28-El derramamiento de la Preciosísima Sangre de Jesús en la Llaga del Costado

Oración de Santa María Magdalena de Pazzi y Acto de Contrición

Padre Eterno, cubre mis labios con la Preciosísima Sangre de tu amado Hijo, de manera que mis oraciones sean purificadas antes de ascender a tu divino altar.

Dios mío, me arrepiento de todo corazón de todos mis pecados y los aborrezco, porque al pecar, no sólo merezco las penas establecidas por ti justamente, sino principalmente porque te ofendí, a ti sumo Bien y digno de amor por encima de todas las cosas. Por eso propongo firmemente, con ayuda de tu gracia, no pecar más en adelante y huir de toda ocasión de pecado.

Amén

Reflexión sobre la obra redentora del Señor

Estando Jesucristo muerto en la Cruz, un soldado abrió su costado con una aguda lanza, e hizo nacer de allí una nueva fuente de Sangre que brotó, al mismo tiempo que el agua, de su Corazón entreabierto. «Fue herido, dice San Bernardo, por aquella lanza cruel de barbarie y de furor, porque primero había sido herido con la lanza del amor:» Vulneratus lancea furoris, qui prius vulneratus fuit lancea amoris. Ved aquí la Sangre nueva que aumenta nuestra esperanza. Su Corazón se abre como una arca de refugio para los justos y para los pecadores; todos son convidados a ella: «Ven, paloma mía, en las hendiduras de la piedra», dice al alma justa, a quien invita como a paloma amada a retirarse a las hendiduras y concavidades de la piedra que son sus llagas sagradas y particularmente la de su Corazón. Llama a los pecadores a esta piedra de refugio, petra refugium herinacis, para hallar en ella el perdón del castigo merecido y lavarse de sus manchas. ¡Oh amor sin límites el de Jesús; pero amor al que el hombre corresponde tan mal! Ved aquí, decía Jesús, que yo os doy mi Sangre, a fin de que vosotros me deis una gota de la de vuestro corazón; esto es, una lagrima, un acto de dolor de haberme ofendido. Esta es una manera fácil de volver sangre por sangre. Para compensar un mar de sangre, basta una gota de nuestras lágrimas, y he aquí lo que tan a menudo se le rehúsa. Es muy corto el número, por no decir ninguno, de los que se arrepienten, de lo íntimo de su corazón, de las graves ofensas hechas a la soberana Majestad. De este modo se renueva cada día lo que el Señor declaró a la bienaventurada Ángela de Foligno. «Hay muchos todavía, le dijo, que no cesan de quebrantar mis huesos y de verter la Sangre de mis venas.» Y ¿no deberá decirse, con San Buenaventura: «Oh Jesús mío, es necesario tener un corazón más duro que la piedra para no ablandarse con vuestra Sangre?»
II. Considera además, alma mía, los profundos misterios que encierra esta herida de amor y la Sangre preciosa que de ella mana. De una costilla de nuestro primer padre Adán formó Dios a Eva nuestra madre; y del costado abierto de Jesús fue formada su querida Esposa la Iglesia, «que quiso adquirir con su propia Sangre:» Quam acquisivit Sanguine suo. En el arca, Noé se libró de las aguas devastadoras del Diluvio Universal; y en esta arca misteriosa de su costado abierto, Jesús da asilo a las almas para librarlas de la espada vengadora de la justicia divina irritada contra los hombres. Además, otro misterio se manifiesta también en esta Llaga Sagrada y en esta Sangre. Aquella piedra de Oreb, herida por la mano de Moisés en el desierto por mandato de Dios, y de la que brotaron aguas puras para apagar la sed del pueblo israelita, no significa otra cosa según el Apóstol que el corazón de Jesús abierto y herido, fuente eterna de misericordia y de gracia: Bibebant omnes de spiritali, consequente eos petra; petra autem erat Christus. He aquí la fuente de donde mana esa Sangre cuya abundancia es más que suficiente para apagar la sed de todas las almas: Umbra erat aqua de petra, quasi sanguis ex Christo, qui fugientes populos sequebantur ut biberent et non sitirent, redimerentur et non perirent.

