Parábola de las diez vírgenes

La parábola de las diez vírgenes se encuentra en el Evangelio de Mateo. Jesús contó esta palabra a sus discípulos a escasos días de su crucifixión, con el propósito de anunciarles los acontecimientos que marcarán el final de los tiempos y su regreso. De hecho, en esta parábola Jesús ilustra la manera cómo se producirá el rapto de la Iglesia mediante la historia de diez vírgenes. En esta parábola se habla de cinco vírgenes "sabias" o "prudentes" y cinco vírgenes "insensatas" o "necias" que aguardaban el regreso de su esposo. Descubramos este pasaje bíblico en el que Jesús nos invita a velar y orar en todo momento. 

Las vírgenes prudentes e incensatas

“1 Por eso, el Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo.
2 Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes.
3 Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite,
4 mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos.
5 Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas.
6 Pero a medianoche se oyó un grito: "¡Ya viene el esposo, salgan a su encuentro!".
7 Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas.
8 Las necias dijeron a las prudentes: "¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?".
9 Pero estas les respondieron: "No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado".
10 Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta.
11 Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: "Señor, señor, ábrenos",
12 pero él respondió: "Les aseguro que no las conozco".
13 Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.”

No las conozco

En esta parábola se explica claramente que de las diez vírgenes que esperaban recibir a su esposo, sólo cinco pudieron entrar a la sala de bodas antes de que se cerrara la puerta, mientras que a las otras cinco fueron rechazadas, e incluso el novio les dijo: “No las conozco”. Puede ser que al leer este pasaje sintamos un poco de miedo si nos ponemos en el lugar de estas cinco vírgenes que quizá tenían buenas intenciones, pero que fueron rechazadas por su falta de precaución y sabiduría. De hecho, estas vírgenes simbolizan la Iglesia: la Biblia dice en múltiples ocasiones que Jesús volverá por su Esposa. Lo anterior quiere decir que nosotros también estamos llamados a prepararnos para este encuentro con Jesús, nuestro Esposo. Habiendo dicho esto, ¡no olvidemos tomar un poco de aceite con nosotros!:  el aceite simboliza el Espíritu Santo, y es precisamente Él  quien nos ayudará a mantener encendida nuestra llama por el Señor Jesús.

Velen y oren

Cada vez que Jesús daba una parábola sobre su regreso, también daba una instrucción muy clara a sus discípulos: "¡velen y oren!... Quizá te preguntes cómo debemos velar en nuestro cotidiano; para esto, la parábola de las diez vírgenes nos enseña que debemos procurar llevar con nosotros todas las armas que Dios nos da para esperar hasta que Él venga a buscarnos. Y concretamente, ¿cuáles son estas armas? Al respecto, la Biblia dice en la carta a los Efesios, capítulo 6  lo siguiente: “Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las insidias del demonio. Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio.Por lo tanto, tomen la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo y mantenerse firmes después de haber superado todos los obstáculos. Permanezcan de pie, ceñidos con el cinturón de la verdad y vistiendo la justicia como coraza. Calcen sus pies con el celo para propagar la Buena Noticia de la paz. Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, con el que podrán apagar todas las flechas encendidas del Maligno. Tomen el casco de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.” (Efesios 6:11-17). Tengamos presente que Jesús nos manda a velar y a orar, es decir, que no se trata solo de esperar, sino de hacerlo en oración. El apóstol Pablo se refiere al respecto diciendo: "Eleven constantemente toda clase de oraciones y súplicas, animadas por el Espíritu. Dedíquense con perseverancia incansable a interceder por todos los hermanos." (Efesios 6:18)

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La Biblia, especialmente el libro de los Evangelios nos permite conocer las enseñanzas de Jesús y a través de este maravilloso libro Dios nos habla directamente para guiarnos y formarnos a su imagen y semejanza. Hozana conoce la importancia de las Escrituras y te propone diversas comunidades de oración en torno a la Biblia para que te nutras de la Palabra del Señor y aprendas a andar en su camino. Por ejemplo, puedes:

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