17-La Sangre Preciosísima de Jesucristo nos da la vida eterna

Oración de Santa María Magdalena de Pazzi y Acto de Contrición

Padre Eterno, cubre mis labios con la Preciosísima Sangre de tu amado Hijo, de manera que mis oraciones sean purificadas antes de ascender a tu divino altar.

Dios mío, me arrepiento de todo corazón de todos mis pecados y los aborrezco, porque al pecar, no sólo merezco las penas establecidas por ti justamente, sino principalmente porque te ofendí, a ti sumo Bien y digno de amor por encima de todas las cosas. Por eso propongo firmemente, con ayuda de tu gracia, no pecar más en adelante y huir de toda ocasión de pecado.

Amén

Reflexión sobre la obra redentora del Señor

Dios había amenazado a Adán con la muerte, si llegaba a gustar del fruto vedado del árbol de la ciencia del bien y del mal. Pero, tentado por Eva, le comió, traspasó el mandamiento del Señor e incurrió en la pena de muerte con que le castigó la cólera de Dios. Pero, además de esta muerte introducida en el mundo por el pecado original, el pecado actual, cuando es grave y mortal, la está causando también todos los días en el mundo: «la muerte es el estipendio del pecado»; y este se llama mortal porque lleva consigo la muerte espiritual y eterna. Si la Sangre de Jesucristo no nos libertara de esta doble muerte, si no nos diese de nuevo la vida perdida por el pecado, gemiríamos en las sombras de la muerte; y hechos hijos de ira y destinados al fuego eterno, seríamos excluidos para siempre de la celestial bienaventuranza. Pero, ¡ay! ¡Jesús amado! ¡Cuál debe ser nuestra gratitud para con vos! Con la efusión de vuestra Sangre Sagrada nos habéis traído la vida y una vida superabundante, dándonos a un mismo tiempo la vida espiritual y la vida eterna. Tenéis razón en decir: “Yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en más abundancia.”
II. ¿Qué se diría, exclama San Bernardo, si se viese al hijo de un príncipe dar su sangre para liberar a un esclavo condenado a muerte, y morir efectivamente por él? ¿Quién no admiraría esta condescendencia inaudita? Pero, ¿y no es una maravilla todavía mucho mayor, oh alma mía, ver morir en una Cruz a Jesús, derramando su Sangre por libertarnos a nosotros, miserables pecadores, de la muerte que merecemos, esa Sangre de un valor infinito que vivifica y da la bienaventurada inmortalidad? Por eso todos los días se aplica a nuestras almas por la participación de los Santos Sacramentos y por la ofrenda que se hace a la Majestad Divina sobre el altar sagrado, a fin de que por medio de esa Sangre se nos abra la entrada a la vida eterna y vivamos perpetuamente en el Cielo. He ahí dónde está nuestra confianza; he ahí cuál es la esperanza de nuestro corazón: Habentes itaque fratres, dice el Apóstol, fiduciam in introitu sanctorum per sanguinem Christi. Y bien, ¿cuál ha sido hasta ahora nuestro deseo de poseer esta vida eterna que la Sangre de Jesucristo nos ha merecido? ¿Cómo hemos dirigido los afectos de nuestro corazón? ¡Oh y cuántas veces olvidados de esta eternidad, hemos buscado una felicidad terrena y hemos puesto nuestros afectos en las vanidades de la tierra, en los bienes frágiles y caducos que sólo llevan consigo una muerte eterna! Olvidados de la patria celestial, hemos amado el destierro; olvidados de la felicidad eterna, hemos amado la tierra; y ¡cuántas veces! ¡Ah! ¡Cuántas veces hemos preferido la fogosidad de una brutal pasión a esos bienes eternos y perfectos que Jesús con su Sangre nos ha preparado en el Cielo!

