Segundo día: Santa Lucía, alegre con los dones del Señor. - Hozana

Segundo día: Santa Lucía, alegre con los dones del Señor.

Oración a Santa Lucía para todos los días

Gloriosa Virgen y Mártir Santa Lucía, a quien previno el Señor desde la tierna infancia con las bendiciones de su gracia, eligiéndoos el Eterno Padre por digna hija suya, el Hijo soberano por esposa amada, y el Espíritu divino por su agradable habitación, suplícoos Santa mía me alcancéis de la beatísima Trinidad un fervor devoto, para celebrar esta novena en honor vuestro, y que así como vuestra dichosa alma empezó a servir a Dios, inflamada de los ardores de su amor, no desistiendo de tan noble empeño, hasta llegar a poseerle laureada de las dos coronas de virgen y mártir, así consiga yo, mediante vuestra intercesión poderosa, un verdadero amor suyo para que amándole y sirviéndole en esta vida, logre después verle y gozarle en la eterna bienaventuranza.

¡Amén!

 

Gloriosa Santa Lucía, Virgen y Mártir de Jesucristo; si es para gloria de su Majestad divina, y para honra tuya, que yo consiga lo que deseo y pido en esta Novena, alcanzame esta gracia del Señor; y si no endereza mi petición, y pide para mí a Dios aquello que más me conviene para mayor gloria suya, vida, salud y provecho de mi alma.

 

3 Padres Nuestros

3 Ave María

Gloria

 

Reflexión del Segundo Día

¡Oh, cándida Virgen y Mártir, Santa Lucía, encendida rosa de caridad, cuya perfecta virtud mostraste, cuando habiendo ido a la ciudad de Catania a pedir, en el sepulcro de la bienaventurada Santa Agueda, la salud de tu enfermiza madre, se te apareció la Gloriosa Virgen, y te dió amorosa queja, de que por su intercesión pedías la gracia que tú misma podías alcanzar. La humildad, ¡oh, Santa mía!, no te dejaba ver tu poder para con el Autor de la salud, y aminoraba tus méritos en Su Presencia. Proveeme, tú que eres tan poderosa con el Señor, un verdadero entendimiento de mi pequeñez, para entender humildemente la fragilidad de mi ser, lo dudoso de mi vida y la certeza de mi muerte. Asimismo espero me concedas la gracia que pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, honra tuya y bien espiritual de mi alma. ¡Amén!

 

Contemplemos a Santa Lucía recibiendo el bautismo

« Amados hermanos míos, Yo, Lucía de Siracusa, la hermana y protectora de ustedes, vengo hoy nuevamente para bendecirles y para darles la paz, y para también decirles: 

"síganme por el camino de la santidad, buscando todos los días dar al mundo entero un verdadero testimonio de cristianos auténticos, de católicos sinceros y fervorosos, y de verdaderos hijos de Dios y de la Virgen Inmaculada, para que así, como yo fui, ustedes sean una luz intensa, brillante para este mundo que camina en las tinieblas. sean la luz para este mundo que camina en las tinieblas, buscando todos los días rezar, orar con más intensidad, profundidad y amor, para que entonces, creciendo en la dulce intimidad con el Señor y con la Virgen Inmaculada, la vida de ustedes pueda iluminarse, tornándose radiante como el sol, para que todos aquellos que no conocen todavía al Señor, mirándoles a ustedes, mirando a la paz que reina en ustedes, mirando a la alegría, al Amor Divino que hay en sus almas, puedan entonces también querer la paz, puedan ellos también querer seguir a Cristo, seguir a la Virgen Inmaculada por el camino de la santidad que es el camino de la felicidad sobre la tierra". »

¡Oh, queridísima Santa Lucía!, enseñame a defender siempre la palabra de Dios, la santa fe católica, y con ellos servir con amor y oración por toda mi vida; además acudo a ti para que intercedas ante el Trono Divino y me consigas las gracias que necesita mi alma para vivir en santidad.

 

Oración a Nuestro Señor Jesucristo para todos los días.

Señor mío Jesucristo, verdadero Dios y hombre, que portu infinito amor descendiste del cielo a la tierra, y te revestiste de la naturaleza humana en el purísimo vientre de María Santísima, Madre y Señora nuestra, y compadecido de que el enemigo común, hubiese atacado a mi pobre alma, padeciste crueles tormentos hasta morir terriblemente clavado en una cruz, resucitando glorioso al tercer día, triunfando de la muerte y del demonio. No permitas, Señor que por mi fragilidad yo vuelva a ser esclavo de tan odioso enemigo, antes bien auxiliame con tu Gracia para lograr un acto de verdadera contricción, y que me pese verdaderamente el haberte ofendido, sólo por ser Tú quien eres, con propósito firme de no ofenderte nunca jamás: y concédeme la petición que hago en esta novena, y el perseverar en tu santo servicio hasta el fin de mi vida, para que mi alma logre verte y gozarte por eternidades en la gloria, donde vives y reinas en unidad del Padre y del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. 

 ¡Amén!

 

Oración Final

Omnipotente y Eterno Dios, quien protegió a tu sirviente Santa Lucía en la tierra y le obsequió la corona del martírio en el Cielo, dános a nosotros tambien Tu protección aquí, y dános la corona de la gloria en el Cielo. Te pedimos esto a través de nuestro Señor Jesucrusto, Tu Hijo, quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo, Un Dios, por los siglos de los siglos. 

 ¡Amén!

 

Tomo un minuto para meditar todas estas cosas en mi corazón (Lucas, 2:19)

"Que sus conversaciones sean siempre agradables y oportunas, a fin de que sepan responder a cada uno como es debido". Colosenses 4:6

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