14 febrero - Cuarto día : ¡Compasivos!

14 febrero - Cuarto día : ¡Compasivos!

14 febrero - Cuarto día : ¡Compasivos!

 

Oración para todos los días

¡Oh María Inmaculada, Santísima Virgen de Lourdes! deseo hacer esta novena con la mayor devoción de mi alma, y responder al llamado que en persona de la humilde Bernardita, has hecho a todos tus hijos.

Me postro a tus pies para escuchar con atención tu dulce voz, presentarte mis necesidades y solicitar tus amorosos cuidados. No me ignores, Madre mía, a pesar de mi indignidad; observa únicamente el arrepentimiento que tengo por haber afligido tu maternal corazón.

Renueva en mi corazón la pasión hacia tu adorado Hijo, acude en mi ayuda durante esta santa novena, en la cual me propongo purificar mi alma y conseguir por tu intercesión el favor especial que solicito de la Divina Majestad.

Mucho mas quiero dar gracias a Dios, por todos los beneficios recibidos.

¡Amén!

 

 

Oración para el cuarto día

La Santísima Virgen fuertemente desea que rogemos por los pecadores. Y ciertamente no puede ser menos que eso: el mundo fue creado por Dios para nosotros y su gloria; el hombre fue creado a su imagen y semejanza, y fue redimido por la sangre preciosísima de su Santísimo Hijo, entonces es nuestro deber honrarle, servirle y reverenciarle; pero, ¡oh dolor! los hombres se han vuelto contra su Dios y Señor; continuamente le ofenden.

No se puede oír sin angustiarse tan horribles blasfemias; no se puede mirar, sin exhalar un grito de dolor la profanación de los santos días del Señor, convertidos hoy por la perversión de los hombres en días de abuso laboral, de bacanales inmundas, de tragedias sangrientas. Las naciones se han levantado contra Cristo y su Iglesia: el error y la impiedad (falta de piedad y fe religiosa) dominan por todas partes, y la sensualidad malsana crece como un tsunami sobre el mundo moderno, amenazando sumergir todo lo que encuentre en su camino incluyendo los valores familiares y la ética social.

¿Qué debemos hacer? Rogarle a Dios... Se pierden tantas almas todos los días… y ¿debemos seguir apáticos ante tan triste realidad? Seamos conscientes que este es uno de los propósitos de esta novena; pedir a Dios por los pecadores. ¿Estamos convencidos? ¿Dedicaremos todos los días un rato de oración por el perdón de las culpas? Meditemos en la tristeza que presento en esta Aparición la Santísima Virgen, y propongámonos disminuir los pecados en nosotros y en nuestros seres queridos y especialmente la blasfemia y la profanación de los días santos.

El pecado más grande de hoy es que los hombres han perdido el sentido del pecado y de esta manera puede suceder de hacer pagar a otros el precio de nuestra “mediocridad cristiana”.– Papa Francisco, Marzo 31, 2014, Casa de Santa marta, Vaticano.

¡Amén!

 

 

Parte Histórica - Cuarta parte

La noticia de las apariciones, así como la promesa que había hecho Bernardita de ir al lugar de las manifestaciones durante quince días, se había extendido por toda la comarca. De todas partes acudían a la Gruta, y millares de personas al salir el sol, el día 21 de Febrero se hallaban reunidas, esperando ver lo que en las rocas de Massabielle sucedía.

Bernardita por su parte, cumpliendo la promesa hecha a la Señora, y atravesando por medio de la multitud, sin dejarse afectar ni sin perturbarse, llega a las proximidades del nicho. A los pocos momentos su rostros se transforma, volviéndose radiante; todas sus facciones se elevan, y como si penetrase en una región superior, sus gestos expresaban sentimientos que no son de este mundo. La boca entreabierta, estaba como petrificada de admiración; sus ojos fijos y bienaventurados contemplaban una hermosura divina que ningún otro veía pero que todos presentían, viéndola, por decirlo así, en la reverberación de la cara de la niña.

A su lado se hallaba el Dr. Dozous y al verla en esta situación, la observa detenidamente, le toma el pulso, y después de un rato exclama: "No, esta no es la rigidez de la catalepsia; aquí no hay excitación febril, ni el éxtasis inconsciente de los alucinados; aquí hay un hecho completamente extraordinario para la medicina."


