Los misterios dolorosos: La crucifixión y la muerte de Jesús en la Cruz

Los misterios dolorosos: La crucifixión y la muerte de Jesús en la Cruz

Antes de expirar en la cruz, Jesús dice: "Todo está consumado". Meditemos juntos en este momento tan fuerte para cada cristiano por el cual el sufrimiento cede a la esperanza.

El fruto de este misterio es el de tener un mayor amor por Jesús que murió para salvarnos.

Hoy, nuestro Señor Jesucristo está en la cruz y nosotros estamos de fiesta para que puedas saber que la cruz es una fiesta y una celebración espiritual. Antiguamente la cruz era un castigo, ahora es un objeto de honor. Lo que una vez fue un símbolo de condenación, ahora es el principio de la salvación.

Porque ella es para nosotros la causa de innumerables bienes: ella nos liberó del error, nos iluminó en la oscuridad y nos reconcilió con Dios. Nos habíamos convertido en enemigos y en lejanos extranjeros, y ella nos dió su amistad y nos acercó más a Él. Ella es para nosotros la destrucción de la enemistad, la promesa de paz, el tesoro de mil bienes.

La cruz nos une con el buen pastor.

Gracias a ella, ya no iremos por el desierto porque conocemos el verdadero camino; ya no saldremos del palacio real, porque hemos encontrado la puerta; ya no le tememos a los rasgos incendiarios del diablo, porque hemos descubierto la fuente.

Gracias a ella, ya no estamos en viudez desde que encontramos al Esposo; no le tenemos miedo al lobo, porque tenemos al buen pastor: "Yo soy, dice, el buen pastor" (Juan 10,11). Gracias a la cruz, no tememos al usurpador, ya que estamos sentados al lado del Rey.



San Juan Crisóstomo 
(–407), Homilía acerca de la Cruz y el ladrón, 1 : PG 49,399–401

Intención: orar por las víctimas del abuso

Señor, te confió todas las personas que han sido víctimas de abuso sexual, de abuso de conciencia y de poder por parte de personas de la Iglesia y de otras instituciones. También te confió su sufrimiento al haber visto estos abusos sin ser atendido o bien manejados por las personas a cargo, dejando que esas acciones continuaran sobre ellos y sobre otros.  

Ven, posa tu mano sobre ellos, alivia su inmenso dolor y cura sus heridas. Permite a estas personas reconstruirse y realizarse completamente. Intercede para que este contacto traumático con la Iglesia no sea un freno para conocer tu Amor inagotable por cada uno de ellos.  

Pon en sus caminos, te lo ruego, a las personas que los acompañarán y darán testimonio de la verdadera cara de su Hijo en la Iglesia. Finalmente, permíteles que un día encuentren fortaleza y la gracia, para perdonar a aquellos que les causaron mal.

Con María y con san Miguel te lo pedimos en el nombre de Jesús. 

¡Amén!

Oremos 

Un Padre Nuestro, 10 Ave María, y las oraciones a María y San Miguel haciendo clic en el botón de abajo "Oro" .

Tomo un minuto para meditar todas estas cosas en mi corazón (Lucas, 2:19)

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"Que sus conversaciones sean siempre agradables y oportunas, a fin de que sepan responder a cada uno como es debido". Colosenses 4:6

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