Día 7: vive la Eucaristía

Día 7: vive la Eucaristía

¡Vive la Eucaristía!


[...] yo alimentaría a mi pueblo con lo mejor del trigo y lo saciaría con miel silvestre.


 

Leamos juntos el Salmo del día:

Salmo 102: 16-21, 29, 22-23

Las naciones temerán tu Nombre, Señor, y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:
cuando el Señor reedifique a Sión y aparezca glorioso en medio de ella;
cuando acepte la oración del desvalido y no desprecie su plegaria.
Quede esto escrito para el tiempo futuro y un pueblo renovado alabe al Señor:
porque él se inclinó desde su alto Santuario y miró a la tierra desde el cielo,
para escuchar el lamento de los cautivos y librar a los condenados a muerte.
Los hijos de tus servidores tendrán una morada y su descendencia estará segura ante ti.
para proclamar en Sión el nombre del Señor y su alabanza en Jerusalén,
cuando se reúnan los pueblos y los reinos, y sirvan todos juntos al Señor.


Meditación del Salmo 102:

El título del Salmo es "Oración del afligido que, en su angustia, derrama su llanto ante el Señor"; describe a Jerusalén (Sión), reconoce la exaltación de Dios entre las naciones y la gran liberación que Dios trae.

La restauración de la misericordia a Jerusalén es solamente la primera parte de una obra mucho más grande entre las naciones. Dios ser revelará de tal manera que todos los reyes de la tierra darán honor a su nombre y gloria.

Aunque Jerusalén quede en ruinas totales, convertida en piedra y polvo, los fieles a Dios la aman. Así mismo, aunque la iglesia esté en ruinas, hemos de amarla y protegerla porque es la iglesia de Dios.

El Salmo destaca también lo importante que es orar. La bondad de Dios para Jerusalén (Sión) y para toda la tierra será un testimonio para el futuro, para que de esta manera, la bondad de Dios seran preservados en la memoria, no caeran en el olvido y las generaciones futuras le alabarán. Cuando Dios quiere restaurar a su pueblo, levanta intercesores para orar a su favor. Dios permite la restauración como respuesta a la oración de los despojados, de su pueblo; la misericordia de Dios tendrá alcance en muchos pueblos y reinos y su grandeza permanecera.

Jesucristo es Señor de todo lo creado; Él puede cambiar las cosas, pero Él no cambia. Por eso podemos confiar en Él; esto da seguridad a los que pertenecen a Dios. ¡Aunque la creación, tan grande, puede perecer, Dios no, nunca desfallece!


 

Leamos juntos el Salmo del día:

Santa Clara se distinguió por el culto que daba a la sagrada Eucaristía, al cual está ligado al milagro de la fuga de los sarracenos (personas que profesan el islamismo).

En un momento de gran peligro, en 1242 cuando los sarracenos atacaron la ciudad de Asís, se acercaban a atacar el convento que está en la falda de una loma, el monasterio estuvo a punto de caer en manos de los sarracenos cuando las tropas reclutadas por el emperador Federico II llegaron hasta el refugio de San Damián para intimidar a las hermanas.

Santa Clara, que era extraordinariamene devota al Santísimo Sacramento, no importandole su deporable estado de salud, tomó en sus manos la custodia, llevo a Jesús Sacramentado hasta el punto más alto del monasterio, y se les enfrento a los asaltantes, les mostró de frente la hostia consagrada a los sarracenos. Al mismo tiempo ella oraba, y se oyó una voz del cielo, que desde la Eucaristía, la tranquilizaba diciendo: «Yo siempre os cuidaré y protegeré siempre!» Los asaltantes fulminados por una misteriosa oleada de terror, abandonaron de manera repentina el sagrado recinto y huyeron despavoridos.

Es por este milagroso episodio que a Santa Clara de Asís se le representa a menudo con la "custodia" en la mano.


En otra ocasión, tenían un solo pan en el convento, para todas ellas, cerca de 50 hermanas. Santa Clara lo bendijo y rezando todas juntas el Padre Nuestro, partió el pan, envió la mitad a los hermanos menores y la otra mitad la repartió entre sus "hermanas". Aquel pan se multiplicó, dando a basto para que todas comieran. Ante esto, Santa Clara dijo: "Aquel que multiplica el pan en la Eucaristía, el gran misterio de fe, ¿acaso le faltará poder para abastecer de pan a sus esposas pobres?"


