Santa Maravillas de Jesús y San Juan de la Cruz

Queridos amigos:

Para culminar hoy el ciclo de santos que tuvieron como maestro a San Juan de la Cruz os traigo a Santa Maravillas de Jesús.

Os pongo unos datos de su biografía en los que habla de su interés por Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. En el video del final viene su biografía desde el principio.

Datos extraídos de : https://santamaravillasdejesus.es/biografia/

“Leía asiduamente las obras de santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz y así decidió consagrarse a Dios en el monasterio de Carmelitas Descalzas de El Escorial (Madrid). Larga fue la espera para obtener el consentimiento de su director y de su madre, al enviudar esta, y entretanto estará en el mundo sin ser del mundo. Por fin ingresó el 12 de octubre de 1919, recibiendo el nombre de Maravillas de Jesús. Se sentía inmensamente feliz. ¡Venía tan bien preparada y tan largamente probada! Tomó el hábito en 1920 e hizo su primera profesión en 1921. El motivo que llevó a Maravillas al Carmelo fue el amor a Cristo, sus deseos de imitarle. De ahí sus ansias de sufrir, reparar y entregarse totalmente a Él por la salvación de las almas. Amaba también intensamente a la Santísima Virgen, y así escribió: «Uno de los motivos que me inclinaron al Carmelo fue el ser por excelencia la Orden de la Virgen». No es todavía profesa solemne cuando el Señor le pide la fundación de un Carmelo en el Cerro de los Ángeles, centro geográfico de España, donde se había levantado un monumento al Sagrado Corazón y se había consagrado a Él la nación el 30 de mayo de 1919, por el rey Alfonso XIII. El 19 de mayo de 1924, la Hermana Maravillas y otras tres monjas de El Escorial se instalaban en una casa provisional del pueblo de Getafe para atender desde allí la edificación del convento. En esta casa hizo su profesión solemne, el 30 de mayo de ese mismo año. En junio de 1926, con solo treinta y cuatro años, fue nombrada priora de la comunidad, no sin gran resistencia por su parte. Pocos meses después, el 31 de octubre, se inauguraba el monasterio en el Cerro de los Ángeles (…) Santa Maravillas trabajó incansablemente por extender la Orden del Carmen, sin ahorrar esfuerzos ni sacrificios para abrir nuevas «Casas de la Virgen», impulsada por el deseo de llevar almas al Señor. A los Carmelos del Cerro, Kottayam y Batuecas, se sucedieron ocho conventos más, y además fueron restaurados por ella el Monasterio de La Encarnación de Ávila y el Carmelo de El Escorial. En 1961 funda el Carmelo de La Aldehuela, a catorce kilómetros de Madrid, donde había existido hasta hacía pocos años un monasterio cisterciense. En él vivirá la Madre retirada hasta su muerte.”

Y ahora un texto del libro de Jose María Iraburu titulado “Maravillas de Jesús, carmelita descalza santa” de dónde habla de la influencia sobre ella de estos dos santos:

Devoción a Santa Teresa y a San Juan de la Cruz: Santa Maravillas ama a la fundadora del Carmelo de todo corazón, como lo expresa este cuarteto: «Santas, tan santas como ésta, hay muy pocas o ninguna. ¡Y pensar que ésta es mi madre, y que yo soy hija suya!» (s/f: B-1125). «¡Qué felicidad ser hijas de nuestra Santa Madre!» (61: C-4286). Con todo respeto, ella pone a Santa Teresa por encima de todas las demás santas. Así lo expresa en una ocasión con su habitual desparpajo: «Estamos leyendo un libro muy interesante, aunque dice muchas cosas muy tontas, como decir que fue mucho más herida de amor santa Teresita, cuando hacía el vía crucis, que la Transverberación de la Santa Madre, y cuando la visión del crucifijo, aquella vez que se le salió la estampa» (59: C-2238). 

Santa Teresa de Jesús es para Santa Maravillas madre y maestra, y sus escritos los lleva grabados en el corazón. Por eso los recuerda tantas veces en sus cartas: «¡Ay, madres mías! ¿Qué? Pues nada, “esta cárcel y estos hierros en que el alma está metida”. ¡Cuánto cansa todo lo que no es Dios!» (58: C-2211).