Rosario a las Santas Llagas/Rosario de la Preciosísima Sangre (A elección)

(Se usa un rosario normal, se presentan en paralelo)

Al inicio:

Oh Jesús, divino redentor, sé misericordioso con nosotros y con el mundo entero. Amén

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Amén

¡Perdón! ¡Misericordia, Jesús mío!; durante los peligros presentes, cúbrenos con tu preciosa sangre. Amén

Padre Eterno, ten Piedad y Misericordia por la Sangre de Jesucristo, Tu Único Hijo. Ten Misericordia de nosotros, Te suplicamos.

Amén. Amén. Amén.

Cuentas grandes:

Bendita sea la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, que con ella nos redimió.

/

Padre Eterno, te ofrezco las Santas Llagas de Nuestro Señor Jesucristo, para sanar las llagas de nuestras almas.

Cuentas pequeñas:

Preciosísima Sangre de Cristo, lávanos. Preciosísima Sangre de Cristo, defiéndenos.

/

Jesús mío, perdón y misericordia, por los méritos de tus Santas Llagas.

Cadena:

Jesucristo, aplaca tu ira, tu justicia y tu rigor. Líbranos de esta epidemia, misericordia Señor.

/

María, madre llena de aflicción, las llagas de tu Hijo graba en mi corazón.

Al finalizar:

Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.

/

Padre Eterno, te ofrezco las Santas Llagas de Nuestro Señor Jesucristo, para sanar las llagas de nuestras almas (3 veces).

Gozos (Opcional)

Pues morís, Padre y Señor,

En una Cruz afrentosa,

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Esposo de sangre hermoso,

Que en vuestra Circuncisión,

Con ternura y compasión

La derramáis cariñoso:

Y aunque tierno y amoroso

Lloráis por el pecador:

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Entre el huerto de las penas,

Entre angustias y agonías,

Dais amante por mil vías

La Sangre de vuestras venas:

Y pues con dulces cadenas

Rendís nuestro desamor:

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Ríos de Sangre corrieron

De vuestro Cuerpo sagrado,

Cuando a golpes maltratado

Con tanto azote le hirieron:

Todo una llaga os hicieron,

Siendo el hombre el ofensor:

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Vos de espinas coronado

Tanta Sangre derramáis,

Que casi, mi bien, cegáis,

Todo el rostro ensangrentado:

Y pues tierno y lastimado

Pagáis por vuestro deudor:

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Al llegar desfallecido

Y sin aliento al Calvario,

Un aleve y temerario

Os arrebata el vestido:

Piel y Sangre, mal herido,

Nos dais en este rigor:

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Clavos son nuestros delitos,

Que en una Cruz os fijaron,

Y pies y manos rasgaron

Con dolores exquisitos:

La sangre de Abel da gritos

En favor de su agresor:

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Difunta vuestra hermosura,

Un ciego, el más atrevido,

El dulce pecho os ha herido,

Derramando con ternura

Raudales de gran dulzura

La Fuente del Salvador:

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.


Pues morís, Padre y Señor,

En una Cruz afrentosa,

Por vuestra Sangre preciosa,

Dadnos Jesús, vuestro amor.

 

℣. Nos redimiste, Señor, con tu Sangre.

℟. Y nos hiciste un reino para tu Padre y Dios nuestro.


