Segundo día : ¡Oremos! - Hozana

Segundo día : ¡Oremos!

Segundo día : ¡Oremos!

Segundo día: ¡Oremos!

Oración para todos los días

¡Oh Santísima Virgen de Lourdes! te le apareciste a Bernardita, que era pobre, desconocida y despreciada. La cuidaste, la consolaste y la protegiste para que así pudiera anunciar al mundo que eres ¡la Inmaculada Concepción!

Junto a Santa Bernardita, protege al mundo, consuela a los corazones afligidos y concede consuelo y paz a quienes confiamos en ti y te imploramos tu protección maternal.

¡Oh madre amorosa! estoy ante ti escuchando atentamente tu dulce voz, presentandote mis necesidades y solicitando tus amorosos cuidados. No me ignores ¡Madre mía! Renueva mi corazón, purifica mi alma e intercede para obtener las gracias que te imploro durante esta novena.

¡Amén!


Oración para el segundo día

¡Oh, Virgen de Lourdes! escogida por Dios para ser Madre de Jesús, Tesorera de las divinas gracias, refugio y abogada de los pecadores. Humildemente ante tu pies te suplico seas mi guía y salud en este valle de lágrimas, porque nada puedo ni debo hacer sin Ti. Intercede ante tu Divino hijo por el perdón de mis pecados, la perseverancia en el bien y la salvación de mi alma, para ser eternamente feliz en tu dulce compañía.

¡Amén!


3ª aparición - Feb. 18, 1858

Una señora de la región y una joven de la Congregación de María deseaban acompañar a Bernardita a la Gruta. Primero fueron a la Misa de las 5:30 a.m. y de allí se dirigieron a la Gruta. Bernardita caminaba tan rápido que parecía como si una fuerza superior la empujase hacia allá.

Se arrodilló y empezó el rezo del rosario, lanzó un grito de júbilo al ver  una luz clarísima que iluminaba el hueco de la peña y en el fondo de la Gruta a la Señora. Ve que la aparición con su mano le hace señas para que se aproxime. "Ahí está", dice a sus compañeras, (que ya lo habían imaginado, al ver su rostro transfigurado por el éxtasis) "y me hace señas para que me acerque". "Pregúntale si le molesta que estemos aquí contigo..."

Bernardita mira a la Virgen y después de un momentito ella le contestó: «Pueden quedarse...» Las dos jóvenes que acompañaban a Bernardita, se arrodillaron y encendieron un cirio bendito, que habían llevado consigo.

Bernadita le pregunta su nombre. La Aparición le responde: “No es necesario” y no se lo dice de momento. Le propone una cita diaria durante quince días y le añade: “No le prometo la felicidad de este mundo, sino la del otro”. Bernadita se sorprende porque le ha tratado de usted.

Bernardita le pasó un papel a la Virgen pidiéndole que escribiera cualquier cosa que deseaba comunicarle. 

La Virgen se sonrió al oír tan sencilla petición y entreabriendo sus labios dijo: «Lo que tengo que comunicarte no es necesario escribirlo, hazme únicamente el favor de venir aquí durante quince días seguidos.» 

Bernardita se lo prometió y la Virgen le respondió: «Yo también te prometo hacerte dichosa, no ciertamente en este mundo, sino en el otro."» 


Meditación del Segundo Día 

¡Nuestra Señora de Lourdes! nosotros también, como la pequeña Bernardita, tenemos nuestros miedos y temores frente a las manifestaciones del cielo. Nosotros también experimentamos cierto temor y desfallecimiento cuando a nuestra alma se le presenta algo celestial, como el deber que cumplir, o la religión que practicar. 

Enseñanos, ¡oh María! a vencer con ayuda de la oración, los temores que experimentamos. 


Oración Final

Bajo tu amparo me acojo, ¡Oh, María Inmaculada! Así,como hiciste brotar en la Gruta de Lourdes, aquel manantial saludable de aguas cristalinas, para remedio del cuerpo, derrama sobre mi alma las aguas de tu gracia, que apaguen mi sed por los bienes terrenales, y limpien mi espíritu para que sea digno(a) de los goces purísimos del cielo.

¡Gloriosa y Bendita Virgen de Lourdes! no desprecies mis súplicas y líbrame de todos los peligros, e intercede por mí a la hora de la muerte. 

¡Amén!


Acción concreta:

Oremos por todos los que se aferran a su fe en condiciones difíciles, como los católicos perseguidos en el mundo entero; por aquellos que enfrentan los desafíos del envejecimiento para que nuestras oraciones y nuestra solidaridad les transmitan la fuerza para permanecer comprometidos con aquellos que más lo necesitan.

Tomo un minuto para meditar todas estas cosas en mi corazón (Lucas, 2:19)

Comentarios

"Que sus conversaciones sean siempre agradables y oportunas, a fin de que sepan responder a cada uno como es debido". Colosenses 4:6

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