 La madre Maravillas, que también cita con gran frecuencia a su «Santo Padre» Juan de la Cruz, es fiel discípula suya. Ella quiere ir por las nadas al Todo, ella quiere padecer y ser despreciada por el amor de Cristo, ella atraviesa largamente la Noche oscura del sentido y del espíritu, y avanza derechamente hacia la unión deificante, conducida por tan gran maestro espiritual. 

Después del Cerro, el primer convento que funda la Madre fue el de Mancera, en recuerdo de San Juan de la Cruz. «En esta primera fiesta de nuestro Santo Padre pasada en este rinconcito de cielo por sus hijas, no podemos menos de enviarle unas letritas para decirle lo contentísimas que nos encontramos aquí y con grandísimos deseos de seguir las huellas de nuestro Santo Padre. Hoy ha sido un día de grande alegría; todo estaba lleno de su santo recuerdo» (44: C-566). También su fundación de Duruelo es en honor del santo. «Miren que tenerlas el Señor en el lugar que escogió para que diese comienzo la Reforma de la Orden de su Madre y donde vivió quien le amaba con aquella locura. ¡La verdad es que las carmelitas que vivan ahí tienen que vivir llenas de amor verdadero al Señor» (47: C-4918)! «Pidan mucho para que sepamos aprovechar esta gracia de vivir en Duruelo, que, aunque el lugar no da la santidad, mucho obliga el pensar cómo vivirían aquí aquellos primitivos y, sobre todo, nuestro Santo Padre» (48: C-1050).

 A San Juan de la Cruz acude en sus necesidades, como una vez que tienen dificultad con unos telares: «Yo, que tan aficionada soy a novenas, voy a empezar una a nuestro Santo Padre, que era tejedor, para ver si se nos arregla pronto» (41: C-900). La doctrina que da la madre Maravillas es la que recibe de San Juan de la Cruz: «Bien sabe, amadísima madre e hija mía, que por este camino de las “nadas” se encuentra al Todo, a nuestro único Amor» (s/f: B-645). «¡Qué tesoros tenemos en los libros de nuestros Santos Padres, tan llenos de luz y de amor al Señor!» (45 o 46: C-4749). 

Sus propias aventuras espirituales las entiende la Madre según la enseñanza del gran místico carmelita: «Luego, en la Misa cantada, empezó de nuevo el sufrimiento, algo de aquello de las negaciones. Me acordaba de aquello del Santo Padre: “¿Por qué, pues has llagado aqueste corazón, no le sanaste? Y, pues me lo has robado, ¿por qué así le dejaste y no tomas el robo que robaste?” ¡Qué tender hacia Dios! ¡Qué sed de amarle! Un intenso sufrir, pero pacífico» (31: C-299). Y en otra ocasión: «En esas operaciones secretas, que ahora ya no sé decir, es un recuerdo ahora de las tres Divinas Personas y un “entender no entendiendo”, como dice el Santo Padre, y se enciende el fuego del amor de tal forma, pacífico, pero tan intenso, que parece que abrasa de veras y que ya quisiera cesar de toda obra, para no hacer más que amar» (33: C-407). 

Como veremos en su momento, la madre Maravillas interpreta y expresa su propia vida mística en claves aprendidas del gran Doctor místico. A veces remite a ciertos lugares de sus escritos para dar a entender lo que ella no acaba de saber expresar: «Fue una luz tan grande sobre algunas cosas y, sobre todo, (no sé cómo explicarlo), sobre lo que trata el Santo Padre, en el capítulo VII del Libro Segundo de la Subida del Monte. Ese capítulo me ha entusiasmado siempre» (38: C468 bis).”

¡¡¡Estoy recibiendo vuestras contestaciones a mi correo y os doy las gracias, me estáis ayudando mucho con vuestras ideas!!!

Bueno y para terminar un vídeo precioso sobre Santa Maravillas de Jesús para poder conocerla mejor:

¡Hasta la próxima semana amigos!


 

Je prends un instant pour méditer toutes ces choses dans mon cœur (cf Luc 2,19)

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Que vos paroles soient toujours bienveillantes, qu’elles ne manquent pas de sel, vous saurez ainsi répondre à chacun comme il faut. Col 4 : 6

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Sanación interior con San Juan de la Cruz y otros místicos