ORACIÓN: Omnipotente y Eterno Dios, que por la Preciosa Sangre de tu Hijo quisiste aplacarte y redimirnos, concédenos te suplicamos, recordarte el precio de nuestra Redención, para que merezcamos alcanzar en esta vida el perdón, y la gloria en la eterna. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Coloquio

¡Oh Llaga de amor! ¡Oh Sangre adorable de vida eterna! Yo he hallado, diré, oh Jesús mío, con vuestro devoto siervo San Bernardo, yo he hallado el más tierno de los corazones abierto y herido por mí, el Corazón del padre más amante, el Corazón del pastor más vigilante, del amigo más fiel, del hermano más tierno que puede desearse. Permitidme, pues, aproximarme a vuestro Corazón Dulcísimo, para purificarme con esa Sangre benéfica que de Él sale; permitidme entrar en esa arca de refugio para librarme del naufragio que me acarrearían mis culpas; y ¡ojalá que en esa Sangre de amor que, derramáis de vuestro Corazón, se extingan las flechas abrasadoras que la divina justicia esta pronta a descargar contra un pecador como yo! Ahí es donde quiero ocultarme, ahí quiero vivir, ahí quiero morir, en la más viva confianza de que no tendréis corazón para separarme de vuestro costado y arrojarme a los ardores del infierno.

Ejemplo de la vida de un santo

Muy joven aún, Santa Lutgarda vivía en un monasterio de benedictinas cuando nuestro común enemigo la tendió por medio de algunos jóvenes un lazo peligroso. Habiéndose acercado al monasterio tuvieron con ella tales conversaciones que su corazón poco firme aun en la virtud, se dejó ganar de un sentimiento de afecto a quien le había expresado su ternura y amor; pero un día, que se entretenía en tan peligrosos pensamientos, se sintió sorprendida de un secreto horror, y vio se le aparecía Cristo que, mostrándole su costado abierto, le mandó arrojar las seducciones de aquel loco amor y volver su corazón hacia su llaga. «Aquí, la dijo, hallarás las verdaderas delicias que te colmaran de consolaciones infinitas.» Estas palabras obraron en Lutgarda un cambio total, y desde entonces, dándose toda a su Señor, no buscó en adelante otra cosa que amarle y agradarle.

Jaculatoria

Padre Eterno, te ofrezco la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo en expiación por nuestros pecados y por las necesidades de la Santa Iglesia.

(Rezar la cantidad de veces que se quiera)

Letanías

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo óyenos.

Cristo escúchanos.

Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.

Santa Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.

Sangre de Cristo, hijo único del Padre Eterno, sálvanos

Sangre de Cristo, Verbo encarnado,

Sangre de Cristo, Nuevo y Antiguo Testamento,

Sangre de Cristo, derramada sobre la tierra durante su agonía,

Sangre de Cristo, vertida en la flagelación.

Sangre de Cristo, que emanó de la corona de espinas,

Sangre de Cristo, derramada sobre la Cruz,

Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación,

Sangre de Cristo, sin la cual no puede haber remisión,

Sangre de Cristo, alimento eucarístico y purificación de las almas,

Sangre de Cristo, manantial de misericordia,

Sangre de Cristo, victoria sobre los demonios,

Sangre de Cristo, fuerza de los mártires,

Sangre de Cristo, virtud de los confesores,

Sangre de Cristo, fuente de virginidad,

Sangre de Cristo sostén de los que están en peligro.

Sangre de Cristo, alivio de los que sufren,

Sangre de Cristo, consolación en las penas,

Sangre de Cristo, espíritu de los penitentes,

Sangre de Cristo, auxilio de los moribundos,

Sangre de Cristo, paz y dulzura de los corazones,

Sangre de Cristo, prenda de la vida eterna,

Sangre de Cristo que libera a las almas del Purgatorio,

Sangre de Cristo, digna de todo honor y de toda gloria,


Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.


V.- Nos rescataste, Señor, por tu Sangre.

R.- E hiciste nuestro el reino de los cielos.


Oremos: Dios Eterno y Todopoderoso que constituiste a tu hijo único Redentor del mundo, y que quisiste ser apaciguado por su sangre, haz que venerando el precio de nuestra salvación y estando protegidos por él sobre la tierra contra los males de esta vida, recojamos la recompensa eterna en el Cielo.

Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

Je prends un instant pour méditer toutes ces choses dans mon cœur (cf Luc 2,19)

Que vos paroles soient toujours bienveillantes, qu’elles ne manquent pas de sel, vous saurez ainsi répondre à chacun comme il faut. Col 4 : 6

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