Noveno día: Santa Lucía, la llegada de la luz. - Hozana

Noveno día: Santa Lucía, la llegada de la luz.

¡Hoy 13 de diciembre es el día de Santa Lucía!

La fiesta de Santa Lucía es una linda tradición para iniciar los festejos navideños y todas sus celebraciones plenas de luces que iluminan cada comunidad. Para muchos países es una fecha muy especial, pues marca el inicio de las festividades navideñas. Por ejemplo, la santa de origen italiano, es todo un ícono en los países escandinavos, especialmente en Suecia donde se festeja a Santa Lucía con multitud de eventos y tradiciones. Se preparan panecillos típicos de azafrán, llamados lussekatter. Se escuchan presentaciones musicales en iglesias y plazas públicas. Las niñas se visten con túnicas blancas, que simbolizan la pureza e inocencia de Santa Lucía, ceñidas a la cadera con una faja roja que representa la sangre del martirio que sufrió Santa Lucía; portan en sus cabezas, coronas de velas encendidas y llevan las manos unidas en actitud de oración; los niños se visten con gorros puntiagudos blancos decorados con estrellas amarillas, chicos estrellasstjärngossar y los niños más pequeños van vestidos de pequeños duendecillos. Todos ellos desfilan, cantan en honor de Santa Lucía mientras visitan hospitales, colegios y oficinas para contagiar a toda la comunidad con una linda sensación de paz, alegría y luz. 

La celebración del 13 de diciembre alrededor de Santa Lucía es la llegada de la luz. Se cuenta que Santa Lucía llevaba comida en secreto a los católicos perseguidos en Roma que fueron forzados a esconderse en las catacumbas. Para ello, Lucía usaría una corona de velas para poder usar ambas manos y así poder llevarles los alimentos. Santa Lucía fue una luz en un lugar de oscuridad y su ejemplo de fe ilumina los corazones y mentes de todos nosotros incluso muchos siglos después. 

La conexión de la festividad con la luz se debe a la proximidad del solsticio de invierno (el día más oscuro del año). Aquella santa italiana que murió por defender su fe cuando el católicismo estaba prohibido en el Imperio Romano nunca hubiera imaginado que siglos después se la recordaría de esta manera. Según el calendario de esa época el día de la muerte de Santa Lucía era la noche más larga del invierno, y por eso aún ahora siglos después se celebra como el triunfo de la luz frente a la oscuridad del antiguo solsticio de invierno. 

Oración a Santa Lucía para todos los días

Gloriosa Virgen y Mártir Santa Lucía, a quien previno el Señor desde la tierna infancia con las bendiciones de su gracia, eligiéndoos el Eterno Padre por digna hija suya, el Hijo soberano por esposa amada, y el Espíritu divino por su agradable habitación, suplícoos Santa mía me alcancéis de la beatísima Trinidad un fervor devoto, para celebrar esta novena en honor vuestro, y que así como vuestra dichosa alma empezó a servir a Dios, inflamada de los ardores de su amor, no desistiendo de tan noble empeño, hasta llegar a poseerle laureada de las dos coronas de virgen y mártir, así consiga yo, mediante vuestra intercesión poderosa, un verdadero amor suyo para que amándole y sirviéndole en esta vida, logre después verle y gozarle en la eterna bienaventuranza.

¡Amén!

 

Gloriosa Santa Lucía, Virgen y Mártir de Jesucristo; si es para gloria de su Majestad divina, y para honra tuya, que yo consiga lo que deseo y pido en esta Novena, alcanzame esta gracia del Señor; y si no endereza mi petición, y pide para mí a Dios aquello que más me conviene para mayor gloria suya, vida, salud y provecho de mi alma.

 

3 Padres Nuestros

3 Ave María

Gloria

 

Reflexión del Noveno Día

¡Oh, feliz Virgen Mártir Santa Lucía! girasol amante del Sol de justicia que olvidada de la tierra que habitabas, corriste dichosa a beber los rayos celestiales sin desviarte ni un paso de la perfección; por más obstáculos que el demonio te puso, mereciste las dos aureolas, de virgen y de mártir. Me alegra saber, Santa mía, que el coro de ángeles te recibió completamente admirado de ver en una criatura vestida de cuerpo y alma, aquella pureza propia de su espiritual naturaleza; además,de que los mártires te diesen mil enhorabuenas por ver en su jerarquía tu valor y constancia; que las vírgenes cantaran a Dios nuevos cánticos de alabanza, por verte en su compañía; y finalmente, de que Jesús, tu amado dueño, te recibiese como a esposa. Y pues tan poderosa eres al lado del Señor, que espero que por tu intercesión me concedas la gracia que pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, honra tuya y bien espiritual de mi alma.

