debido". Colosenses 4:6