¡Oremos para que nuestros padres sean prudentes! - Hozana

¡Oremos para que nuestros padres sean prudentes!

¡Oremos para que nuestros padres sean prudentes!

 


La prudencia, la primera de las cuatro virtudes cardinales, no tiene mucho que ver con lo que nos anima cuando cruzamos la carretera... aunque un poco sí. La prudencia es la virtud que discierne lo que se debe hacer para conformar las acciones con el bien en cada caso particular. Esta virtud representa más bien el dominio de sí mismo, en cada uno de nuestros actos y de nuestras palabras.

 Y esto, gracias a “tres elementos que constituyen la esencia misma de la prudencia:  el recuerdo de lo pasado, la inteligencia de lo presente y la previsión de lo futuro.


Fuente: http://livres-mystiques.com/partieTEXTES/Lepicier/StJoseph.html

 

San José exhibirá prudencia cuando debe abandonarlo todo con el fin de proteger al Niño Jesús de la persecución desatada por el temible Herodes. El Santo Custodio toma a María y al Niño y huye a Egipto, compartiendo “la suerte de los sin casa y sin patria: refugiados, extranjeros, desarraigados que buscan un lugar donde instalarse con los suyos”  –Cardenal Joseph Ratzinger, Ob. cit.

La Sagrada Familia retornará, pero sobrevendrán también nuevos peligros. Más tarde José y María sufrirán la dolorosa experiencia de los tres días durante los que Jesús permanece perdido ... días que presagian la Pasión, entre la Cruz y la Resurrección. Cuando encuentran al adolescente Jesús dialogando con los sabios del Templo, el Santo Custodio escuchará calmadamente las desconcertantes palabras de su Hijo: "¿Acaso no debía ocuparme de las cosas de mi Padre?" (Lucas 2,19.) Es como si le dijera: Tú no eres padre mío, sino guardián, que, al recibir la confianza de este oficio, has recibido el encargo de custodiar el misterio de la Encarnación. –Cardenal Joseph Ratzinger, Ob. cit.



Santo Tomás de Aquino nos recuerda que “la prudencia es la virtud más necesaria para la vida humana. Vivir bien consiste efectivamente en actuar bien.”



La prudencia, como es el caso de toda virtud natural o adquirida, no se logra por la realización de actos aislados, sino a través de la práctica habitual y la repetición ordenada y perseverante. 

Para crecer en prudencia es vital hacerlo también en humildad. El defecto contrario es la imprudencia, que incluye la precipitación, la impulsividad, la inconsideración, la inconstancia, en suma, la falta de señorío sobre las pasiones. La humildad nos ayuda a aceptar que, «todos tenemos algún tipo de manía pequeña o grande, y eso puede influir sobre la visión objetiva de cada situación.» –David Isaacs, La educación de las virtudes humanas.

Oremos hoy para que nuestros padres y todas las figuras paternales de nuestra comunidad sepan siempre poner en perspectiva, su vida de pareja y su rol paternal, con su fe y compromiso familiar, en particular durante los momentos de duda o de desesperación (familiares, profesionales...) tanto para ellos mismos como para su prójimo.



Lectio Divina [Lectura Orante]

Mateo 1: 16-18

« Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo. El total de las generaciones es, por lo tanto: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta el destierro en Babilonia, catorce generaciones; desde el destierro en Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones. este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no han vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo.»


Meditación

Ciertamente San José no comprende bien el alcance de lo que está ocurriendo, pero tampoco hace juicios temerarios. Irá comprendiendo mejor la situación en la medida en que tome “contacto con el centro de la vida de María” –Cardenal Joseph Ratzinger, Ob. cit.

En todo caso, los Evangelios muestran a una persona desconcertada, “que no sabía cómo comportarse ante la sorprendente maternidad de María” –S.S. Juan Pablo II, Redemptoris Custos, 3.

En aquella compleja circunstancia José no juzga. Más bien practica una salida justa que implica prudencia en el juicio, objetividad, y para no destruir la confianza ante una aparente situación con despreocupación por la verdad íntegra y la fácil pérdida ajena” –Luis Fernando Figari, Enseñanzas de San José para la Vida Cristiana.

La prudencia practicada por personas como San José constituye una virtud cardinal de orden práctico que nos ayuda a obrar rectamente, facilitando la elección de los medios conducentes a nuestra perfección. 

La prudencia nos vincula objetivamente a la realidad, exigiendo un conocimiento de la verdad que permite obrar el bien. Constituye una virtud que se gana en el tiempo. 



Oración a San José para obtener el dominio de si mismo

¡Oh, Buen San José!

Tú que eras un modelo de dominio de sí mismo,

Tú que eras verdaderamente prudente, 

realmente justo y realmente fuerte,

Tú que fuiste pronto en dominar todo miedo al proteger al Hijo de Dios,

¡protege a Dios en mí!

¡Concédeme la gracia de un mejor dominio de mí mismo!

para servir como tú,

para atender la llamada de Dios sin pereza,

para cumplir las pequeñas tareas heroicas de lo cotidiano,

¡antes que soñar con proyectos inadecuados!

¡Permite que mis humildes esfuerzos de ascesis*

mantengan en mí el buen humor y la humildad!

 

¡Oh, Glorioso San José!

que dominabas con tu dulzura y tu obediencia

a tu cuerpo y tus pensamientos,

concédeme el respeto a la ascesis*

En este ejercicio apóyame,

intercede para que yo viva solo por amor,

la intención de la ofrenda, la discreción del sacrificio,

la templanza y el equilibrio,

la sobriedad y la santidad.

 

¡Oh, Dulce San José!

Ayúdame a difundir

como fruto de la templanza

la divina alegría del Evangelio,

Y, que en mis actos como en mis palabras,

yo te imite, como tu hijo Jesús

te imito en todo.

 ¡Amén!

Josepha Petersky

*Conjunto de prácticas y hábitos que sigue el asceta para conseguir la perfección moral y espiritual.


www.saintjosephduweb.com/Priere-a-Saint-Joseph-pour-obtenir-la-maitrise-de-soi_a759.html

 



Acción concreta: Tomo la decisión de entregarme a Dios a través de la oración y por la intercesión de San José, en el próximo momento de duda o desesperación con mi pareja, con mi familia, o en mi rol paternal. También podré sugerir una acción similar a cualquier figura paterna que yo sepa este atravezando momentos de duda o desesperación en su seno familiar.

  


Tomo un minuto para meditar todas estas cosas en mi corazón (Lucas, 2:19)

Comentarios

"Que sus conversaciones sean siempre agradables y oportunas, a fin de que sepan responder a cada uno como es debido". Colosenses 4:6

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