Rosario a las Santas Llagas/Rosario de la Preciosísima Sangre (A elección)

(Se usa un rosario normal, se presentan en paralelo)

Al inicio:

Oh Jesús, divino redentor, sé misericordioso con nosotros y con el mundo entero. Amén

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Amén

¡Perdón! ¡Misericordia, Jesús mío!; durante los peligros presentes, cúbrenos con tu preciosa sangre. Amén

Padre Eterno, ten Piedad y Misericordia por la Sangre de Jesucristo, Tu Único Hijo. Ten Misericordia de nosotros, Te suplicamos.

Amén. Amén. Amén.

Cuentas grandes:

Bendita sea la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, que con ella nos redimió.

/

Padre Eterno, te ofrezco las Santas Llagas de Nuestro Señor Jesucristo, para sanar las llagas de nuestras almas.

Cuentas pequeñas:

Preciosísima Sangre de Cristo, lávanos. Preciosísima Sangre de Cristo, defiéndenos.

/

Jesús mío, perdón y misericordia, por los méritos de tus Santas Llagas.

Cadena:

Jesucristo, aplaca tu ira, tu justicia y tu rigor. Líbranos de esta epidemia, misericordia Señor.

/

María, madre llena de aflicción, las llagas de tu Hijo graba en mi corazón.

Al finalizar:

Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.

/

Padre Eterno, te ofrezco las Santas Llagas de Nuestro Señor Jesucristo, para sanar las llagas de nuestras almas (3 veces).

Gozos (Opcional)

Pues morís, Padre y Señor,

En una Cruz afrentosa,

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Esposo de sangre hermoso,

Que en vuestra Circuncisión,

Con ternura y compasión

La derramáis cariñoso:

Y aunque tierno y amoroso

Lloráis por el pecador:

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Entre el huerto de las penas,

Entre angustias y agonías,

Dais amante por mil vías

La Sangre de vuestras venas:

Y pues con dulces cadenas

Rendís nuestro desamor:

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Ríos de Sangre corrieron

De vuestro Cuerpo sagrado,

Cuando a golpes maltratado

Con tanto azote le hirieron:

Todo una llaga os hicieron,

Siendo el hombre el ofensor:

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Vos de espinas coronado

Tanta Sangre derramáis,

Que casi, mi bien, cegáis,

Todo el rostro ensangrentado:

Y pues tierno y lastimado

Pagáis por vuestro deudor:

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Al llegar desfallecido

Y sin aliento al Calvario,

Un aleve y temerario

Os arrebata el vestido:

Piel y Sangre, mal herido,

Nos dais en este rigor:

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Clavos son nuestros delitos,

Que en una Cruz os fijaron,

Y pies y manos rasgaron

Con dolores exquisitos:

La sangre de Abel da gritos

En favor de su agresor:

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Difunta vuestra hermosura,

Un ciego, el más atrevido,

El dulce pecho os ha herido,

Derramando con ternura

Raudales de gran dulzura

La Fuente del Salvador:

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Pues morís, Padre y Señor,

En una Cruz afrentosa,

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.

 

℣. Nos redimiste, Señor, con tu Sangre.

℟. Y nos hiciste un reino para tu Padre y Dios nuestro.


ORACIÓN: Omnipotente y Eterno Dios, que por la Preciosa Sangre de tu Hijo quisiste aplacarte y redimirnos, concédenos te suplicamos, recordarte el precio de nuestra Redención, para que merezcamos alcanzar en esta vida el perdón, y la gloria en la eterna. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Coloquio

¡Oh y qué grande ha sido vuestra inefable caridad para con nosotros, miserables pecadores que, muertos a la gracia, no podíamos esperar sino una muerte eterna! Por nosotros os sacrificáis en una Cruz y con vuestra muerte nos habéis dado la vida. Esta vida yo la he perdido todas las veces que he pecado gravemente; y Vos, por los méritos de la Sangre Preciosísima, os habéis dignado devolvérmela; más ¿qué me sucederá si vuelvo a ofenderos de nuevo? ¡Ah! Jesús mío; muera yo mil veces antes que perder el tesoro de vuestra gracia y esa vida inmortal que me habéis adquirido con el precio de vuestra Sangre ¡Ah! ¡Ojalá diera yo por Vos mi sangre y mi vida como lo han hecho tantas almas amadas de Vos que por Vos derramaron toda su sangre! Y ¿qué os daría yo, aunque os diese toda la sangre de mis venas, en cambio de la que vuestro amor infinito ha derramado por mí? ¡Ah! pues que no puedo dar por Vos la sangre de mi cuerpo, os doy la sangre de todo mi corazón. Este corazón os le doy con sus dolores y su arrepentimiento; os le doy, Jesús mío, os le consagro, seguro de que no le desechareis; y por los méritos de vuestra Sangre, haced que no pierda otra vez la vida de la gracia que me dais para poseer en la eternidad esa vida de gloria que me habéis merecido con la efusión de vuestra Preciosa Sangre.

