19 febrero - Noveno día : ¡Perseveremos! - Hozana

19 febrero - Noveno día : ¡Perseveremos!

19 febrero - Noveno día : ¡Perseveremos!

19 febrero - Noveno día : ¡Perseveremos!

 

Oración para todos los días

¡Oh María Inmaculada, Santísima Virgen de Lourdes! deseo hacer esta novena con la mayor devoción de mi alma, y responder al llamado que en persona de la humilde Bernardita, has hecho a todos tus hijos.

Me postro a tus pies para escuchar con atención tu dulce voz, presentarte mis necesidades y solicitar tus amorosos cuidados. No me ignores, Madre mía, a pesar de mi indignidad; observa únicamente el arrepentimiento que tengo por haber afligido tu maternal corazón.

Renueva en mi corazón la pasión hacia tu adorado Hijo, acude en mi ayuda durante esta santa novena, en la cual me propongo purificar mi alma y conseguir por tu intercesión el favor especial que solicito de la Divina Majestad.

Mucho mas quiero dar gracias a Dios, por todos los beneficios recibidos.

¡Amén!

 

 

Oración para el noveno día

Gran consuelo es para nosotros considerar la solicitud maternal de María a los hombres.

Nadie puede llegar a comprender en esta vida todo lo que María ha hecho y hace para salvarnos. Siendo Ella Madre de la misericordia, es el medio por donde nos vienen todas las gracias que Dios quiere dispensarnos. Con gran ternura las comunica al justo para que persevere en el servicio del Señor; con gran disposición las procura y se las envía al pecador, para que aún en medio dé sus extravíos, su corazón no se endurezca, y vuelva en sí, y se convierta y se salve.

Si alguno se pierde, no eche a nadie más que a sí mismo la culpa de su perdición, porque Dios nos ha mostrado por medio de Bernardita, todos los tesoros de gracia y de amor de su adoradísima Madre.

Nosotros que tenemos la dicha de ser el objeto de la solicitud maternal de María y que nos hemos consagrado a Ella, comportémonos como verdaderos hijos y devotos suyos, cumpliendo con las obligaciones que contrajimos al ser regenerados en las aguas del bautismo; pues en esto consiste la verdadera y principal devoción a María.

Huyamos pronto y diligentemente de todo aquello que puede apartarnos del buen camino que nos conduce al cielo; alejémonos de las malas lecturas, de los falsos amigos, de las reuniones peligrosas, pues guardándonos a nosotros mismos, Dios también nos guardará y nos sostendrá para que no caigamos lejos de su Divina Gracia.

... que la Virgen María nos ayude a renovar la gracia del bautismo que hemos recibido, para vivir cada día más unidos a Cristo como miembros de la Iglesia" [...] Que su intercesión les obtenga serenidad y paz y su enseñanza les sea de impulso en el camino cotidiano hacia la santidad” – Papa Francisco, Abril 18, 2018, Vaticano

¡Amén!

 

 

Parte Histórica - Novena parte

Ese 25 de marzo, fue un día de una gran revelación cuando la Señora más resplandeciente que la luz del sol, cuando dirigiendo  la vista al cielo dijo: «Yo soy la Inmaculada Concepción»

Y así mismo desapareció dejando en Bernardita su imagen y su nombre. Era la primera vez que Bernardita escuchaba esas palabras. Mientras se dirigía a la casa parroquial para contarle al párroco lo acontecido, por todo el camino iba ella repitiendo “Inmaculada Concepción”, “Inmaculada Concepción” ... palabras tan misteriosas y extrañas para una niña analfabeta.

Cuando el párroco oyó el relato de Bernardita, quedó asombrado. ¿Cómo podía una niña sin ninguna instrucción religiosa saber el dogma que solo cuatro años antes la iglesia había promulgado?

En 1854 el Papa Pío IX había definido el dogma de la Inmaculada Concepción.

El sacerdote comprobó definitivamente que la experiencia de Bernardita no era un engaño, era ella la Virgen Santísima, la soberana Madre de Dios quien se le aparecía a Bernardita en la Gruta. Al mismo tiempo, Bernardita también encontró la confianza al saber que era la Madre de Dios quien le hablaba, lo que le proporcionó una gran paz y alegría en el corazón.

El 5 de abril de 1858, lunes de Pascua, Bernardita volvió a la Gruta, rodeada de una multitud de personas que oraban con ella. Arrodillada como de costumbre, tenía en la mano izquierda una vela encendida y la apoyaba en el suelo como en las ocasiones anteriores. Absorta en la contemplación de la Reina de los Cielos, y aún mas sabiendo con seguridad que era la Virgen Santísima, levantó sus manos y las dejó caer un poco, sin percatarse que las tenía sobre el extremo de la vela encendida. Entonces la llama comenzó a pasar entre sus dedos y a elevarse por encima de ellos, oscilando de un lado para el otro, según fuera el leve soplo del viento.