¡Amén!

 

Letanías en honor a Santa Lucía, virgen y mártir

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.

Dios Hijo Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.

Santísima Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros.

Santa María, Virgen de Vírgenes, ruega por nosotros.

Santa Lucía, Virgen y Mártir, ruega por nosotros.

Santa Lucía, Lirio de Pureza, ruega por nosotros.

Santa Lucía, dotada con sobresaliente belleza y sabiduría, ruega por nosotros.

Santa Lucía, un ejemplo de obediencia, ruega por nosotros.

Santa Lucía, ornamento de la ciudad de Siracusa, ruega por nosotros.

Santa Lucía, nacida de padres nobles, ruega por nosotros.

Santa Lucía, quien curó a su propia Madre, ruega por nosotros.

Santa Lucía, quien consacró su virginidad a Dios, ruega por nosotros.

Santa Lucía, quien despreció los honores del mundo, ruega por nosotros.

Santa Lucía, quien se negó a sacrificarse a los dioses falsos, ruega por nosotros.

Santa Lucía, quien adoró el verdadero Dios, ruega por nosotros.

Santa Lucía, heroica en su sacrifício, ruega por nosotros.

Santa Lucía, quien distribuyó su riqueza a los pobres, ruega por nosotros.

Santa Lucía, valiente en su respuesta al juez pagáno, ruega por nosotros.

Santa Lucía, fortalecida por la gracia de Dios, ruega por nosotros.

Santa Lucía, cuyas manos y pies fueron atados con sogas, ruega por nosotros.

Santa Lucía, quien fue tirada en un horno ardiente, ruega por nosotros.

Santa Lucía, cuyo pezqueso fue cortada por el verdugo, ruega por nosotros.

Santa Lucía, quien profetizó la derrocha de los crueles tiranos, ruega por nosotros.

Santa Lucía, quien ofreció su vida para Dios, ruega por nosotros.

Santa Lucía, martiriada por su fe en Cristo, ruega por nosotros.

Santa Lucía, quien restaura la vista a los ciegos, ruega por nosotros.

Santa Lucía, quien logra muchos milagros, ruega por nosotros.

Santa Lucía, quien ganó la Corona del Martírio, ruega por nosotros.

Cordero de Dios,  que quitas el pecado del mundo, perdónanos Señor.

Cordero de Dios,  que quitas el pecado del mundo, escúchanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Lucía, para que podamos ser dignos de las promesas de Jesucristo.

 

Oración a Nuestro Señor Jesucristo para todos los días.

Señor mío Jesucristo, verdadero Dios y hombre, que portu infinito amor descendiste del cielo a la tierra, y te revestiste de la naturaleza humana en el purísimo vientre de María Santísima, Madre y Señora nuestra, y compadecido de que el enemigo común, hubiese atacado a mi pobre alma, padeciste crueles tormentos hasta morir terriblemente clavado en una cruz, resucitando glorioso al tercer día, triunfando de la muerte y del demonio. No permitas, Señor que por mi fragilidad yo vuelva a ser esclavo de tan odioso enemigo, antes bien auxiliame con tu Gracia para lograr un acto de verdadera contricción, y que me pese verdaderamente el haberte ofendido, sólo por ser Tú quien eres, con propósito firme de no ofenderte nunca jamás: y concédeme la petición que hago en esta novena, y el perseverar en tu santo servicio hasta el fin de mi vida, para que mi alma logre verte y gozarte por eternidades en la gloria, donde vives y reinas en unidad del Padre y del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. 

 ¡Amén!

 

Oración Final

Omnipotente y Eterno Dios, quien protegió a tu sirviente Santa Lucía en la tierra y le obsequió la corona del martírio en el Cielo, dános a nosotros tambien Tu protección aquí, y dános la corona de la gloria en el Cielo. Te pedimos esto a través de nuestro Señor Jesucrusto, Tu Hijo, quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo, Un Dios, por los siglos de los siglos. 

 ¡Amén!

 

 

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Tomo un minuto para meditar todas estas cosas en mi corazón (Lucas, 2:19)

"Que sus conversaciones sean siempre agradables y oportunas, a fin de que sepan responder a cada uno como es debido". Colosenses 4:6