Día 1: de la nada al todo

Queridos amigos:

¡Bienvenidos a este retiro que seguiremos de la mano del gran místico San Juan de la Cruz!

Nadie como él ha escrito con tanta pasión y ternura del Amor. Era un gran enamorado de Dios. 

Conozcámoslo un poco más

Su vida desde pequeño estuvo marcada por el dolor. Vivió la pérdida de su padre, la pobreza, la humillación, el abandono, y todo esto no le alejaba de su gran amor, Cristo, sino que al contrario le servía para unirse cada vez más Él. 

Cristo llegó a ser lo más importante de su vida, viviendo solo para Él como dice la Palabra de Dios en el Cantar de los Cantares “Mi amado es para mí y yo soy para mi amado” (Cantar de los Cantares 6,3). 

Estas mismas palabras las repetía también Santa Teresa de Jesús con la cual San Juan de la Cruz tuvo una amistad mística, siendo los dos reformadores de la Orden del Carmelo.

Sus textos

San Juan de la Cruz realizó varios esquemas o dibujos con el título de "Monte Carmelo" o "Monte de la Perfección". Repartió más de 50 de estos dibujos, ninguno de cuyos originales se conserva.

En la cima del dibujo podemos leer:

Sólo mora en este monte la gloria y honra de Dios”

Y a continuación estas palabras:

Para venir a gustarlo todo,
no quieras tener gusto en nada.
Para venir a saberlo todo,
no quieras saber algo en nada.
Para venir a poseerlo todo,
no quieras poseer algo en nada.
Para venir a serlo todo,
no quieras ser algo en nada.
Para venir a lo que no gustas
has de ir por donde no gustas.
Para venir a lo que no sabes
has de ir por donde no sabes.
Para venir a poseer lo que no posees
has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres
has de ir por donde no eres.
Cuando reparas en algo
dejas de arrojarte al todo.
Para venir del todo al todo
has de dejarte del todo en todo,
y cuando lo vengas del todo a tener
has de tenerlo sin nada querer.
En esa desnudez halla el espíritu su descanso,
porque no comunicando nada, nada le fatiga hacia
arriba, y nada le oprime hacia abajo,
Porque está en el centro de su humildad.

Meditemos

-Si os parece después de haber leído calmadamente estas palabras de San Juan de la Cruz podemos hacer hoy un momento de oración reflexionando sobre las nadas de nuestra vida:

-Retírate a un lugar tranquilo. Adopta una postura cómoda e intenta relajar tu cuerpo con una respiración profunda y calmada.

-Abandona todas tus preocupaciones en tu Padre Dios. Jesús está contigo, Él sabe de tus sufrimientos, y de tantos sinsentidos que ha habido o hay en tu vida. Tantas cosas que no entiendes, tantas personas a las que estás apegado, ataduras que te ahogan muchas veces y no te dejan respirar en el Amor de Dios. 

-Deja todas esas cargas en manos de Jesús. El entiende muy bien de dolor. Pero ahora te mira Resucitado diciéndote que dejes un momento todos tus pensamientos, todas tus preocupaciones y descanses en su Amor que es lo único importante. 

-Pide a Jesús que te ayude a recorrer ese camino de despojamiento de todo aquellos que no te llena y te impide caminar hacia Él.  

Oremos

Jesús, Tú eres lo más importante para mí, aunque ahora tal vez no me dé cuenta. Ayúdame a descubrir tu Amor. Jesús te amo. Amén.


Queridos amigos, ¡hasta mañana!.


Tomo un minuto para meditar todas estas cosas en mi corazón (Lucas, 2:19)

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"Que sus conversaciones sean siempre agradables y oportunas, a fin de que sepan responder a cada uno como es debido". Colosenses 4:6

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