Ejemplo de la vida de un santo

Considerad sobre el Calvario al buen ladrón convertido. Ved ahí un gran pecador que, en el día de la grande efusión de la Sangre Preciosísima de Jesucristo, obtuvo la vida de la gracia y de la gloria y mereció en ese mismo día el Paraíso por la eficacia de esa Sangre divina. Viendo a Jesús derramarla con tanta paciencia y amor, sintió su corazón lleno de compunción, recurrió a Jesús, confió en los méritos eficaces de esta Sangre de vida eterna y escuchó aquellas dulces y consoladoras palabras: «hoy estarás conmigo en el paraíso:» hodie eris mecum in paradiso. También el Señor dijo a Santa Matilde: «yo soy quien ha aplacado la ira de mi Padre celestial y con mi Sangre he reconciliado al hombre con Dios: in me transierunt iræ tua» Y dijo también a Santa Magdalena de Pazzis: «La Sangre ata las manos a mi justicia, porque ella ya no es libre ni puede castigar al mundo por sus pecados como lo hacía cuando aún no escuchaba la voz de esa Sangre derramada.»

Jaculatoria

Padre Eterno, te ofrezco la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo en expiación por nuestros pecados y por las necesidades de la Santa Iglesia.

(Rezar la cantidad de veces que se quiera)

Letanías

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo óyenos.

Cristo escúchanos.

Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.

Santa Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.

Sangre de Cristo, hijo único del Padre Eterno, sálvanos

Sangre de Cristo, Verbo encarnado,

Sangre de Cristo, Nuevo y Antiguo Testamento,

Sangre de Cristo, derramada sobre la tierra durante su agonía,

Sangre de Cristo, vertida en la flagelación.

Sangre de Cristo, que emanó de la corona de espinas,

Sangre de Cristo, derramada sobre la Cruz,

Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación,

Sangre de Cristo, sin la cual no puede haber remisión,

Sangre de Cristo, alimento eucarístico y purificación de las almas,

Sangre de Cristo, manantial de misericordia,

Sangre de Cristo, victoria sobre los demonios,

Sangre de Cristo, fuerza de los mártires,

Sangre de Cristo, virtud de los confesores,

Sangre de Cristo, fuente de virginidad,

Sangre de Cristo sostén de los que están en peligro.

Sangre de Cristo, alivio de los que sufren,

Sangre de Cristo, consolación en las penas,

Sangre de Cristo, espíritu de los penitentes,

Sangre de Cristo, auxilio de los moribundos,

Sangre de Cristo, paz y dulzura de los corazones,

Sangre de Cristo, prenda de la vida eterna,

Sangre de Cristo que libera a las almas del Purgatorio,

Sangre de Cristo, digna de todo honor y de toda gloria,


Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.


V.- Nos rescataste, Señor, por tu Sangre.

R.- E hiciste nuestro el reino de los cielos.


Oremos: Dios Eterno y Todopoderoso que constituiste a tu hijo único Redentor del mundo, y que quisiste ser apaciguado por su sangre, haz que venerando el precio de nuestra salvación y estando protegidos por él sobre la tierra contra los males de esta vida, recojamos la recompensa eterna en el Cielo.

Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

Take a moment to treasure up all these things and ponder them in your heart (cf Luke 2,19)

Let your speech always be gracious, seasoned with salt, so that you may know how you ought to answer everyone. Col 4:6

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Mes a la Preciosísima Sangre de Jesús