En una de las visitas del Papa al Convento, dándose las doce del día, Santa Clara invita a comer al Santo Padre pero el Papa no accedió. Entonces ella le pide que por favor bendiga los panes para que queden de recuerdo, pero el Papa respondió: "quiero que seas tu la que bendigas estos panes". Santa Clara le dice que sería como un irespeto muy grande de su parte hacer eso delante del Vicario de Cristo. El Papa, entonces, le ordena bajo el voto de obediencia que haga la señal de la Cruz. Ella bendijo los panes haciéndole la señal de la Cruz y al instante quedó la Cruz impresa sobre todos los panes.


En realidad, toda la vida de Clara era unaeucaristía, porque [...] elevaba desde su clausura una continua acción de gracias a Dios con la oración, la alabanza, la súplica, la intercesión, el llanto, el ofrecimiento y el sacrificio. Acogía y ofrecía todo al Padre en unión con la infinita acción de gracias del Hijo unigénito, niño, crucificado, resucitado y vivo a la derecha del Padre

. – Su Santidad Juan Pablo II - Vaticano, Agosto 11, 1993



Y ahora reflexionemos en esta pista de meditación:

Santa clara y sus hermanas tenian un solo pan para alimentarse; asi como los discípulos sólo tenían cinco panes y dos peces para alimentar a “cinco mil hombres, sin contar a mujeres y niños.” ¡Era poco!

Como ellos, muy frecuentemente nos sentimos débiles, impotentes. ¡Pero con cada comunión, Dios pone en nuestros corazones el amor que multiplica la obra de su gracia!


Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad.

– 2 Corintios 12: 9


Sabemos cómo Dios cuida de la multitud dándole el pan que necesita. ¡Esta solicitud, la renueva cada día en todos los altares del mundo, dándose a sí mismo como alimento! ¡Que maravillosa GRACIA, que gran manifestación de Amor!

Tristemente, ¡qué indiferencia, qué ingratitud, qué inmensa tibieza de parte nuestra!

¡Es el Amor el que debe reinar! Y Dios nos pide que seamos sus colaboradores, que vayamos nosotros mismos con lo poco que tenemos, a alimentar a las multitudes.

Esto puede significar ayudar concretamente a los más frágiles, compartir nuestros bienes con los más desfavorecidos; pero también “ser buen pan para los demás”, poniendo belleza, dulzura, y bondad en nuestra cotidianidad. ¡Tomando nuestro turno para volvernos “alimento” para nuestro prójimo, alimentados como estamos por la Vida misma de Dios!



Recemos la oración del día

Señor Jesús, tú que cada día te conviertes en Pan de Vida para nosotros, ¡haz crecer en nuestros corazones el amor de tu Eucaristía!
Concédenos vivirla con intensidad, y dejarla hacer en nuestras vidas su Obra de
transformación, de manera que nuestros corazones se asemejen al Tuyo. Que al mismo tiempo, seamos “pan de vida” para nuestros hermanos.
¡Amén!



Hoy te sugerimos:

Ya sea que participe en la Eucaristía, o que me tome un tiempo para la Adoración, buscaré la opotunidad para ir a una iglesia y adorar a Jesús presente en el Tabernáculo.

¿Y por qué no, con un enfoque misionero, invito a alguien a ir conmigo?

Si esto no es posible, y aún siento apetito eucarístico, expresaré al Señor mi anhelo de Él, viviré la comunión espiritual acompañando tanto a los que participan en la Eucaristía de hoy, como a los que habitualmente están privados de ella (por falta de sacerdote, porque viven en un contexto de persecución, de enfermedad, privación de libertad...)

Con el ánimo de compartir, estaré atento a las necesidades concretas de mi prójimo, y buscaré cómo responder a éstas: aunque sea solo con una sonrisa, escuchando, haciendo un favor, compartiendo mi tiempo, ofreciendo mis habilidades, mis oraciones ...


 

 

 ¡Pidamos a Santa Clara, en este Camino de VIDA, que despierte en nosotros la conciencia de este GRACIA, y que la podamos retribuir, como ella lo hizo, con alegría, con amor ardiente, lleno de agradecimiento! 


 

Muchas veces, en su tiempo de oración, Santa Clara era hallada cubierta de lágrimas al sentir el gran gozo de la adoración y de la presencia del Señor en la Eucaristía, o quizás movida por un gran dolor por los pecados, olvidos y por las ingratitudes propias y de los hombres...


 

 

Roguemos a Santa Clara que crezca en nosotros el apetito insaciable del Pan de Vida, y el deseo de una vida enteramente ¡Eucarística!



 

 

Tomo un minuto para meditar todas estas cosas en mi corazón (Lucas, 2:19)

4 comentarios

"Que sus conversaciones sean siempre agradables y oportunas, a fin de que sepan responder a cada uno como es debido". Colosenses 4:6

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¡Con Santa Clara avanzo en mi camino de VIDA!