En aquel momento, la niña arrodillada da algunos pasos, y avanza en esta actitud, hacia el interior de la Gruta. La Madre de la misericordia pareció recorrer con mirada triste la tierra. Bernardita, al verla llena de dolor, exclama: "¿Qué sucede? ¿ Qué es preciso hacer?"

Responde la excelsa Madre de Dios: «Rezar por los pecadores». Entretanto el corazón de la inocente pastorcilla se llena de amargura por ver el dolor que manifiesta la Santísima Virgen; y la fisonomía que antes aparecía radiante, se cubre de una indecible tristeza, al tiempo que de sus ojos se desprenden dos gruesas lágrimas que ruedan por sus mejillas, donde se detienen sin caer hasta la tierra.

Una ley natural nacida en el corazón de todos los seres, los inclina a buscar siempre su felicidad; y mas que todos, el hombre ansía el momento en que pueda ser feliz. Desgraciadamente el hombre busca su dicha allí donde no se encuentra; la busca en las riquezas y éstas son perecederas; la busca en los placeres, y éstos son amargos; la busca en los honores y estos son vanos. El corazón del hombre está hecho para una dicha infinita y nada de lo que es creado lo puede saciar. María sabe dónde se encuentra la verdadera felicidad, y ésta es la que promete a Bernardita: «Yo te haré dichosa, no en esta vida sino en la otra.»

La verdadera dicha consiste en conseguir el fin para el cual hemos sido creados; y este fin es Dios. En Él está la verdadera felicidad. Y como para llegar a Dios es necesario seguir el camino del deber, la verdadera dicha para el cristiano aquí en la tierra, es el testimonio de la conciencia, del deber cumplido. Esta dicha la podemos obtener y aún mas, ¡la debemos buscar aquí en la tierra! Pretender otra felicidad es engañarse.

Además, no debemos olvidarnos que la tierra es un valle de lágrimas, es decir el lugar del sufrimiento y que mientras vivamos en él tendremos que sufrir, queramos o no. En primer lugar, porque somos pecadores y nuestros pecados necesitan una expiación; y en segundo lugar, porque a ejemplo de Jesús, para subir al cielo el cristiano debe merecerlo, pasando antes por los sufrimientos del Calvario. En cuanto a la dicha eterna, María nos la promete como se la prometió a Bernardita, con tal que oigamos sus consejos y cumplamos sus mandamientos.

 

 

Meditación del Cuarto Día 

¡Nuestra Señora de Lourdes! la presencia de las iniquidades de la tierra ha hecho pasar una nube dolorosa sobre tu frente celestial y ha afligido y entristecido, por decirlo así, tu felicidad eterna. Y entonces nos has pedido que roguemos por los pecadores.

Te obedecemos, clementísima Virgen y elevamos nuestras ardientes súplicas a Ti y a Dios, por todos los que te han ofendido en la tierra.

Pero nosotros también somos pecadores, grandes pecadores, indignos de levantar hacia Ti nuestra mirada, y así y todo te invocamos por otros pecadores quizás menos culpables ante los ojos de tu justicia que sólo exigirá a cada uno en proporción justo de lo que ha recibido.

Te suplicamos por los débiles: ¡Fortifícalos!: te suplicamos por los extraviados: ¡Guíalos!; te suplicamos por los enfermos: ¡Sanalos!; te suplicamos por los que padecen del todo y estan muertos ante la gracia: ¡Resucítalos!

¿Acaso, Señor, la iniquidad de los hombres será mayor que tu misericordia e infinito poder? Levanta, ¡oh! Dios de Jacob, tu omnipotente mano y ajusticia a este mundo culpable haciéndolo caer de rodillas, postrándolo ante tu cruz y convirtiéndolo en tu misionero apóstol.

¡Ah! Señor; todas las fuerzas humanas han llegado a su límite; ven a nosotros, ¡oh! Salvador del mundo porque perecemos sin Ti.

Dirige la barca y se calmarán todas las furias del mar.

« Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú entre las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. ¡Amén! »

 

 

Oración a Santa Bernardita

¡Bernardita de Lourdes! joven humilde y sencilla,
fuiste elegida por predilección divina  
para contemplar a la Madre de Dios, 
recibir su mensaje de conversión 
y entregarlo a los hombres de nuestro tiempo. 

Hoy venimos también nosotros, 
tus hijos, tus hermanos,
a saludarte y felicitarte,
dispuestos a imitar tu fe y entrega al Señor. 

