Los Misterios Gloriosos : Pentecostés

Los Misterios Gloriosos : Pentecostés

Hoy meditamos sobre el misterio de Pentecostés, el tercer misterio glorioso cuyo fruto es el don del Espíritu Santo.

En el día de Pentecostés, el Espíritu Santo llena a los discípulos con una nueva fuerza interior. Esos hombres que hace apenas unas semanas se escondían tras las puertas cerradas por temor, aquí están, testificando públicamente ante todo Jerusalen que Jesús ha resucitado. Sus temores desaparecieron arrastrados por el Aliento de Dios. A menudo estamos atrapados en nuestros miedos : miedo a los demás, miedo a lo diferente, al fracaso, miedo a ser criticados, miedo a nuestra propia debilidad. Nos falta confianza en nosotros mismos y nos dejamos abrumar por la tristeza y la depresión, y buscamos demostrar agresivamente que tenemos la razón. Queremos triunfar y ser reconocidos. Estos miedos y estos anhelos anclados en la fragilidad y las heridas de nuestro ser nos impiden aceptar que tenemos dificultades en nuestra vida interpersonal. A menudo tenemos una imagen negativa de nosotros mismos y ocultamos nuestra pobreza, para que no sea revelada. Jesús nos promete el Paráclito, "el que responde al grito". Él no nos da el Espíritu Santo porque estamos teológica y espiritualmente bien formados, fuertes y capaces de asumir responsabilidades, o porque somos naturalmente comprensivos, listos para responder a las necesidades de los demás. El Aliento de Dios nos es dado porque existe una brecha entre lo que podemos ser y hacer por nosotros mismos, y lo que estamos llamados a ser, a hacer y a vivir.
Cuando somos fuertes y nos sentimos capaces, solemos ser autosuficientes. Corremos el riesgo de aplastar a otros por nuestra autosuficiencia o por protegernos de ellos. La fuerza aisla, la debilidad por el contrario, es fuente de unidad. Si reconocemos que por nosotros mismos no podemos hacer frente, entonces pedimos ayuda y el otro puede acercarse a nosotros. Veamos a Jesús relacionándose con la mujer Samaritana. Él está cansado, tiene sed. La necesita : "Dame algo de beber." Se está estableciendo un diálogo. La gentileza, la humildad, la vulnerabilidad de Jesús le permiten a esta mujer recuperar la confianza.

Marie-Hélène Mathieu, educadora especializada, fundadora de la Oficina Cristiana de las personas con discapacidad (OCH) y co-fundadora de la asociación internacional Fe y Luz.

Oración por las familias de las víctimas

Señor, te encomendamos a las familias de las personas que han sido maltratadas por representantes de la Iglesia.

Ven a consolarlos y recuérdales que es por cada uno de ellos que te entregaste en la cruz; tú, víctima inocente que sufriste por nuestros pecados, proporcionales las palabras y los gestos apropriados para acompañar a los que han sido heridos en su entorno, permite que se crucen con otras personas que les permitan conocer la belleza de tu Iglesia y, finalmente, ayúdalos a perdonar a los que abusaron de sus seres queridos.

Con María y San Miguel te lo pedimos en el nombre de Jesús.

¡Amén! 

Oremos

Un Padre Nuestro, 10 Ave María, y las oraciones a María y San Miguel haciendo clic en el botón de abajo "Oro"

Tomo un minuto para meditar todas estas cosas en mi corazón (Lucas, 2:19)

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"Que sus conversaciones sean siempre agradables y oportunas, a fin de que sepan responder a cada uno como es debido". Colosenses 4:6

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