Novena por la castidad y la pureza
Nueve días de oración para crecer en la castidad y aprender a vivir el amor con un corazón libre, íntegro y ordenado hacia Dios.
Un corazón que aprende a amar
La castidad no consiste solamente en evitar el pecado o resistir la tentación. Es una virtud que nos ayuda a integrar nuestros afectos, deseos y sexualidad, para aprender a amar a Dios y a los demás con libertad y verdad.
Todos los cristianos estamos llamados a vivirla, cada uno de acuerdo con su estado de vida. Como enseña el Catecismo, la castidad implica un aprendizaje del dominio de sí que está orientado al don de uno mismo.
Durante estos nueve días de oración, pediremos especialmente la intercesión de Santo Tomás de Aquino y de la Santísima Virgen María para crecer en esta virtud y presentar ante Dios aquellas áreas de nuestra vida afectiva que necesitan orden, fortaleza o una mayor libertad interior.
A lo largo de la novena pediremos al Señor:
- fortaleza ante las tentaciones;
- pureza de intención y de mirada;
- orden en nuestros afectos y deseos;
- respeto por nuestra propia dignidad y la de los demás;
- perseverancia para comenzar de nuevo cuando sea necesario.
Esta novena puede rezarla cualquier persona que desee crecer en la castidad: solteros, novios, esposos, consagrados y sacerdotes, porque la castidad no pertenece únicamente a una etapa de la vida, sino a toda vocación cristiana.
No buscamos querer menos, sino aprender a amar mejor.