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Ejercicios Espirituales en la vida cotidiana

S. Juan Luis Delgado SJ

Ejercicios Espirituales en la vida cotidiana

Nuestra vida no está programada hacia el futuro, ni marcada fatalmente por el pasado, sino que es susceptible de conversión, de recreación y nuevo nacimiento, de nuevos retos.

Cada domingo
Cada domingo

Nuestra vida no está programada hacia el futuro, ni marcada fatalmente por el pasado, sino que es susceptible de conversión, de recreación y nuevo nacimiento, de nuevos retos.

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Invitar a una experiencia interior  de oracion, contemplacion, meditacion para ordenar nuestra vida, a la luz de la espiritualidad ignaciana, desde mi experiencia como escolar de la Compañía de  Jesús. Acompañar en sus vidas por medio de la oración formando una comunidad amigos en el Señor. Los Ejercicios de San Ignacio son ejercicios   a lo apostolico  contemplar en la acción al Dios misericordioso que muestra Jesús,para salir de ellos más libre ( maduro y dueño de mi), más disponible ( abierto y descentrado de mi) mas enamorado( Aficionado, decidido)... para en todo amar y servir.

Oración de la comunidad

Preparación para los ejercicios “Vengan ustedes a un lugar tranquilo a descansar...” [Mc 6, 31]

1. Oración inicial: Dios es quien me invita a hacer estos Ejercicios Espirituales. El me llamó primero. Quiero que crezca nuestra amistad, por esto me dispongo a disfrutar de su presencia. Me dispongo, porque no es mi esfuerzo el que cuenta. Yo sólo me preparo y pongo los medios: silencio, tiempo, lugar. Intentaré entrar con paz y con mucho ánimo y deseo de que me transforme para yo colaborar en la construcción de su Reino. 2. Gracia pedir: ¡Señor, enséñame a orar! Dame facilidad para hacer la oración y para encontrar los medios que mejor me ayuden a orar bien. No se trata de saber rezar, sino de diálogo consciente con el Señor. No olvides poner todo lo que está de tu parte para esta cita: un lugar apropiado, silencio y tiempo oportuno. 3. Puntos para la oración: Primer día: Oseas 2, 16 y 21 • Pienso que Dios está presente y esto me lo dice a mí. • Luego de sentir y agradecer la presencia de Dios, me fijo en cada palabra: en lo que quiere decir, en lo importante que es para mí, para mi vida. • Pienso: ¿por qué Dios me lo está diciendo a mí?, ¿hay cosas en mi vida que estoy viviendo ahora o que antes me sucedieron y por las que necesito que Dios me conquiste de nuevo?, ¿cuáles pueden ser esas cosas? • Para saber la respuesta, pienso en mi situación en este tiempo: ¿cómo estoy viviendo mi vida?, ¿cómo estoy viviendo con mi familia y mi comunidad?, ¿cómo es mi relación con Dios?, ¿cuáles son los problemas más fuertes que tengo? • Siento en el corazón, que Dios no me habla de castigo, sino de algo muy bueno: de conquistarme, de hablarme de amor, de desposarme para siempre... Luego de sentir en el corazón todo esto, le doy gracias a Dios porque es así y porque me propone algo tan bonito para mi vida y lo que me dice me consuela mucho. Termino con una Ave María pidiendo a María que me ayude a mantenerme en la presencia amorosa de Dios que me quiere reconquistar.

Ora desde ya con esta comunidad haciendo clic en "Oro"

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