DÍA SEGUNDO: Santidad de Vida - Hozana

DÍA SEGUNDO: Santidad de Vida

DÍA SEGUNDO: Santidad de Vida

Aviso importante: La Novena es corta, pero contiene al final la Historia Narrada de las Apariciones para gusto del lector.


ORACIÓN PREPARATORIA

Oh Santísima Virgen María, Reina del Rosario y Madre de misericordia, que te dignaste manifestar en Fátima la ternura de vuestro Inmaculado Corazón trayéndonos mensajes de salvación y de paz. Confiados en vuestra misericordia maternal y agradecidos a las bondades de vuestro amantísimo Corazón, venimos a vuestras plantas para rendiros el tributo de nuestra veneración y amor. Concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente vuestro mensaje de amor, y la que os pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra vuestra y provecho de nuestras almas. Así sea.


ORACIÓN DEL DÍA SEGUNDO

¡Oh Santísima Virgen María, Madre de la divina gracia, que vestida de nívea blancura te apareciste a unos pastorcitos sencillos e inocentes, enseñándonos así cuánto debemos amar y procurar la inocencia del alma, y que pediste por medio de ellos la enmienda de las costumbres y la santidad de una vida cristiana perfecta. Concédenos misericordiosamente la gracia de saber apreciar la dignidad de nuestra condición de cristianos y de llevar una vida en todo conforme a las promesas bautismales.


(Breve pausa para meditar)


ORACIÓN FINAL

¡Oh Dios, cuyo Unigénito, con Su Vida, Muerte y Resurrección, nos mereció el premio de la Salvación Eterna! Os suplicamos nos concedas que, meditando los Misterios del Santísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos los ejemplos que nos enseñan y alcancemos el premio que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.




Historia Narrada de las Apariciones de Fátima, tomada de las «Memorias de Sor Lucía» (No es parte de la Novena):

3) Apariciones de Nuestra Señora en 1917:

a) Primera Aparición

Lugar: Cova da Iria.

Fecha: 13 de Mayo de 1917

«– ¡No tengáis miedo! ¡Yo no os voy a hacer daño!

– ¿De dónde es usted? – le pregunté.

– Soy del Cielo.

– ¿Y qué es lo que usted me quiere?

– Vine a pediros que vengáis aquí, seis meses seguidos, el día 13 a esta misma hora. Después diré quién soy y lo que quiero. Después volveré aquí una séptima vez.

[– ¿Usted me sabe decir si la guerra aún durará mucho tiempo o se acabará en breve?

– No te lo puedo decir aún, mientras no te diga también lo que quiero.]

– ¿Y yo también voy a ir al Cielo?

– Sí, irás.

– ¿Y Jacinta?

– También.

– ¿Y Francisco?

– También, pero tiene que rezar muchos rosarios.

[...]

– ¿Y Maria das Neves ya está en el Cielo?

– Sí, está.

– ¿Y Amélia?

– Estará en el purgatorio hasta el fin del mundo.

[...]

– ¿Y Maria das Neves ya está en el Cielo?

– Sí, está.

– ¿Y Amélia?

– Estará en el purgatorio hasta el fin del mundo.

[...]

– ¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él os quiera enviar, en acto de reparación por los pecados con que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?

– ¡Sí, queremos!

– Vais, pues, a tener que sufrir mucho, pero la gracia de Dios será vuestro consuelo.

Fue al pronunciar estas últimas palabras (la gracia de Dios, etc.) cuando abrió por primera vez las manos, comunicándonos una luz tan intensa, que expedía de ellas como un gran reflejo, que penetrándonos en el pecho y en lo más íntimo del alma, nos hacía ver a nosotros mismos en Dios, que era esa luz, más claramente de lo que nos vemos en el mejor de los espejos. Entonces por un impulso íntimo también comunicado, caímos de rodillas y repetíamos íntimamente:

– ¡Oh Santísima Trinidad, yo te adoro. Dios mío, Dios mío, yo te amo en el Santísimo Sacramento!

Pasados los primeros momentos, Nuestra Señora agregó:

– Recen el Rosario todos los días, para alcanzar la paz para el mundo y el fin de la guerra.»


b) Segunda Aparición

Lugar: Cova da Iria,

Fecha: 13 de Junio de 1917

Personas presentes: 50 a 60 personas

«– ¿Usted qué es lo que me quiere? – pregunté.

– Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, que recéis el rosario y que aprendan a leer. Después diré lo que quiero.
Pedí la cura para un enfermo.
– Si se convierte, se curará durante el año.
– Quería pedirle que nos llevara para el Cielo.
– Sí; Jacinta y Francisco me los llevo en breve. Pero tú quedas aquí algún tiempo más. Jesús quiere servirse de ti para hacerme conocer y amar. El quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. [A quien la abrace, promete la salvación; y serán queridas de Dios estas almas, como flores puestas por Mi adornando su Trono].
– ¿Quedo aquí solita? – pregunté, con pena.
– No, hija. ¿Y tú sufres mucho? No desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios. Fue en el momento en el que dijo estas últimas palabras cuando abrió las manos y nos comunicó, por segunda vez, el reflejo de esa luz inmensa. En ella nos veíamos como sumergidos en Dios. Jacinta y Francisco parecían estar en la parte de esa luz que se elevaba hacia el Cielo y yo en la que se esparcía sobre la tierra. Enfrente de la palma de la mano derecha de Nuestra Señora, estaba un corazón rodeado de espinas que parecían estar clavados. Comprendimos que era el Inmaculado Corazón de María, ultrajado por los pecados de la humandiad, que quería reparación.»

Tomo un minuto para meditar todas estas cosas en mi corazón (Lucas, 2:19)

"Que sus conversaciones sean siempre agradables y oportunas, a fin de que sepan responder a cada uno como es debido". Colosenses 4:6