Día 1: Infancia y adolescencia - Hozana

Día 1: Infancia y adolescencia

Infancia y adolescencia

Edith Stein nace en 1891 en Breslau, en el seno de una familia judía. Su búsqueda de la verdad la lleva, a través de la fenomenología de Husserl, a su conversión al leer la Vida de Santa Teresa de Ávila. Después de una intensa actividad como profesora y conferenciante, ingresa en el Carmelo de Colonia, adoptando el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz. En 1942 fue deportada a Auschwitz, muriendo en la cámara de gas en solidaridad con su pueblo.

 En una familia judía...

Edith Stein nace en 1891 en Breslau, Prusia (hoy Wroclaw, Polonia) el día de la fiesta hebrea del Yom Kippur, el día de la expiación.

En su autobiografia  “De la vida de una família judía” describe la vida familiar en la tradición judío liberal, al entorno de su madre Augusta, una mujer fuerte y religiosa que administra, después de la prematura muerte de su marido, la empresa familiar de maderas cuando Edith tiene solo dos años de edad.

Edith es la pequeña de once hermanos, de los cuales cuatro mueren en su más tierna infancia. Edith es una niña con una inteligencia excepcionalmente precoz, muy sensible y dotada de un carácter que ella misma califica de escurridizo.

En torno a sus siete años, descubre la realidad de este mundo interior al cual únicamente ella puede acceder y del cual no encuentra ni la necesidad ni la posibilidad de hablar de el: "Había (…) un mundo escondido en lo más profundo de mí. Todo lo que yo veía y escuchaba durante el día, allí se cobijaba como asimilado y reflexionado”.

Su habilidad natural para comprender y analizar sus movidas más íntimas, le ayudará más adelante en su trabajo filosófico y en su vida espiritual.

Edith Stein adolescente: independencia y amistades

Habiendo heredado la fuerza de voluntad de su madre, Edith decide a los 14 años interrumpir sus estudios para ayudar a su hermana Elsa en Hamburgo, ocupándose de sus sobrinos durante casi un año.

En este hogar donde la religión judía no tiene cabida, Edith Stein confiesa haber abandonado de forma consciente la oración: "Aquí es donde abandoné conscientemente y con toda libertad la costumbre de rezar”. La cuestión de Dios desaparece de su horizonte: hasta entrar en un período de "ateísmo práctico".

Al regresar a Breslau, recupera el año perdido continuando con sus  estudios obteniendo unos brillantes resultados, algo curioso para las niñas en ese momento. Pero su vida no se reduce a los libros, como se vislumbra en la descripción detallada de sus relaciones amistosas, en especial con el "trébol de cuatro hojas" formado por Edith, su hermana Erna y dos de sus amigas, Rose Guttmann y Lilli Platau.

Oración:

Señor, Dios de nuestros padres,  Tú condujiste a Santa Edith Stein a la plenitud de la ciencia de la Cruz al momento de su martirio.  Llénanos con el mismo conocimiento;  y, por su intercesión,  permítenos siempre seguir en búsqueda de ti, que eres la suprema Verdad,  y permanecer fieles hasta la muerte a la alianza de amor ratificada por la sangre de tu Hijo  por la salvación de todos los hombres y mujeres.  Te lo pedimos por nuestro Señor,    ¡Amén!

Tomo un minuto para meditar todas estas cosas en mi corazón (Lucas, 2:19)

"Que sus conversaciones sean siempre agradables y oportunas, a fin de que sepan responder a cada uno como es debido". Colosenses 4:6

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