Los Misterios Gloriosos: La Ascensión

Los Misterios Gloriosos: La Ascensión

El segundo misterio glorioso es el de la Ascensión de Jesús a los cielos. El fruto de este misterio es el deseo y la esperanza del Cielo.

El padre Michel Gitton, Rector del colegio San Quiriacio, en Provins (Francia) acerca de la Ascensión, nos invita a meditar sobre el “desapego” que nos permite acoger a Jesús en el corazón de nuestra vida:

Al alejarse significativamente, Cristo reinvierte de manera más profunda la vida de sus discípulos. A través del Espíritu Santo, se prepara para guiarlos interiormente, sin que nada les sea arrebatado de su iniciativa y su responsabilidad. La seguridad de sus discípulos de una asistencia permanente por el Señor se convierte, en el final de San Mateo (28, 20) : «Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo». Esta presencia-ausencia de Cristo caracteriza el tiempo de la Iglesia, donde los discípulos, que actúan solos en la escena de la historia, están en constante relación con su Maestro que los consuela, les inspira los discursos que tendrán que dar, etc...

Podemos partir de ahí para comprender nuestra relación actual con Dios. Nada que hacer: todo comienza con el desapego. Amar a Cristo, es partir, es dejar de poner todo sobre el mismo plano, y de hacer de nuestra vida religiosa el agradable telón de fondo de una existencia bien regulada. (…) Pero no es nada seguro que este desapego nos separará de nuestros hermanos, al contrario. “No anteponer nada a Jesucristo”, como pide San Benito, es quizás la condición para reencontrarse con los demás, todos los demás, de verdad. Los grandes amantes del Señor nunca han dejado de suscitar a su alrededor relaciones privilegiadas, pero libres, porque estan libres del deseo de poseer y de aparentar.”

Oración por las familias de las víctimas

Señor, te encomendamos a las familias de las personas que han sido maltratadas por representantes de la Iglesia.

Ven a consolarlos y recuérdales que es por cada uno de ellos que te entregaste en la cruz; tú, víctima inocente que sufriste por nuestros pecados, proporcionales las palabras y los gestos apropriados para acompañar a los que han sido heridos en su entorno, permite que se crucen con otras personas que les permitan conocer la belleza de tu Iglesia y, finalmente, ayúdalos a perdonar a los que abusaron de sus seres queridos.

Con María y San Miguel te lo pedimos en el nombre de Jesús.

¡Amén! 

Oremos 

Un Padre Nuestro, 10 Ave María, y las oraciones a María y San Miguel haciendo clic en el botón de abajo "Oro"

Tomo un minuto para meditar todas estas cosas en mi corazón (Lucas, 2:19)

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"Que sus conversaciones sean siempre agradables y oportunas, a fin de que sepan responder a cada uno como es debido". Colosenses 4:6

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