Tú, que acudiste presurosa al encuentro de la Virgen,
préstanos tus pies ágiles para llegar hasta Jesús,
recorriendo el mismo camino que te enseñó María. 

Tú, que con tu Rosario alabaste a la Virgen Santa, 
préstanos tus labios candorosos,
para dialogar con Cristo, contarle nuestros problemas,
y compartir las esperanzas de nuestros hermanos. 

Tú, que en un cielo anticipado, 
contemplaste extasiada a María Inmaculada,
préstanos tus ojos límpidos para admirarla en su grandeza
y ser como Ella humildes servidores del Señor. 

Tú, que recibiste una promesa de felicidad, 
no en este mundo, sino en el otro,
danos tu corazón sencillo y generoso
para cumplir siempre con nuestro deber. 

Así, amando cada día más al Señor, 
y reconociéndolo presente en nuestros hermanos,
merezcamos contemplar contigo en el cielo
al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

¡Amén!

 

 

Gozos a la Virgen de Lourdes

I

Virgen Santa Inmaculada, de la Gruta misteriosa,

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

II

Allá en las verdes riberas donde sus aguas de plata
El manso Gave desata dando vida, inspiración.
A la sombra de sus bosques la humilde Lourdes reposa.

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

 

III

De verduras tapizadas se levantan sus montañas
De cuyas ricas entrañas, con admirable primor,
Se desprende una ancha Gruta que se cubre de silvestre roca.

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

 

IV

Hacia las faldas del monte subió un día Bernardita,
La aldeana de Dios bendita por sus gracias y candor,
A formar haces de leña que proveyeran a su choza con fuego y calor.

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

 

V

Súbitamente a la Gruta un rayo de luz la ilumina,
Y en una aureola divina más espléndida que el sol,
La reina del Cielo y la Tierra su santo pie en la roca posa.

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

 

VI

“No temas, hija querida, levanta a mí tu mirada,
Soy María Inmaculada, soy la Madre de tu Dios
Por teatro elijo este sitio de mi portentosa mano.”

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

 

VII

Dijo la Virgen, y envuelta por los pliegues de una nube
Al Cielo de nuevo subió que a su paso se entreabrió:
La aldeana vuelve a la vida, y su alma de placer rebosa.

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

 

VIII

Al pie de esta misma Gruta, diez y ocho veces la aldeana
De la Virgen soberana la vista recibió,
Desafiando al malvado, otras tantas veces victoriosa salió.

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

 

 

IX

Sellar quiso, sus bondades la Señora, eternamente,
Con una límpida fuente, que entre las rocas brotó
Al contacto repentino de la candorosa niña.

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

 

X

En esas aguas del cielo el hombre encuentra la vida,
Huye la muerte aterrada, calma el triste su dolor,
Y en los triunfos de María la Iglesia Santa se goza.

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

 

XI

El lejano peregrino va a postrarse ante esa roca,
Donde el mundo entero invoca, Tu Divina Concepción.
¡Bendita seas, María!
Que de Dios eres Madre, Hija y Esposa.

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

 

XII

Virgen Santa Inmaculada de la Gruta Misteriosa,

Acoge, Madre piadosa de tus hijos la oración. 

¡Amén!

 

 

Oracion Final

Inmaculada Señora y Madre mía, por el grande amor que mostraste a los hombres, dignándote aparecer en una tosca gruta e instruir a la joven y dichosa Bernardita, tes ruego me hagas merecedor(a) de alegrar mi corazón con tus influencias soberanas.

Y así, Señora, como hiciste brotar en la gruta de Lourdes aquel manantial riquísimo de cristalinas y saludables aguas, para remedio del cuerpo, derrama sobre mi pobre alma las dulces y fértiles aguas de la gracia, que apaguen mi sed por las cosas de la tierra, y limpien mi espíritu para que sea digno(a) de los goces purísimos del cielo.

¡Amén!

 

 

 

Acción concreta:

Oremos por todos los que corruptos para que finalmente sucumban bajo la presión de la oposición, para que la sociedad no sufra bajo las arbitrariedades e injusticias; pidamos a Dios que todo ser humano sea tratado de manera justa, que revivan la confianza en sus instituciones cuando sus lideres actúen con integridad y respeto.


 

 

Tomo un minuto para meditar todas estas cosas en mi corazón (Lucas, 2:19)

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"Que sus conversaciones sean siempre agradables y oportunas, a fin de que sepan responder a cada uno como es debido". Colosenses 4:6

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