Los que estaban ahí gritaban: “se quema”, “se quema” ... Pero Bernardita permanecía inmóvil.

Un médico que estaba cerca de Bernardita sacó el reloj y comprobó que por más de un cuarto de hora la mano estuvo en medio de la llama, sin hacer ella ningún movimiento. Todos gritaban "¡milagro!" El médico comprobó que la mano de Bernardita estaba ilesa. Después que terminó la aparición: uno de los espectadores aproximó a la mano de Bernardita la llama de la misma vela encendida, y ella exclamó: “¿Oh qué quiere usted, quemarme?"

Dieciocho veces se le había aparecido la Santísima Virgen a Bernardita, siendo la última el día de la Virgen del Carmen, el 16 de julio de 1858. Bernardita se siente de nuevo impulsada en ir a la Gruta, sin  importarle que estaba cercada, vigilada y prohibida por las autoridades locales. Va acompañada de su tía Basile y unas vecinas. Bajan por praderas contiguas a la Gruta, siendo acompañadas por una multitud que al verla no dudó del llamado de María. Se arrodillaron lo más cerca posible de la gruta pero sin poder llegar a ella.  Ese día de la Virgen del Carmen, Bernardita recibió la última visita de la Virgen y diría luego: “Nunca se había aparecido tan gloriosa”

En muchas ocasiones, muchísima gente había presenciado la admirable transformación, que causara la Aparición en Bernardita. Una fuente misteriosa había brotado bajo las manos de la pastorcita, guiada por las indicaciones de la Señora; muchos enfermos de alma y cuerpo habían recobrado la salud; y a pesar de todo los librepensadores se obstinaban en negarlo todo sin aceptar las pruebas que los católicos les proporcionaban.

Siempre han sido los mismos, los impíos; ellos que tanto claman por los fueros de la razón, son los que menos las aceptan cuando dejan de serles favorables. Aún mas en lo que a la Aparición de la Santísima Virgen de Lourdes se refiere, aún cuando hubiesen querido perseverar en seguir teoría, de nada les hubiera servido, pues los sucesos se comprobaban de una manera tan prodigiosa, que sin remedio tuvieron que verse humillados y confundidos sin recurso de apelación.

Desde el fondo de una roca desierta, y anunciada por la voz de una niña, lo sobrenatural se había abierto camino, derribando todos los obstáculos, arrastrando a las muchedumbres y conquistando a su paso todos los corazones que de buena fe buscaban la verdad.

Bernardita había cumplido su misión, con gran amor y valentía ante todos los sufrimientos que tuvo que sobrellevar y ante todos los obstáculos que el Enemigo puso en su camino. Su confesor dijo repetidamente: “La mejor prueba de las apariciones es Bernardita misma, su vida”.

El Obispo de Tarbes, ciudad a la que pertenecía Lourdes, después de la más escrupulosa depuración de los hechos confirmó la verdad de las apariciones por medio de un decreto, el 18 de Enero de 1862. Desde entonces, el mundo católico, ansioso de corresponder a los deseos de la Santísima Virgen, ha acudido a su llamamiento y todos los años llegan a Lourdes muchos millares de peregrinos de todos los rincones del mundo.

Nosotros también en esta Novena hemos también procurado honrar a la mujer respladeciente que descendió de los cielos para nuestro bien, Nuestra Señora de Lourdes!

« ...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de todo mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelado por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles ... » – Papa Pio IX, Diciembre 8, 1854 - bula Ineffabilis Deus

 

 

Meditación del Noveno Día 

¡Nuestra Señora de Lourdes! ¡Inmaculada y Santísima Madre de Dios!

Altísimas lecciones me has dado en esta Novena; saludables y amorosas invitaciones he recibido; no quiero ser ingrato ni obstinado. Decididamente me propongo servir fielmente a Dios, amarle con todo el afecto de mi alma, y honrarte a Ti como mi Madre mía queridísima. Imprime estos efectos en mi corazón para que jamás los olvide; concédeme la gracia de perseverar constantemente en Santos pensamientos hasta exhalar el último suspiro de mi vida, mereciendo, ahora y siempre tu protección hasta que tenga la dicha de gozar en el cielo de las infinitas delicias que Dios tiene preparadas para los que le aman. 

« Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú entre las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. ¡Amén! »

 

 

Oración a Santa Bernardita

¡Bernardita de Lourdes! joven humilde y sencilla,
fuiste elegida por predilección divina  
para contemplar a la Madre de Dios, 
recibir su mensaje de conversión 
y entregarlo a los hombres de nuestro tiempo. 

Hoy venimos también nosotros, 
tus hijos, tus hermanos,
a saludarte y felicitarte,
dispuestos a imitar tu fe y entrega al Señor. 

Tú, que acudiste presurosa al encuentro de la Virgen,
préstanos tus pies ágiles para llegar hasta Jesús,
recorriendo el mismo camino que te enseñó María. 

