Domingo 19 de septiembre. “Quien quiera ser el primero, sea el último”

Domingo 19 de septiembre. “Quien quiera ser el primero, sea el último”

Domingo 19 de septiembre. “Quien quiera ser el primero, sea el último”

Por Juan C. Martínez

Evangelio según San Marcos 9,30-37. 

Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera,
porque enseñaba y les decía: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará".

Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas.
Llegaron a Cafarnaún y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: "¿De qué hablaban en el camino?".
Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande.

Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: "El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos".
Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo:

"El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado".

 

Refexión

 

Al salir de allí, (posiblemente del pueblo de Korazim, que era cruce de caminos y por lo tanto estaba bajo el control del ejercito de Roma, de ahí la conversión del Centurión), Jesús llega a Cafarnaúm (norte del lago Tiberíades), pueblo pescador y hábitat de la suegra de San Pedro (recordemos que desde el domingo pasado las lecturas se refieren al viaje de Jesús, atravesando las regiones de la Decápolis).

Indudablemente, le acompañaba mucha gente (aparte de discípulos, mujeres, los Apóstoles, etc) y les habla de muerte y resurrección, pero ellos no sólo no entienden, para unos será un enigma y para otros es algo totalmente inaceptable.

Mientras Jesús les pregunta sobre qué hablaban durante el camino, ellos callan vergonzosamente, porque no se atrevían a preguntar y lo que es peor, les preocupaba más quién de ellos subiría más alto a su lado, imbuidos por la vanidad y el orgullo.

Sin embargo, Jesús, que es Dios y lee en los corazones, les dice que lo importante no es triunfar, sino servir.

El triunfo no está en la erudición del sabio, sino en la ingenuidad del niño. 

El Canónigo Agustino Tomás de Kempis, allá por el siglo XV escribió sobre esto:

«Aun cuando supieras de memoria la Biblia entera y las sentencias de todos los filósofos, ¿de qué te serviría sin caridad y gracia de Dios?» 

Adulando al sabio, satisfacemos nuestra vanidad y estulticia, pero abrazando al pequeño, al desvalido, al descartado, al necesitado, a quien abrazamos es a Dios.

San Máximo de Turín en el siglo IV, también nos dejó una estupenda reflexión al respecto: “

¿Este misterio no es el paso del mal al bien? Del pecado a la justicia, del vicio a la virtud, de la vejez a la infancia. Hablo aquí de la infancia que significa sencillez, no de la edad”.

"El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos" Dice nuestro Señor Jesucristo.

Debe ser el más pequeño, debe renunciar a sus sueños de grandeza, a la vanidad podrida y engañosa del mundo, a no sobresalir en todo y a dejar de ser admirado o popular o pretender siquiera serlo.

Que difícil se nos hace esto en este mundo actual lleno de sus “selfies” y sus… “yo más que tu y multiplicado por dos”, si no figuras en según qué sitios, no eres nadie. Luego vienen los problemas, los chismes, las depresiones, las enfermedades psíquicas, los rechazos, las peleas, los disgustos y… hasta los suicidios.

Jesús nos da la clave para ser abrazados por Dios, como hijos suyos que somos, renunciar a nosotros mismos, hacernos servidores de los demás sin importar nada más que amar a Dios en ellos mismos, aunque nos duela, aunque nos rechacen, nos maltraten, no nos comprendan, no nos acepten, nos insulten, nos repriman o incluso nos maten.

No, esto no es masoquismo, no nos confundamos. El masoquismo es un deleite desordenado, obtenido a través de un placer morboso por el dolor físico y el sufrimiento por dependencia, su humillación es teatral, es una patología mental, la psique se enferma (y algunos nos lo quieren presentar como un juego social, incluso en las escuelas) Dios nos asista.

Recordad a los Mártires, que iban cantando y bailando hacia su muerte, pues su FE era tan grande y PURA como la de los niños y sabían que se iban a los brazos de Dios, aquello era una FIESTA, que dejaba atónitos a sus enemigos más déspotas y crueles.

El que da su vida en Cristo por los demás recibe el premio más grande, no lo digo yo, lo dice Jesús que es el mismo Dios.

Queridos hermanos, oro para que el Espíritu Santo nos de la fuerza del calor humilde, para repartir el amor de Dios y alegría del Evangelio salvador allá donde nos ponga el Señor.

Ah!,  Nuestra madre María siempre nos ayuda  y acompaña en la tarea, tenedlo presente, nunca falla. ¡Feliz Domingo!

Je prends un instant pour méditer toutes ces choses dans mon cœur (cf Luc 2,19)

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Que vos paroles soient toujours bienveillantes, qu’elles ne manquent pas de sel, vous saurez ainsi répondre à chacun comme il faut. Col 4 : 6

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