Los Misterios Dolorosos: Jesús con la Cruz a Cuestas

Los Misterios Dolorosos: Jesús con la Cruz a Cuestas

Con la cruz a cuestas, estamos llamados a ser pacientes en el sufrimiento. Para reflexionar y orar en torno a este cuarto misterio doloroso y cuyo fruto es la paciencia en las pruebas, les presentamos una meditación de Chiara Lubich, fundadora del movimiento de los Focolari, quien murió a la edad de 88 años el 14 de marzo de 2008, y cuyo proceso de beatificación está en marcha.

El Viernes Santo, Jesús nos da, a través de su muerte, una lección sublime, divina y heroica de amor. (...)

Su unión con el Padre, su unión tan dulce e inefable con Él, que lo había hecho tan poderoso en la tierra como Hijo de Dios y de condición real en la cruz, ese sentimiento de la presencia de Dios iba a desaparecer de su alma; la unión ya no debía sentirse; (...)

No se hizo nada para hacernos participar en el Todo. Gusano de tierra (Salmo 22: 7) para hacer de nosotros los hijos de Dios. Estábamos separados del Padre.

Era necesario que el Hijo, en quien todos somos reconstituidos, experimentara la separación del Padre. Él tenía que experimentar el abandono de Dios para que nunca más nosotros fuéramos  abandonados. (...)

Su rostro fue oculto detrás de los múltiples sufrimientos de nuestras vidas que no son ninguna otra cosa, sino Él. Sí, porque Jesús abandonado es la imagen del mudo: ya no sabe hablar. Es la imagen del ciego: que no ve; del sordo: que no oye. Es el hombre exhausto que gime. Está al borde de la desesperación. Tiene hambre de unión con Dios. Es la imagen del desencantado, del traicionado, diríase un fracasado. Representa a los temerosos, a los tímidos, a los desorientados. Jesús abandonado es tiniebla, melancolía, contradicción. Es la imagen de todo lo que es extraño, incomprensible, de lo que está al límite de lo monstruoso, porque es un Dios que clama: "¡Ayuda!" Él es el solitario, el indefenso... Aparece como un inútil, excluido, traumatizado...



Nosotros podemos, entonces, reconocerlo en cada hermano que sufre. Al acercarnos a aquellos que son como él, podemos hablarles de Jesús abandonado.

Y para aquellos que se ven a sí mismos como semejantes a él y aceptan compartir su destino, Él se convierte en: palabra, para el mudo; en respuesta, para el ignorante; en luz, para el ciego; en voz, para el sordo; en reposo, para el agobiado; en esperanza, para el desesperado; en unidad, para el que está separado de los suyos; en paz para el ansioso. Gracias a Él las personas se transforman y el sinsentido del sufrimiento adquiere un sentido. Él había clamado su pregunta a la que nadie había respondido, para que nosotros tuviéramos una respuesta a cada una de nuestras preguntas. El problema de la vida humana es el sufrimiento. Cualquiera sea su forma, así como sea de terrible, nosotros sabemos que Jesús lo ha asumido y lo ha transformado, a través de una alquimia divina, el sufrimiento por amor. (…)  

Nuestro amor puro al contacto con el sufrimiento, lo transforma en amor, de cierta manera lo diviniza, como si se prosiguiera en nosotros; si puede así expresarse la divinización que Jesús ha hecho del sufrimiento. Y después de cada encuentro con Jesús abandonado, amado o aceptado, yo encuentro a Dios de manera nueva, en una relación más íntima, más abierta y en unidad más plena.



La luz y la alegría resplandecen de nuevo, y con la alegría la paz, que es el fruto del Espíritu. (…)

La falta de unidad desaparece, las desgarraduras se cierran, la fraternidad universal brilla, somos testigos del milagro de la resurrección, una nueva primavera  nace en la Iglesia y en la humanidad.


Textos extraídos de los sermones, liturgias, cartas y escritos de San Bernardo de Clairvaux

 

Intención: orar por las víctimas del abuso

Señor, te confió todas las personas que han sido víctimas de abuso sexual,

de abuso de conciencia y de poder por parte de personas de la Iglesia y de otras instituciones.

También te confió su sufrimiento al haber visto estos abusos sin ser atendido o

bien manejados por las personas a cargo, dejando que esas acciones continuaran sobre ellos y sobre otros.  

Ven, posa tu mano sobre ellos, alivia su inmenso dolor y cura sus heridas.

Permite a estas personas reconstruirse y realizarse completamente.

Intercede para que este contacto traumático con la Iglesia

no sea un freno para conocer tu Amor inagotable por cada uno de ellos.  

Pon en sus caminos, te lo ruego, a las personas que los acompañarán y

darán testimonio de la verdadera cara de su Hijo en la Iglesia.

Finalmente, permíteles que un día encuentren fortaleza y la gracia,

para perdonar a aquellos que les causaron mal.  

Con María y con San Miguel te lo pedimos en el nombre de Jesús.

¡Amén!

Oremos 

Un Padre Nuestro, 10 Ave María, y las oraciones a María y San Miguel haciendo clic en el botón de abajo "Oro" .

Tomo un minuto para meditar todas estas cosas en mi corazón (Lucas, 2:19)

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"Que sus conversaciones sean siempre agradables y oportunas, a fin de que sepan responder a cada uno como es debido". Colosenses 4:6

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