Tú, que con tu Rosario alabaste a la Virgen Santa, 
préstanos tus labios candorosos,
para dialogar con Cristo, contarle nuestros problemas,
y compartir las esperanzas de nuestros hermanos. 

Tú, que en un cielo anticipado, 
contemplaste extasiada a María Inmaculada,
préstanos tus ojos límpidos para admirarla en su grandeza
y ser como Ella humildes servidores del Señor. 

Tú, que recibiste una promesa de felicidad, 
no en este mundo, sino en el otro,
danos tu corazón sencillo y generoso
para cumplir siempre con nuestro deber. 

Así, amando cada día más al Señor, 
y reconociéndolo presente en nuestros hermanos,
merezcamos contemplar contigo en el cielo
al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

¡Amén!

 

 

Gozos a la Virgen de Lourdes

I

Virgen Santa Inmaculada, de la Gruta misteriosa,

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

II

Allá en las verdes riberas donde sus aguas de plata
El manso Gave desata dando vida, inspiración.
A la sombra de sus bosques la humilde Lourdes reposa.

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

 

III

De verduras tapizadas se levantan sus montañas
De cuyas ricas entrañas, con admirable primor,
Se desprende una ancha Gruta que se cubre de silvestre roca.

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

 

IV

Hacia las faldas del monte subió un día Bernardita,
La aldeana de Dios bendita por sus gracias y candor,
A formar haces de leña que proveyeran a su choza con fuego y calor.

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

 

V

Súbitamente a la Gruta un rayo de luz la ilumina,
Y en una aureola divina más espléndida que el sol,
La reina del Cielo y la Tierra su santo pie en la roca posa.

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

 

VI

“No temas, hija querida, levanta a mí tu mirada,
Soy María Inmaculada, soy la Madre de tu Dios
Por teatro elijo este sitio de mi portentosa mano.”

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

 

VII

Dijo la Virgen, y envuelta por los pliegues de una nube
Al Cielo de nuevo subió que a su paso se entreabrió:
La aldeana vuelve a la vida, y su alma de placer rebosa.

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

 

VIII

Al pie de esta misma Gruta, diez y ocho veces la aldeana
De la Virgen soberana la vista recibió,
Desafiando al malvado, otras tantas veces victoriosa salió.

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

 

 

IX

Sellar quiso, sus bondades la Señora, eternamente,
Con una límpida fuente, que entre las rocas brotó
Al contacto repentino de la candorosa niña.

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

 

X

En esas aguas del cielo el hombre encuentra la vida,
Huye la muerte aterrada, calma el triste su dolor,
Y en los triunfos de María la Iglesia Santa se goza.

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

 

XI

El lejano peregrino va a postrarse ante esa roca,
Donde el mundo entero invoca, Tu Divina Concepción.
¡Bendita seas, María!
Que de Dios eres Madre, Hija y Esposa.

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

 

XII

Virgen Santa Inmaculada de la Gruta Misteriosa,

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

¡Amén!

 

 

Oración Final

Inmaculada Señora y Madre mía, por el grande amor que mostraste a los hombres, dignándote aparecer en una tosca gruta e instruir a la joven y dichosa Bernardita, tes ruego me hagas merecedor(a) de alegrar mi corazón con tus influencias soberanas.

Y así, Señora, como hiciste brotar en la gruta de Lourdes aquel manantial riquísimo de cristalinas y saludables aguas, para remedio del cuerpo, derrama sobre mi pobre alma las dulces y fértiles aguas de la gracia, que apaguen mi sed por las cosas de la tierra, y limpien mi espíritu para que sea digno(a) de los goces purísimos del cielo.

¡Amén!

 

 

 

Acción concreta:

Oremos por todos los que alrededor del mundo nos unimos espiritualmente alrededor de la Virgen de Lourdes, para que el cansancio no nos haga decaer, que tengamos la plena confianza de que nada malo nos va a pasar en nuestro camino al encuentro celestial; pongamos nuestros proyectos en sus manos y agradezcámosle todas las Gracias que recibimos por su intersección; ¡pongamos nuestras vidas a sus pies!


 

 

Tomo un minuto para meditar todas estas cosas en mi corazón (Lucas, 2:19)

Comentarios

"Que sus conversaciones sean siempre agradables y oportunas, a fin de que sepan responder a cada uno como es debido". Colosenses 4:6

Perla
place Guatemala City, hace 4 meses
Acogen os madre en tú regazo y que nuestra oración sea siempre por los que sufren, por los enfermos y especialmente por los gobernantes del mundo para que terminen los actos de violencia y corrupción, bendita y alabada sean Virgencita
Ana Lilia Lira
 hace 4 meses
Gracias Virgen Santa y madre nuestra por acompañarnos durante esta novena. Intercede ante nuestro Señor Jesucristo por todos nosotros y por los enfermos. Bendícenos a todos los que rezamos esta novena. Gracias Sandra Nathalia por esta novena, aprendí más sobre nuestra Señora de Lourdes y Santa Bernardita.